Tecnócratas al garete, por Fernando Vivas
Tecnócratas al garete, por Fernando Vivas
Fernando Vivas

Columnista, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

Se supone que el tecnócrata planifica, decide, ejecuta; que es práctico y asertivo; que se computa un organizador del caos. se nos vendió como la encarnación de todo eso: “Mira –nos decía a sus entrevistadores en campaña–, vamos a crecer a 5 o 6%, voy a bajar el IGV un punto pero voy a recaudar 3 puntos más, uno lo gasto en educación, otro en salud, otro en seguridad. Y si es necesario, nos endeudadamos o agarramos del Fondo de Estabilización Fiscal”. (Ojo, Keiko también dijo que no le tenía miedo a agarrar de ese fondo, así que no se pongan tacaños ahora con los inundados).

Convertido en presidente, era aun más suelto de huesos cuando se le preguntaba por la mayoría absoluta de Fuerza Popular en el Congreso: “Hay que jalarse a esos congresistas”, dijo a “El País”, presumiendo que dándoles proyectos para sus provincias, los tendría comiendo de su mano.

Bueno, pues, ya saben lo que pasó: lo del punto del IGV fue condicionado a una meta de recaudación y los fujimoristas son un bloque disciplinado que se resiste a las tentaciones. También pasó que nos explotó Lava Jato en la cara y luego nos inundamos, así que vamos a crecer menos y gastar más en la reconstrucción. No es PPK sino son las circunstancias las que obligan y mandan. Y su gabinete de tecnócratas tiene por jefe, antes que a él o a Zavala, a esas circunstancias.

La tecnocracia calculadora ha optado por dejarse llevar por las aguas y por la emoción. Pero es mejor estar así, al garete, que nadar contra la corriente. El pueblo agradece esa actitud solidaria. Cualquier otra reacción se tacha de frívola. Miren lo que le pasó a Eufrosina Santa María, la ‘vice’ de Agricultura, por mandar al traste las circunstancias y relajarse. La ampayaron, tuvo que renunciar y fue repudiada por su ministro. 

El propio PPK hizo un intento de doblegar a las circunstancias y le fue mal. Se le ocurrió que Martín Vizcarra podía ser un ‘zar’ de la reconstrucción y así remontar su imagen de interpelable para recuperar la de gran ejecutor. ¡Nada que ver! A las circunstancias no las usas, simplemente las acatas. Te pones a remar en su mismo sentido, como el joven del unicornio en Piura; o te aferras a las tablas, como Evangelina Chamorro. Y a las Fuerzas Armadas, inútiles para las inexistentes guerras, las pones a servir a la civilidad. Y así, sin hacer nada distinto a lo que manda el sentido común, que es también el sentido de la política en circunstancias de desastre, hasta ganan unos puntitos de aprobación.

Prefiero tecnócratas al garete que atorrantes que se creían que tenían todo bajo control y podían hacer de las suyas con su pendejo modelito de APP. Diligentes y mojaditos, los vemos más bonitos.

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