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¡A poder se ha dicho!, por Mario Ghibellini

Bartra, Araoz y Montenegro: tres voces femeninas contra la nueva autoridad patriarcal.

Mario Ghibellini 12 de mayo.

Bartra, Araoz y Montenegro apuntaron bien al momento de lanzar sus dardos sobre un blanco al que, tampoco exageremos, no era tan difícil acertarle”. (Ilustración: Mónica Gonzáles).

Ilustración: Mónica Gonzáles.

No vamos a decir que son la versión criolla de las ‘Pussy Riot’, pero si continúan expresándose con la independencia que han exhibido últimamente, alguien podría querer fulminarlas desde el púlpito llamándolas “congresistas respondonas”. Las legisladoras Rosa Bartra (Fuerza Popular), Mercedes Araoz (Peruanos por el Kambio) y Gloria Montenegro (Alianza para el Progreso), en efecto, han modulado en tiempos recientes sus voces de forma disonante de la posición oficial de las capillas políticas a las que supuestamente pertenecen. Cada una a su manera, además, lo ha hecho marcando distancias frente a la dupla conformada por Martín Vizcarra y César Villanueva, los nuevos administradores del poder patriarcal que siempre ha regido los destinos de aquello que no por azar denominamos ‘patria’.

—Diminutivos que aumentan—
La más discreta de todas, lógicamente, ha sido la señora Araoz, que después de todo forma parte del Gobierno. Ella hizo sentir su mortificación por haber sido aludida por Villanueva con pullas sobre los ministros ‘de escritorio’, comentando que el actual premier “de repente no tomó nota” de que cuando era ministra había viajado muchísimo. Y, si los rumores no mienten, habría sido también quien, junto a Carlos Bruce, promovió –sin éxito– la iniciativa de que la bancada ‘ppkausa’ no votase a favor de la confianza que el nuevo gabinete acudió a solicitar al Parlamento el pasado 2 de mayo.

Mucho más directa a la hora de sacar al fresco al flamante primer ministro fue la congresista Montenegro. “Hay una imagen que no se puede borrar –declaró ella hace algunos días–. La imagen fue ver en los canales de TV al señor Villanueva, integrante de mi bancada, recorriendo el local de Fuerza Popular en altas horas de la noche para recolectar firmas [para la moción de vacancia contra PPK]”. Y agregó que, durante todo el proceso, estuvo ‘pegadito’ a Mulder y Becerril haciéndole al ex mandatario ‘la camita’: una formulación en la que los diminutivos, paradójicamente, aumentan la gravedad de la conspiración insinuada.

Tenemos, por último, a Rosa Bartra que, en abierto contraste con el ánimo guaripolero de su bancada y su lideresa frente a la presentación de Villanueva, dijo este domingo: “Acá no hemos escuchado más que buena voluntad, no hemos escuchado medidas específicas aterrizadas en algo que se vaya a implementar de inmediato”. “El discurso en educación ha sido muy poco” y, en temas de reactivación económica, “prácticamente inexistente”, añadió. Y, como para que quedase claro que la cosa no era solo con el premier, le enrostró al presidente Vizcarra la falta de un ‘mea culpa’ en el que admitiese que “fue parte de este gobierno que ahora critica, no solamente en las formas sino también en el fondo”. O sea, como quien les dice a los dos hombres más poderosos del país: chúpense esa mandarina. Porque, vamos, sus reflexiones no fueron descaminadas.

De alguna manera, en realidad, no lo fue ninguna de las observaciones aquí reseñadas. A pesar del probable resentimiento por haber sido apartada del entorno palaciego de parte de una y de las pocas ganas de ser confundidas con la nueva administración gubernamental de parte de las otras, las tres legisladoras apuntaron bien al momento de lanzar sus dardos sobre un blanco al que, tampoco exageremos, no era tan difícil acertarle.

La pregunta relevante que falta absolver, sin embargo, es si todo ello constituye al final una forma de reclamar poder para ellas y sus pares. Porque no se puede descartar tampoco que a lo mejor Cyndi Lauper no miente y las chicas solo quieren divertirse.

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