"Ya hay bastante evidencia como para proyectar el comportamiento político del Gobierno y la oposición. En el primero, qué duda cabe, se reforzará la narrativa del país aplastado por Lima, la sede desde la cual se organiza la obstrucción a Castillo". (foto: Presidencia)
"Ya hay bastante evidencia como para proyectar el comportamiento político del Gobierno y la oposición. En el primero, qué duda cabe, se reforzará la narrativa del país aplastado por Lima, la sede desde la cual se organiza la obstrucción a Castillo". (foto: Presidencia) / PRESIDENCIA
Fernando Vivas

La no trae sorpresas en sus totales. El baja tres puntos porcentuales y el Congreso sube dos. Es insuficiente para que los congresistas se lancen a una segunda aventura vacadora. Los angurrientos no se miden por las cifras, pero la mayoría sí y la encuesta los deja quietos.

La sorpresa dramática es que se ahonda la diferencia entre la aprobación del presidente en (16%) y el interior del país (43%). Hay 27 puntos de diferencia; es decir, una brecha porcentual de un 168%. En diciembre, la aprobación en Lima fue del 21% y en el interior fue del 44%; es decir, 23 puntos o una brecha de un 109%. Esta diferencia entre Lima y el resto del país tiene un correlato en la diferencia en la aprobación por niveles socioeconómicos (un 5% en el segmento A vs un 48% en el E en enero y un 9% vs un 52% en diciembre; 43 puntos de diferencia en ambos casos, pero en términos porcentuales la brecha se ahonda del 478% al 860%).

Podemos apostar a que similar correlato se da a nivel racial, siendo el blanco el que menos aprueba e indígena el que más. Pero no le pidan a las encuestadoras que le asignen una raza a cada encuestado o que se les pida a los encuestados que se la autoasignen. El último censo hizo un gran avance preguntándole a la gente por su autopercepción racial, pero de ahí a incorporar esta variable en los sondeos de opinión hay mucho trecho.

Por ahora, conformémonos con lo que tenemos. Ya hay bastante evidencia como para proyectar el comportamiento político del Gobierno y la oposición. En el primero, qué duda cabe, se reforzará la narrativa del país aplastado por Lima, la sede desde la cual se organiza la obstrucción a Castillo. La diferencia de puntos entre Lima y el interior se puede traducir en ‘no sabe gobernar’ vs ‘no lo dejan gobernar’.

¿Y la oposición se va a quedar sentada viendo cómo el Ejecutivo se prende de una narrativa tan promisoria? En el Congreso tiene un importante activo político en medio de esta polarización por origen, estrato y raza. Si restamos los 39 congresistas de Lima, el Callao y los peruanos en el extranjero, quedan 91 congresistas; es decir, el 70% del pleno representa a las diversas regiones del país. Que María del Carmen Alva sea la actual presidenta es un accidente fruto de la falta de cálculo de quienes no supieron leer encuestas y contribuyeron a una narrativa que los escarnece.

Las regiones están de moda. Bien por las urgencias de reforma del país para uniformizar el acceso a oportunidades. Mal porque se alienta una prédica maniquea contra Lima en boca de quien no ofrece una eficiente gestión a favor de las regiones. De todos modos, que la oposición tome nota. Sus próximas cartas, incluyendo la presidencia de la Mesa Directiva, deben tener acento regional.

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