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Cuando la realidad toca la puerta, por Enzo Defilippi

“En Estados Unidos, octubre resultó ser un mes sangriento para las bolsas, que perdieron todo lo ganado desde principios de año”.

Enzo Defilippi Profesor de Pacífico Business School

Wall Street

“¿Acaso la economía estadounidense no está más fuerte que nunca?” (Foto: AFP)

“Rara vez en la historia de las bolsas de valores tantos inversionistas han ganado tanto dinero de tan pocas acciones aumentando de valor por tanto tiempo” señala el semanario británico “The Economist” para referirse a la evolución de las cotizaciones de las acciones de las grandes firmas tecnológicas. En Estados Unidos, solo seis de ellas –Alphabet (la matriz de Google), Amazon, Apple, Facebook, Microsoft y Netflix– han representado el 37% del incremento del índice S&P 500 (que agrupa a las 500 principales empresas) desde el 2013. En China, solo dos compañías, Alibaba y Tencent, han sido responsables del 28% del aumento de valor de las acciones durante el mismo período.

Últimamente, sin embargo, los vientos de la economía mundial, que ya venían amainando, han empezado a cambiar de dirección. En Estados Unidos, octubre resultó ser un mes sangriento para las bolsas, que perdieron todo lo ganado desde principios de año. En Europa, el índice Euro Stoxx 50 (que agrupa a las 50 principales empresas europeas) ha perdido 10% desde principios de año. Y en China, la bolsa viene perdiendo 20% desde entonces.

¿Qué está sucediendo? ¿Acaso la economía estadounidense no está más fuerte que nunca? ¿No crece China a tasas aceleradas? La verdad, sí. Pero los mercados financieros no reflejan lo que está sucediendo ahora sino lo que se espera que suceda en el futuro. Y las expectativas son menos optimistas que antes.

En Estados Unidos, la robustez del mercado laboral se está traduciendo en mayores costos de mano de obra, y la guerra comercial con China está elevando el costo de los insumos. Ambos efectos reducirán los márgenes de ganancia en el futuro. Asimismo, es muy probable que la Reserva Federal (FED) aumente nuevamente la tasa de interés de referencia antes de fin de año y que lo haga tres veces más durante el 2019. Además, pocos esperan que el impacto de la bajada de impuestos de la administración Trump, que sobrecalentó una economía que ya venía acelerándose, dure más allá del próximo año. A esto hay que sumarle que, como señalé en una columna anterior, la economía estadounidense está atravesando una de las fases expansivas más largas de su historia, por lo que es probable que llegue a su fin durante los siguientes meses.

Por otro lado, la guerra comercial emprendida por Estados Unidos contra China no solo está afectando la economía de este país (que aún viene creciendo a tasas altas pero cada vez menores), sino también la de las regiones donde se ubican las fábricas que lo abastecen. La de Europa, por ejemplo, donde el aún débil crecimiento está fuertemente correlacionado con las exportaciones al mercado chino. Es probable que durante los siguientes meses el desempeño del gigante asiático tenga un especial impacto en la economía mundial.

A pesar de la delicada coyuntura, las cotizaciones de muchas acciones siguen reflejando expectativas de crecimiento irreales. Analistas señalan que, por ejemplo, las ocho firmas tecnológicas antes mencionadas tendrían que triplicar conjuntamente sus utilidades durante los siguientes diez años para justificar su precio actual. Una locura.

En mi opinión, la realidad está tocando la puerta de las bolsas de valores. Y hay un castigo para quien no quiera escuchar lo que le viene a decir.

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