Kuczynski en “La La Land”, por Pedro Tenorio
Kuczynski en “La La Land”, por Pedro Tenorio
Pedro Tenorio

Analista político

Cuidado: el problema con “el humor inglés” del presidente Pedro Pablo Kuczynski es que pueda parecerse cada vez menos al de Winston Churchill y cada vez más al de Francis Drake. Decir, como declaró el último viernes, que “es muy importante que América Latina voltee la página y no esté metida en estos líos y pillerías que estamos viendo hoy”, cuando todo el continente se debate en medio del más grande escándalo de corrupción de las últimas décadas, es de una temeridad política inaudita.

Y lo es porque no cabe “voltear la página” donde urgen investigaciones a fondo, expedientes acusatorios impecables y condenas ejemplares para todos los responsables en la danza de sobornos pagados por empresas constructoras brasileñas y, especialmente, Odebrecht. La frase de PPK no precisa de “traductor”, pero sí de espíritu autocrítico: ¡qué necesidad tiene de opinar en términos tan erráticos sobre una materia crucial en el devenir político de su gobierno!

Se acaban de cumplir seis meses desde que se instaló en Palacio de Gobierno (con una explosión de entusiasmo similar a la apertura del musical al que aludimos en el título) y es evidente que está muy lejos de todo lo anunciado. Según GFK, Kuczynski cierra enero con una aprobación de solo 35% (su desaprobación alcanza 52%), cifra peligrosa pues afianza su debilidad política. Súmese a ello una bancada parlamentaria que ha perdido peso en el debate de la agenda pública y, lo que es sorprendente, un Gabinete sin dinamismo. Porque es precisamente en plena crisis nacional de huaicos y desastres naturales que uno se pregunta ¿dónde están los ministros? Los vemos lentos, movilizándose uno por uno y sin liderar la entrega de ayuda a los damnificados. Peor, imposible.

Hace dos semanas advertimos en este mismo espacio que PPK se estaba mimetizado con el Alejandro Toledo presidente, no solo por su desgaste sino por sus actitudes ante lo que el país espera de él. Viendo las encuestas, es claro que Kuczynski y Fernando Zavala necesitan cambiar su estilo de gestión y de comunicación política. La mayoría no cree que vayan por el camino correcto: solo un 19% (siempre según GFK) piensa que “está realizando cambios para la mejora del país”, y 16%, que “promueve el empleo y la inversión”, cuando todos esperábamos que esa fuera una clave de su administración. ¡Ni siquiera dos de cada diez encuestados! Y siguen bajando. 

Ciento ochenta días son suficientes y todo indica que ha llegado el momento de un ajuste en el equipo ministerial que le devuelva novedad y expectativa a un gobierno que se ahoga antes de tiempo. No esperen que todo parezca una imposición de sus adversarios, tomen la iniciativa política de una buena vez.