"Para enfrentar la inseguridad, hay que idear medidas tanto para reducir la victimización como para mejorar la percepción sobre la inseguridad". (Ilustración: Giovanni Tazza)
"Para enfrentar la inseguridad, hay que idear medidas tanto para reducir la victimización como para mejorar la percepción sobre la inseguridad". (Ilustración: Giovanni Tazza)
Fernando Cáceres Freyre

Director de Síntesis Consultoría

Hablamos últimamente de la necesidad de diseñar un nuevo contrato social minero, pero capaz debiéramos empezar por promover nuevos contratos sociales en el ámbito municipal. Los arbitrios municipales –sean de limpieza, seguridad o parques– pueden ser un excelente punto de partida.

De hecho, a diferencia del Impuesto a la Renta o el IGV que se destinan a una bolsa común y cuyo retorno es incierto, los arbitrios nos dan como contribuyentes el derecho a recibir de la misma municipalidad servicios individualizados a cambio.

Un nuevo estudio de Contribuyentes por Respeto (CpR) compara la incidencia delictiva, el gasto en seguridad ciudadana y la percepción de inseguridad a lo largo de cuatro años (2016-2019), para los siete distritos de Lima ubicados en la llamada división policial de Lima Divter Sur 1: Barranco, Lince, Miraflores, San Borja, San Isidro, Surquillo y Surco (se eligen porque la seguridad está bajo la supervisión de un mismo coronel en la PNP).

Lo primero que se observa es que en los distritos donde los vecinos más recursos per cápita aportan a seguridad ciudadana (San Isidro, Miraflores, San Borja), mejor percepción existe respecto de estos servicios, pero no necesariamente hay menos delitos por cada 1.000 habitantes.

De hecho, en seguridad los vecinos gastan en promedio al mes S/49,6 en San Isidro, S/19,9 en Miraflores, S/14,7 en San Borja y S/5,7 en Surquillo, mientras la cantidad de delitos por cada 1.000 habitantes es de 126, 72, 78 y 44, respectivamente.

El quid del asunto está en la diferencia que hay entre la percepción de la inseguridad y la realidad. Cuando nos subimos a un carro, por ejemplo, donde podemos ver y de alguna manera controlar su curso, percibimos una menor probabilidad de sufrir un accidente que cuando vamos en un avión; a pesar de que hay 86 veces más probabilidades de morir en un auto que en un avión (National Safety Council).

De similar manera, cuando caminamos por distritos como San Isidro, que tienen visiblemente más policías, serenazgos y cámaras en las calles, nos llevamos una buena percepción sobre el servicio de seguridad ciudadana. Nos sentimos más seguros, y efectivamente hay menos delitos contra la vida, el cuerpo y la salud (3%). Sin embargo, la inmensa mayoría de delitos que ocurren en distritos como este (83%) se dan en afectación de las viviendas y los automóviles (robo de autopartes). No percibimos la realidad completa.

Para enfrentar la inseguridad, hay que idear medidas tanto para reducir la victimización como para mejorar la percepción sobre la inseguridad, y repensar cómo se asignan los recursos.

Como dice Cass Sunstein, no se puede desatender la percepción porque si las personas modifican sus conductas por el miedo se generan efectos negativos para la sociedad (ejemplo: si hay miedo, aunque sea exagerado, a sufrir delitos contra la vida, el cuerpo y la salud, puede disminuir el precio por metro cuadrado y ahuyentarse nuevos negocios).

*El autor es miembro del directorio de Contribuyentes por Respeto.