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"Gritos y susurros", por Fritz Du Bois

El congresista Yehude Simon debería recibir una sanción por su comportamiento

Gritos y susurros, por Fritz Du Bois

Gritos y susurros, por Fritz Du Bois

Estamos a punto de cumplir 100 años desde el inicio de la primera guerra mundial, la que dejó más de veinte millones de muertos destruyendo por completo una generación de europeos. Ese atroz conflicto que se lleva a cabo mayormente en trincheras fue una guerra de brutal desgaste en la cual los ejércitos prácticamente estuvieron estáticos mientras eran aniquilados. Por ello el grado de horror fue mucho mayor al que estaban acostumbrados y por consiguiente el nivel de deserciones era muy alto. 

Es por esto que se desarrolló durante esa guerra la costumbre  de ‘disuadir a los otros’  fusilando  desertores a diario. Luego de lo ocurrido la última semana algo similar tendríamos que instaurar en el congreso para evitar que otros sigan el pésimo ejemplo que Yehude Simon ha dado. Si bien no estamos sugiriendo que este último sea pasado por las armas, sí consideramos que debe de ser sin duda alguna sancionado.

En realidad el que un congresista tan curtido como el – que fue elegido diputado por primera vez hace 30 años- haya salido a gritar por todo lo alto el rumor acerca de un supuesto hijo extra matrimonial del mandatario nos parece bien extraño. Para empezar si era publicidad personal lo que estaba buscando hay otras formas de recuperar protagonismo, por ejemplo con propuestas legislativas inteligentes que es al final de cuentas la razón por la cual le pagamos su salario los peruanos. Aunque más bien lo que ha logrado con su accionar ha sido poner en manifiesto el bajo comportamiento que está teniendo hasta la fecha como parlamentario.

Por otro lado se ha  especulado que habría tratado de crear una cortina de humo para desviar la atención sobre los informes de la mega comisión que investiga al gobierno anterior, ya que uno de ellos lo involucraría durante su breve paso por el premierato.  Si esa fue su intención no parece haberle dado un buen resultado.

Capaz en la línea de lo anterior lo incitaron sus compañeros de acusación para que salga a pescar a rio revuelto con la esperanza de que hubiera algo de cierto en el rumor que hace algún tiempo se venía susurrando y en ese caso ciertamente la mega comisión habría pasado a segundo plano ante el escándalo que se hubiera armado. Aunque uno pensaría que existirían mecanismos más sutiles para circular un rumor sin necesidad de que un parlamentario salga abiertamente a gritarlo.

Finalmente queda la posibilidad de la complicidad de Simón en un psicosocial para victimizar a la  pareja presidencial y revertir la caída libre que actualmente sufren en su popularidad. Si bien  parece demasiado maquiavélico también es cierto que el titiritero – hoy convertido en twittero- está nuevamente a cargo por lo que ningún probable intento de manipulación – por mas descabellado- puede ser totalmente descartado. 

En todo caso sea el motivo que sea que llevó a Yehude Simon a ser tan desatinado, el hecho es que creó una absurda situación en la cual muchos medios y políticos legitimaron el rumor exigiendo que se pronuncie el mandatario. Mañana otro congresista saldrá con una acusación sin prueba alguna sobre cualquier ciudadano, argumentando que lo ha escuchado en un par de cocteles diplomáticos, con lo cual la persona agraviada termina ante la opinión pública como inculpada. Así que para disuadir a otros parlamentarios a no seguir difamando protegidos por la inmunidad Simón tendría que ser suspendido el máximo reglamentario por el grave daño que ha causado.

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