Autogoles con el PBI, por Rolando Arellano C.
Autogoles con el PBI, por Rolando Arellano C.

Salvo en la época en la que vivían pendientes de la inflación y la devaluación, no recordamos un momento de la historia donde los gerentes peruanos vivan tan obsesionados por una cifra, como hoy lo están con el . El problema es que, al no usarlo adecuadamente, sobre todo hoy que el PBI tiende a la baja, los decisores empresariales estarían generando su propio fracaso. En términos futbolísticos, se están metiendo autogoles.

¿El PBI está subiendo? ¡Aumentemos la inversión ya mismo! ¿Se están vendiendo más departamentos? ¡Construyamos más rápido! ¿La gente está comprando más ropa? ¡Hagamos más publicidad! Estas son decisiones que muchos tomaron en momentos de bonanza, buscando aprovechar el crecimiento general para nuestro crecimiento. El equipo que estaba en una racha ganadora se esforzaba más y así se aseguraba meter más goles.

Pero se sigue la misma idea ahora que se crece menos. ¿El PBI este mes no creció como se esperaba? ¡Limitemos las inversiones! ¡Paremos el proyecto! ¡Cortemos el gasto! La lógica sería que si el PBI disminuye, la gente comprará menos y, por tanto, invertir sería improductivo. El equipo está perdiendo y sus jugadores empiezan a correr más lento.

Lo malo de esta lógica, por cierto mucho más peligrosa cuando se decrece que en el caso contrario, es que se olvida que el PBI es la suma de lo que hemos producido (por eso el nombre de producto bruto interno) y no es la causa de la producción. No es que la construcción decrece porque decrece el PBI, sino al contrario. Peor aún, si la constructora compra menos cemento (un indicador muy usado de la producción interna) al ver que el PBI disminuye, hace disminuir más el PBI. Es decir, si los jugadores deciden bajar el ritmo de juego cuando el equipo está perdiendo, están asegurando que les den una goleada.

¿Deberíamos entonces olvidarnos del PBI para nuestras decisiones? No, pero debemos darle su verdadero alcance.

Primero, usarlo más como dato para decisiones de mediano y largo plazo que para lo inmediato. Cambiar de arquero inmediatamente después de que le metieron dos goles seguidos puede desestructurar al equipo y hacer la recuperación más difícil.

Segundo, recordemos las veces que los expertos nos dijeron que el crecimiento se acabó; y en cómo nos arrepentimos de haberles hecho caso y no comprado o invertido en tal proyecto. Pensemos que países como Corea del Sur han crecido durante decenas de años, a pesar de las predicciones adversas.

Tercero, entendamos que la tendencia a la baja no es garantía de continuidad, pues siempre se puede voltear el partido. Como cuando el Perú salió de la gran crisis de hace años.

Cuarto, entendamos que la desinversión de nuestros asustados competidores puede ser una ventaja para nosotros. Un buen momento para lucirse en el campo es cuando algunos compañeros de equipo se desalientan. Para ello, debemos esforzarnos más, correr más rápido, dar mejores pases, ser más cuidadosos en el diseño y comercialización de los productos; pues el resultado puede ser bueno para nosotros, aun si el equipo no gana el partido.

Y si al fin ocurriera que el PBI sigue disminuyendo, que no sea porque nos asustamos y lo ayudamos a caer dejando de luchar cuando el partido se puso difícil. Porque el PBI lo hacemos todos.