Centro de centros, por Rolando Arellano
Centro de centros, por Rolando Arellano
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

Entre las muchas ventajas competitivas que tiene el Perú frente al mundo se encuentra una a la que aún no le hemos dado la importancia debida: su excelente ubicación geográfica. El festejo del aniversario 15 de Centrum (en latín ‘centro de centros’), la escuela de negocios de la Pontificia Universidad Católica, es una buena ocasión para analizarla.

Los peruanos que viajan mucho ven que mientras ellos ya llegaron a sus casas luego de un largo periplo desde Norteamérica o Europa, muchos deben volar varias horas más hacia Argentina, Chile y otros países menos centrales. A escala de negocios esa es una situación privilegiada, que nos da ventajas en la Alianza del Pacífico, el Acuerdo Transpacífico, el Grupo Andino y en todo el comercio mundial. Por su situación en el centro, el Perú tiene potencial de ‘hub’, de punto de conexión para el transporte aéreo, terrestre y marítimo, y también de sede para las multinacionales que deben administrar toda la región. 

Si lo anterior es la modernidad, el Perú también es un centro tradicional de la cultura latinoamericana. Lo vemos con Bolivia, Ecuador, y hasta Colombia y Chile. Incluso Argentina lo reconoce, pues hace unos años, en un espectáculo en Buenos Aires, vi con sorpresa que se presentaba a un inca como el inicio histórico de ese país. 

Y el Qhapaq Ñan, la inmensa red de caminos que partiendo del Perú llegaba hasta la mayoría de países cercanos, muestra que la vocación de centro viene de lejos. Nuestra industria turística debería aprovechar más ese aspecto, y podría convertirse en el pívot, el centro de reparto, de turistas para la región.

Pero el ser centro trae otra ventaja aún poco aprovechada: la bondad de nuestro clima. Al no estar ni muy arriba ni tan abajo, sino en el centro del orbe, el Perú no tiene las variaciones climáticas de los países extremos, lo cual le permite producir todo el año una gran diversidad de productos agrícolas, trabajar sin interrupciones de nieve o de calor insoportable, y hasta prescindir del gasto en calefacción o aire acondicionado que otros tienen obligatoriamente (no tomado en cuenta al comparar el ingreso per cápita entre países). 

Y hasta en temas de hora somos céntricos, pues estamos a la mitad de cambio horario entre Asia y Europa, pudiendo funcionar con ambos de manera relativamente práctica.

Pero ¿es posible que el Perú sea un centro de centros, pese a nuestros muchos problemas y déficits? Sí, como se ve en el ejemplo de Centrum Católica, que es hoy la mayor formadora de gerentes del país y de la región. 

Con instalaciones dignas del Primer Mundo, presencia en todo el Perú y en Colombia y Ecuador, y con alumnos de todo el orbe por enseñanza a distancia, Centrum muestra que es posible crecer rápido y con calidad, pues en solo 15 años logró acreditaciones educativas que tienen unas pocas decenas de escuelas del mundo. 

Para ello, fue fundamental el soporte de la Universidad Católica y el esfuerzo de su fundador, el doctor Fernando D’Alessio, pero tal vez sin la ubicación central del Perú su internacionalización hubiera tomado más tiempo. 

En fin, por pensar en nuestros problemas y dificultades, los peruanos muchas veces olvidamos valorar nuestras fortalezas. Siendo la centralidad geográfica una de ellas, deberíamos aprovecharla más, para hacer del Perú un centro de muchos centros.