Módulos Temas Día
Módulos Tomas de Canal

Llorar por ti, Argentina, por Enzo Defilippi

“Desde hace mucho tiempo, los argentinos votan por políticos que los empobrecen cada vez más”.

Enzo Defilippi Profesor de Pacífico Business School

Argentina

“Poca [confianza] inspira un gobierno que sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace por incapacidad de manejar las consecuencias”. (Foto: Reuters).

Octubre del 2015. Luego de años de manejo económico irresponsable y altísimos niveles de corrupción, pero gracias al populismo que impregna cada decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se prevé que el peronismo volverá a ganar las elecciones presidenciales en Argentina. Pero algo inesperado sucede. El ganador resulta ser Mauricio Macri, un político de centroderecha que aboga por políticas promercado, responsabilidad fiscal y el fin de las distorsiones que desalientan el crecimiento económico y la creación de empleo. Todo parece indicar que la razón volverá a guiar los destinos del país.

La situación económica heredada por Macri era desesperada. Un déficit fiscal alto y creciente (más del 5% del PBI) que el país, luego de sucesivos incumplimientos en el pago de su deuda externa, ya no tenía cómo financiar; una economía en contracción y una inflación creciente que ya superaba el 20% anual. El nuevo gobierno solo contaba con técnicos competentes, el apoyo de la comunidad internacional y, sobre todo, la esperanza de la gente.

Lamentablemente, todo fue cuesta abajo desde que empezó. La razón tuvo que ver, como todo lo malo que ocurre en Argentina, con la política. Si bien Macri era popular, no contaba con los apoyos políticos que le permitieran manejar las consecuencias del ajuste que tendría que hacer para arreglar la situación. Así que optó por el gradualismo. Y fracasó.

En una situación de sálvese quien pueda como la que dejó el peronismo en el 2015, la confianza se vuelve el factor clave para el crecimiento económico. Pero poca inspira un gobierno que sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace por incapacidad de manejar las consecuencias. Así que, a pesar de la costosa eliminación de algunas distorsiones, la inversión que iba a sacar adelante el país nunca llegó, el PBI decreció en el 2016 y el 2018, el déficit fiscal nunca se redujo y la inflación se disparó por encima del 50% anual.

La situación empeoró (aún más) hace un mes, luego de que se conocieran los resultados de las elecciones primarias (un proceso obligatorio que es considerado un adelanto de las elecciones generales programadas para octubre de este año). Alberto Fernández, el candidato del peronismo (que lleva como candidata a vicepresidenta nada menos que a la expresidenta Cristina Fernández), resultó ganador con una ventaja tal sobre Macri que muchos ya dan por descontada su victoria. El dólar se disparó y el Gobierno, falto de opciones, se vio obligado a aplicar los controles cambiarios que siempre había criticado. Ya antes había retirado el IVA (el IGV local) a muchos artículos y reducido el Impuesto a la Renta a las personas, con la esperanza de mejorar sus posibilidades en las elecciones de octubre. Para quienes hemos vivido lo suficiente, la situación nos produce una sensación de ‘déjà vu’.

Los argentinos más optimistas quieren creer que el próximo presidente peronista no será tan irresponsable como la anterior, por lo que andan buscando en las declaraciones y gestos del candidato Fernández señales que refuercen esa esperanza. Pero la verdad es que nadie lo sabe. Lo único cierto es que, desde hace mucho tiempo, los argentinos votan por políticos que los empobrecen cada vez más. Si hemos de soltar una lágrima por Argentina, esa debería ser la razón.

Leer comentarios ()

SubirIr aúltimas noticiasIr a Somos

Mantente siempre informado y disfruta de cientos de beneficios exclusivos del CLUB EL COMERCIO

¡SÉ PARTE DEL CLUB EL COMERCIO!

SUSCRÍBETE AQUÍ