Ma-Más, por Rolando Arellano C.
Ma-Más, por Rolando Arellano C.

Se ha explicado muchas veces el crecimiento de la economía peruana por las exportaciones y la demanda interna de las periferias, las provincias y las nuevas clases medias, pero poco se ha dicho sobre un cambio social fundamental que sustenta también ese crecimiento: la revolución de las mujeres. La de las , más ricas, más empoderadas, las ma-más.

Según la segmentación por (EdV) EST-AR*, a diferencia de la mamá de antes, de estilo de vida conservadora, centrada en la familia, con varios hijos, dependiente del ingreso del marido y orgullosa de su labor doméstica, la nueva mamá del presente y del futuro es una mujer moderna. Este EdV, existente en todos los niveles socioeconómicos, identifica a una mujer que comparte su labor de mamá con un trabajo fuera del hogar, genera y dispone su propio dinero y comparte la dirección de la familia con el marido. Ella constituye ya la mitad de las mujeres peruanas y viene creciendo constantemente, en desmedro de las conservadoras y de los otros dos EdV femeninos, las sofisticadas y las austeras.

Lo más saltante es que el crecimiento de este EdV ha permitido una mejoría importante de los ingresos y del bienestar de los hogares. Una razón fundamental de ello ha sido el acceso al trabajo de esta mujer moderna, apoyado por la disminución del tamaño de las familias, debido a los métodos de anticoncepción. Así, las mujeres de hoy tienen raramente más de dos hijos, mientras sus mamás tuvieron el doble, lo que les permite estudiar y trabajar fuera, con los beneficios económicos que ello conlleva. 

Mientras en el hogar promedio de antes el único aportante de ingresos era el hombre, hoy la norma empieza a ser el de tener también el ingreso de la mujer. El hogar que antes mantenía a seis personas (papá, mamá y cuatro hijos) con solo el salario del hombre, hoy tiene ese salario más el de la mujer, para mantener a cuatro miembros (dos hijos por familia moderna). Aunque la mujer gana en promedio menos, digamos 80% que el hombre, la matemática es simple: antes un ingreso de 100 debía mantener a seis y hoy 180 mantiene a cuatro. Tremenda mejora.

Pero esa mejora ha puesto a la mamá moderna nuevos retos, muy diferentes a los que tuvo su mamá o tiene la conservadora actual. Por ejemplo, a pesar de su tarea de generar ingresos, ella sigue siendo la responsable del funcionamiento del hogar. Cierto que el hombre ayuda más que antes, pero “ayudar” implica cooperar en algo que no es obligación principal, pues el “ama de casa” sigue siendo ella. Y mientras su madre tuvo casi siempre ayuda de una empleada doméstica, hoy la moderna la encuentra con dificultad. Y por cierto su actividad fuera de casa le exige un esfuerzo estético personal que la conservadora hace solo en sus salidas esporádicas. 

Por cierto, les ayuda algo que el hombre se ponga cada vez más los guantes, de cocina, para asumir la tarea alimentaria que ellas cada vez más reúsan ejercer. Quizá no tanto porque no les guste la tarea, sino más bien como signo de que exigen un cambio en la distribución del trabajo en el hogar. Porque es bueno ser supermamás, o ma-más, pero todo tiene sus límites.


* EST-AR. “Estudio de estilos de vida por actitudes y recursos”, de , 2014.