(Foto: El Comercio)
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En los agujeros negros que tanto fascinaban a Stephen Hawking la gravedad es tan fuerte que no deja escapar nada, ni siquiera un elemento tan diáfano como la luz. Para la física se trata de espacios gravitacionales muy poderosos que arrastran todo lo que está a su alrededor, metafóricamente usamos el término para referirnos a espirales de desgracia, que envuelven todo lo que tocan. Sin ánimo de dramatizar, podemos decir que en este momento el Perú se encuentra en un agujero negro. Una mezcla de desgobierno por parte del Ejecutivo y de autoritarismo parlamentario arrastran cual huracán el mínimo sentido de confianza y predictibilidad que necesita cualquier sociedad para salir adelante.

No sabemos si el presidente seguirá gobernando el mes que viene o el semestre que viene o el año que viene. Si esta vez tampoco se logran los votos para una vacancia, tendremos una tregua de algunos meses hasta que regresen las tentativas. La iniciativa tranquilamente podrá ser impulsada por la izquierda o por el Apra o por el fujimorismo de Keiko, da lo mismo. El Congreso, casi tan debilitado y desprestigiado como el Ejecutivo, intenta dársela de justiciero cuando hace rato que la ciudadanía no les cree.

Tampoco sabemos si, de darse la vacancia, nos gobernará el vicepresidente Martín Vizcarra o asumirá la batuta el presidente del Congreso para convocar a nuevas elecciones. Aparentemente el embajador en Canadá tiene juego propio y se le están congelando las buenas maneras, por eso ha decidido hacerle hielo al presidente Kuczynski, en lugar de marcar una posición clara sobre lo que hará en caso de que PPK se tenga que ir.

No tenemos idea si se respetará la Constitución en caso de que tengamos un cambio de gobernante antes de lo previsto. Por un lado, los parlamentarios ya dejaron en claro que la Carta Magna no tiene más valor que sus deseos de no dejar sus cargos; por eso modificaron en tiempo récord las condiciones de la moción de censura y la cuestión de confianza. Por otro, el Tribunal Constitucional pierde cada día independencia debido a la persecución a la que se ha sometido al magistrado Eloy Espinosa-Saldaña.

Y si del Poder Judicial y la fiscalía se trata, no confiamos en que el ex presidente Alejandro Toledo sea extraditado, nada nos garantiza que se juzgará a todos los involucrados en el Caso Odebrecht con la misma vara, no entendemos por qué la educación de nuestros niños tiene que decidirse en un tribunal.

Desde que comenzó el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, la incertidumbre se ha convertido en nuestra marca país y andamos atrapados en este agujero negro que se alimenta de la insensatez y la codicia de quienes nos gobiernan.

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