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Introduciendo el roedor, por Marco Sifuentes

“El gobierno mantuvo al señor Franchini en actividad incluso después de hacer la finta de la fe de erratas”.

Marco Sifuentes Periodista

Ilustración Fujimori

"El nuevo director de Gracias Presidenciales es, a su vez, el secretario técnico de la comisión que presidía el nonagenario". (Ilustración: Víctor Sanjinez)

La hipocresía fundamental que subyace al indulto de PPK a Fujimori es esta: se le libera con el argumento de que el pobre viejito ahorita se nos va pero con el objetivo de que, vigorosamente, desarticule el liderazgo de Keiko en Fuerza Popular.

Lo insólito es que Alberto Fujimori dice tener la misma edad que Kuczynski: 79 briosos años. ¿Y aun así la excusa para sacarlo es que el ex dictador no debe morir en prisión? Claro, porque ahorita se muere. ¿Y PPK no? Como ya se ha dicho, el fujimorismo podría alegar lo mismo para vacarlo (ya saben, los fujimoristas siempre tan preocupados por la gobernabilidad).

Pero la edad claramente no es un problema para el Gobierno, sino jamás habría nombrado al venerable Orlando Franchini (92) como presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales, cargo que, ojo, mantuvo incluso después del sainete de la fe de erratas.

A don Orlando lo desembarcaron inicialmente solo de la Dirección de Gracias Presidenciales, cuya labor consiste en establecer los lineamientos políticos sobre los indultos. Pero seguía siendo presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales, que es la que “conoce, evalúa, califica y propone” los indultos al presidente de la República. O sea, la que deja listo el pollo.

Esto quiere decir que el gobierno mantuvo al señor Franchini en actividad incluso después de hacer la finta de la fe de erratas. Ayer, finalmente, el contemporáneo de Szyszlo –nacieron el mismo año– renunció a la Comisión, autoindultándose de tanto trajín y humillación.

Pero hay más. El nuevo director de Gracias Presidenciales es, a su vez, el secretario técnico de la comisión que presidía el nonagenario: se llama Camilo Santillán y ha sido guardia civil. Santillán, don Orlando y el jefe de ambos, el ministro de Justicia, Eduardo Mendoza, comparten algo en común: Sullana. Parece que Mendoza tiene en mente una delicada tarea para la que solo podía confiar en paisanos.

Por cierto, según el expediente 2620-2003-HC/TC del Tribunal Constitucional, alguna vez Santillán amenazó a alguien con que “le iba a meter la rata” (sic). Sucedió cuando era juez en Tumbes y un manifestante llevó una rata –enjaulada, eso sí– para protestar contra sus abusos. Santillán ordenó que incauten el animal, lo que desencadenó la encantadora demanda por secuestro de mascota.

La sentencia no precisa si Santillán cumplió su penetrante promesa pero todo indica que ha sido reclutado para cumplir, a nombre del gobierno de PPK, esa misma misión.

Desde mayo del 2008, allí están los archivos, se nos viene machacando con la idea de que Fujimori está muy grave, casi terminal. Han pasado nueve años, varias fotos agonizando y, por lo menos, un par de farandulescos ampayes. A estas alturas ya es evidente que todo esto ha sido (y será, ahora con la complicidad de Mendoza y PPK) una tremenda –para decirlo en términos un poco menos santillanescos– introducción de roedor.

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