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Cinco razones del éxito de "Esto es guerra" y "Combate"

'Reality', competencia, identificación, juventud y otros jales de los programas de competencia de moda en la TV nacional

Cinco razones del éxito de Esto es guerra y Combate

Cinco razones del éxito de Esto es guerra y Combate

1) La 'realidad contada', o sea 'reality' : Que nos apasionan las historias que pillamos en la realidad misma, con toda su espontaneidad, impredictibilidad y esa sensación metalingüística de 'estra viendo el making off' de la que carecen las ficciones; es cosa sostenida en teorías sobre la tele y la vida. Eso es 'reality' y tal es el principal jale de "Esto es guerra" y "Combate" y lo será del próximo "Calle 7". Que lo digan las propias productoras. Cuando pregunté a Marisol Crousillat por el quid de su "Combate" me dijo: "El reality alrededor de la competencia (...) Enamorarse del concursante, meterlo a tu familia". A la misma pregunta, Mariana Ramírez del Villar, de "Esto es guerra", respondió: "La gente quiere saber no solo lo que pasa delante, sino detrás de cámaras. No dejar nada a la imaginación. Todo lo ves, angustia, lágrimas, amor, odio". O sea, "Esto es guerra" y "Combate" cuentan historias donde los protagonistas principales, ojo, son los chicos, no los conductores. Por eso, Mariana y Marisol se los jalan con tanta angurria.

2) La competencia sentimental: Ya lo dieron a entender las productoras. Si el factor reality es lo que manda, la competencia es lo que sigue. Estamos ante el concurso puro con pruebas variadas que van desde los aparatosos juegos de destreza física hasta los tests de conocimientos, pasando por los duelos sentimentales). Todo el mundo compite, es la 'rat race' (carrera de ratas) contemporánea, agudizada cuando se trata de jóvenes full fitness y adrenalina; pero suavizada por los sentimientos amicales y grupales. Yaco Esquenazi, que acaba de retornar a EEG, dijo 10 ves que "estaba en familia". Sin embargo, hay bandos que compiten y ello genera odio de segundo grado, piconería y pasajeros resentimientos que el programa se encarga de ponerlo en escena. El amor sí puede llegar más lejos, hasta el matrimonio y la procreación. El entramado de los sentimientos con la competencia es la dramaturgia esencial del reality. Por ejemplo, EEG  puso a la pareja de Mario Hart y Alejandra Baigorria en distintos equipos, jugando con los sentimientos con mayor dramatismo que el que solemos encontrar en "Combate".

3) La identificación juvenil: Es indisociable de 1 y 2. Jóvenes y adultos se proyectan en los chicos. El elenco no cubre la diversidad de públicos -la estrechez del concepto aspiracional 'blanquea' la paleta- pero los responsables del cásting han buscado factores que potencien la identificación. Por ejemplo, Zumba, en "Combate", gesticula y cloenea de forma tal que genera una gran empatía con el público infantil. Michelle Soifer, parece un cruce de muchas aspiraciones y es un fenómeno en los estratos D y E. Sigo pensando que un cásting más inclusivo aumentaría el éxito de ambos programas.

Digresión comercial: Desde que surgió el boom del reality de competencia, en los últimos tres años, las mediciones de Ibope registran una notable recuperación de la sintonía de los jóvenes, que la TV abierta estaba perdiendo ante las atracciones del cable, de la red y de la calle.

4) Son y no son formatos: Los grandes formatos prometen éxito con camisa de fuerza. En ese sentido, son muy riesgosos, pues si fallan a la primera, sus reglas fijas impiden hacer ajustes a tiempo. "Combate" tuvo la fortuna de que tuvo libertad de inspirarse en un formato ecuatoriano homónimo, propiedad del mismo grupo Albavisión del que es parte ATV, y variarlo a su antojo, potenciando el factor reality. EEG era un concurso dentro de otro programa, "Dos para las 7", y su productora, viendo el despegue de "Combate", tuvo la libertad para combinar distintas ideas genéricas para hacer un producto muy parecido a su rival. La libertad para trabajar sobre formatos previos, sin alinearse a ninguno, es fundamental en esta contienda.

5) El sexo: 'Last but never least'. Claro que el sexo importa. Los chicos fueron impedidos -tras queja de la asociación Valores Humanos- de lengüetearse en el 'juego de las fresitas', pero si vale mirar, y ellos están preparados para que los miremos. Es más, los juegos los obligan a friccionar sus cuerpos contra la lona, o a mojarse en la piscina, y todo eso halaga a todas las orientaciones sexuales, de una forma tolerable, sin apelar al puro morbo. Es un inocente juego, en comparación a tanto otros de la tele.

Si tuviera que dar una sexta razón hablaría de la cultura en general. Mencionaría el juego con referentes de moda como "Game of Thrones", pillado en la escenografía y en los nombres de los equipos de "Combate", o la explotación ( 'explosión literal' en el caso de EEG) del símbolo del auto de carreras como deporte de nuestros tiempos veloces. Aunque, la cultura se trata de un mero telón de fondo, cambiable según la temporada.

En resumen, manda la realidad concreta, de carne y hueso erotizados, full competencia en formato flexible para identificación de todo público, en especial juvenil.

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