alcalde san marcos
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Enrique Vera

La última vez que los vecinos de San Marcos lo vieron, el ex alcalde Félix Chávez Alfaro cargaba en procesión la imagen del santo patrón que da nombre a ese distrito de Áncash. La soleada mañana del pasado 25 de abril, en que se conmemoraban los 161 años de creación política de San Marcos, Chávez además dio un discurso breve en el centro de la plaza principal; luego participó de una modesta recepción.

Fue una escena poco habitual, pues a Chávez ya casi no se le veía en San Marcos desde el 2 de febrero. Personal de la Policía Anticorrupción y la fiscalía lo habían sorprendido ese día –en la misma plaza donde se celebró el aniversario– cuando recibía S/5 mil y una factura en blanco de manos del empresario constructor Simón Albornoz Ticlo.

La tesis del Ministerio Público es que Chávez exigió dicho pago al empresario para gestionar que el municipio le pague los S/90 mil que le adeudaba hace varios años, por la voladura de rocas para la instalación de tuberías. El mismo Albornoz fue quien denunció el soborno; tras la denuncia, se armó la operación policial. Pese a las evidencias, un juez optó por dejar libre a Chávez.

Hace poco más de un mes, el 24 de mayo, el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Áncash atendió la apelación de la fiscalía y ordenó nueve meses de prisión preventiva para el ex alcalde. La Alcaldía de San Marcos fue asumida por el teniente alcalde, Rubén Brioso, un profesor opositor a la gestión de Chávez, quien rápidamente canceló contratos y despidió del municipio a funcionarios allegados al prófugo.

Comenzó, entonces, un conflicto de poder que, al parecer, quedó en evidencia en un audio enviado el 14 junio al celular del presidente del Frente de Defensa de los Intereses de San Marcos, David Sotomayor. Los protagonistas del registro, aparentemente, son el tercer regidor del municipio sanmarquino, Johnston Vargas Paucar, y un policía no identificado.

En la grabación, de casi 11 minutos, se escucha al supuesto regidor acusar a Brioso de “armar” el pago del soborno, para provocar la caída de Chávez. En el audio también se menciona la posibilidad de eliminar a Brioso y de conseguir que el Poder Judicial cambie el mandato de prisión preventiva por el de comparecencia restringida. Para ello, uno de los interlocutores –el supuesto tercer regidor, que además se autodenomina “el brazo derecho de Chávez”–ofrece hasta S/1,5 millones en obras a su interlocutor, vía una empresa fantasma, para que con ese dinero se gestione el pago a autoridades judiciales.

alcalde san marcos
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Pese a estos planes, el Poder Judicial refrendó la prisión preventiva. Además, la fiscalía abrió investigación al regidor Johnston Vargas. Todo este asunto –el pago al alcalde, la detención, el audio, las amenazas– han remecido otra vez a San Marcos.

En efecto, el caso de Chávez parece seguir la estela siniestra de sus predecesores. Solo entre el 2013 y el 2014, en San Marcos hubo tres alcaldes. El primero de ellos, Óscar Ugarte, fue destituido por nepotismo y seriamente cuestionado por regalar S/600 a cada poblador que demostrara ser residente del distrito. Lo siguió Julio Blas, quien fue pillado por la policía cuando viajaba a Lima con otros funcionarios llevando en un maletín S/300 mil del municipio y documentos oficiales que pretendía desaparecer. Antes de que acabe el 2013, Javier Medina, quien sucedió a Blas, se vio envuelto en otro escándalo de nepotismo: dos empresas que pertenecían a sus familiares fueron contratadas por su gestión para la ejecución de obras públicas. Hoy, al igual que Chávez, también es un prófugo de la justicia.

“Tenemos un canon minero millonario [el 2016 fue de S/43 millones], pero sufrimos de desnutrición, no hay agua, la población está abandonada. Los alcaldes se han dedicado a hacer obras fantasmas o sin ninguna proyección a futuro. Después roban y desaparecen”, dijo a El Comercio el presidente del Frente de Defensa de San Marcos, David Sotomayor. Todo esto ocurre en San Marcos, donde tanto dinero empobrece.