Mi cafecito con Tilsa, la respuesta de Fernando Vivas
Mi cafecito con Tilsa, la respuesta de Fernando Vivas
Fernando Vivas

Para un opinólogo criticón como yo, el derecho de pataleta del criticado es sagrado. No importa que lo ejercite un político quisquilloso, una vaca sagrada refunfuñona, o una soberbia beldad como Tilsa Lozano tapeando el piso con los tacos. A todos, con convicción igualitaria y con mi folletito de los principios rectores en mi escritorio, les tolero la pica, les concedo el derecho a réplica y les acepto el cafecito.

      Tilsa ha sido literal con lo del café. Me ha invitado a tomar uno para conocerla y "sustentar la próxima basura que escriba". De acuerdo a mi folletito -no es broma, de verdad lo consulto- lo que corresponde en estos casos, a ver, a ver, ya lo tengo, es aceptar el encuentro pero que este no sea de espaldas al público, al que ambos, desgarbado periodista y titánica modelo, nos debemos de corazón. Que sea una entrevista grabadora en mano y cámara al lado, para que consten mis inquietudes y sus respuestas.

      Pero ya se ha dado un intercambio público. De mi lado, un artículo, un post y una videocolumna; del suyo, la picante carta dirigida a mi a través del Twitter.

La respuesta de Tilsa Lozano a las críticas de Fernando Vivas.

    Antes del cafecito, algunas respuestas a la carta:

       No he juzgado ni juzgaré tu vida privada, Tilsa, sino tus actos y declaraciones públicas. He leído, con absoluto respeto, tu testimonio de sacrificio laboral en aras del capital educativo -"soy una chica que muestra el trasero pero que gracias a eso se pudo pagar la universidad a los 18 años"- y lo veo digno de una miniserie del emprendedurismo. Y yo no quiero ser irónico con tu carrera trunca como tu dices serlo con mi presunto academicismo clasista. Vaya, es obvio que me conoces menos de lo que yo a ti pues no soy figura pública de sillón rojo.

      Quiero decirte, tomándote por un instante como representante de las famas laboriosas de la farándula de las que vengo escribiendo hace más de 20 años, que aprecio tu ascenso a la celebridad y tu capacidad de forjar historias a costa de tu vida y contarlas con timing y con humor. Quiero felicitarte por tu habilidad para haber convertido, en base a una melodía y una frase ajenas, y en complicidad con tus 'vengadoras', el 'soy soltera y hago lo que quiero', en uno de los mayores fenómenos de recordación de los últimos tiempos.

   Pero a la vez debo recordarte el motivo de mis primeras y severas críticas. Tu decisión de vender a "El valor de la verdad" un affair privado, fue deplorable. Y cometiste el agravante de usar la coartada feminista de que lo hacías en nombre de las mujeres víctimadas por los hombres. Sin embargo, no vi, en lo que contaste, ninguna vulneración de tu integridad y honor que justificaran denunciar a tu ex pareja. Abusaste de una causa noble, la igualdad de género, para invadir una vida privada. Para remate de contradicción, tu rollo feminista de ocasión, se contradecía con la platea machista a la que te debes en tus eventos. En fin, hay mucho de que hablar con el cafecito, incluyendo las implicancias de tu relación de amistad con el finado Hugo Quintana Bardelli.