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Cáiganse con alguito, por Mario Ghibellini

Demanda sin oferta en la nueva izquierda.

Cáiganse con alguito, por Mario Ghibellini

Cáiganse con alguito, por Mario Ghibellini

Como cualquier sector político, la izquierda tiene sus mitos. Y uno de ellos es que, unida, jamás será vencida: una tesis que se apoya sobre todo en el argumento imbatible de la rima. Por eso, elección tras elección, la idea de una convergencia total de las fuerzas que reconocen esa procedencia ideológica es proclamada como un anhelo, que luego la realidad -siempre tan dispuesta a arruinar el sentido ineluctable de la historia- se encarga de desbaratar.

En el proceso electoral del próximo año, todo sugiere que el sueño tendrá que ser postergado una vez más, pues entre las ‘lentejas’ de Tierra y Libertad y lo lenteja de Yehude Simon y Susana Villarán no se vislumbra síntesis posible. Pero un colectivo zurdo de reciente fundación ha decidido que si el viejo proyecto se frustra, no será por falta de ganas.

Edad de merecer
El conglomerado lleva el sugestivo nombre de ‘Merecemos más’ y está integrado por  muchachas, muchachos y muchachones que, aunque no están exactamente de estreno en la política local, no son tampoco los revoltosos comunes. Se distingue entre sus filas, por ejemplo, a la ex dirigente estudiantil Sigrid Bazán, al regidor metropolitano Augusto Rey y, sobre todo, a dos caballeros que ya traspusieron aquello que Dante consideraba la mitad del camino de nuestra vida: los amigos Sergio Tejada y Julio Arbizu, congresista el primero y ex procurador anticorrupción el segundo; y de antiguas querencias humalistas ambos.

Todos ellos, en efecto, postulan la unidad de la izquierda para los próximos comicios… Pero por si eso no terminase de cuajar tampoco en la campaña que se avecina, tienen algunos pedidos adicionales. De hecho, como su nombre sugiere, la principal novedad de este colectivo es que, en lugar de ofertas políticas, lo que tienen son demandas. Y en un ‘spot’ divulgado días atrás en las redes las han anunciado con energía.

En el video, los rostros de los políticos mencionados y otros se suceden, recitando una especie de carta a Papa Noel sobre lo que quieren y no quieren del siguiente inquilino de Palacio. “Yo no quiero un presidente que indulte narcotraficantes”, “yo no quiero volver a la dictadura de los noventa”, “yo no quiero a un presidente que defienda a las grandes empresas en contra de la gente”, sentencian uno tras otro. Y, entre indirecta e indirecta contra Alan García, Keiko y Kuczynski (porque habría que ser muy candorosos para no captar que cada uno de esos dardos va específicamente dirigido a uno de ellos), repiten el estribillo que los identifica: “¡Merecemos más!”. Lo que es una especie de ‘cáiganse con alguito’  en versión sofisticada.

¿A quién le presentan su pliego de reclamos? ¿Qué han hecho ellos para merecer eso? ¿Qué van a hacer una vez que algún genio de la botella eventualmente les cumpla sus tres deseos? Eso no se sabe. Y si bien algunos dirán que a unos calichines que de pronto se meten a la cancha donde se va a jugar el partido de fondo de la política nacional no se les puede pedir que tengan ya todo resuelto, lo cierto es que, como decíamos, en este club de pedigüeños hay varios tíos que ya se jugaron un par de partidos preliminares y hace rato dejaron la edad de merecer.
 
¡Teclos reposición! 
Les corresponde, entonces, contarnos pronto qué quieren hacer con el país y cómo (aunque sea para poder explicarles que la planificación central y el intervencionismo no tienen reencauche posible). Porque si lo único que buscan es bloquear a ciertos candidatos que les disgustan y después ver qué pasa, mejor dejan que sean una vez más los viejos izquierdistas atomizados los que saquen la cara por ese sector político y pierdan. Así por lo menos podrán seguir creyendo luego que, si hubieran ido unidos, jamás los habrían vencido. 

(Publicado en la revista Somos el sábado 11 de julio del 2015)

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