En el 2025, la violencia contra defensores ambientales en el Perú sigue siendo una crisis alarmante. Datos recientes muestran que más de 226 defensores indígenas están en situación de riesgo en regiones como Ucayali, Madre de Dios y Amazonas, enfrentando amenazas vinculadas principalmente con la minería ilegal, narcotráfico y tala clandestina,consideradas por expertos como el principal motor de la conflictividad en la Amazoníaperuana (ProPurús y Organización Regional Aidesep Ucayali, ORAU, 2025).
Solo entre el 2019 y 2024, se han registrado 57 asesinatos de defensores ambientales, con al menos 44 ocurridos en territorios amazónicos. En lo que va del 2025, los casos siguen sumándose y más de 35 líderes indígenas han sido asesinados con total impunidad, según un comunicado conjunto de comunidades indígenas que denuncia el abandono estatal y la falta de protección. La justicia no avanza en la mayoría de estos casos, como el de Victorio Dariquebe Gerewa, defensor asesinado en abril del 2025, cuyo homicidio permanece sin sanción.
El Estado Peruano implementa mecanismos de protección a defensores, pero estos han sido calificados como “un cascarón vacío, sin presupuesto ni voluntad política” y, según líderes indígenas, el Estado “simula proteger mientras nos asesina” (ProPurús y ORAU, 2025). La falta de voluntad para sancionar a mafias vinculadas a autoridades y cuerpos judiciales corrompidos alimenta este ciclo de violencia.
Desde mi punto de vista, debemos estar realmente dispuestos a exigir y construir un Estado que proteja a quienes defienden nuestra riqueza natural. La solución pasa por un enfoque integral que garantice protocolos de protección efectivos, sanciones ejemplares y un fortalecimiento real de la independencia judicial para impedir el encubrimiento de mafias.
También es fundamental asegurar la participación activa de las comunidades indígenas en las políticas ambientales, reconociendo su rol vital en la defensa de la Amazonía. Sin estos cambios, la defensa ambiental seguirá siendo una condena a muerte que pone en riesgo no solo las vidas de los defensores, sino también el futuro ecológico del país. ¿Estamos preparados para asumir este compromiso y hacer realidad un Estado que realmente proteja a nuestros defensores ambientales?
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.