Bajas temperaturas: iniciativas que pueden marcar la diferencia
Bajas temperaturas: iniciativas que pueden marcar la diferencia
Pamela Sandoval Del Águila

A 4.018 m.s.n.m., en las frías alturas de la comunidad campesina de Chaupibanda (Cusco), Presentación Suni y Lucía Armutocjuno saben que, si no se mudan, el futuro de sus cinco niñas será tan negro como las paredes cubiertas de hollín del cuarto-vivienda que ellos comparten. 

Según el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres, en el país hay 11’796.534 peruanos, en 18 regiones, con problemas como los de los Suni: hacinamiento y riesgo de enfermedades constantes por las duras condiciones geográficas. Condiciones que pasan de hostiles a inhumanas con cada descenso anual de la temperatura.

Para aliviar esta situación, el Estado reparte víveres, abrigo, medicinas, semillas y forraje para el ganado que alimenta a estas poblaciones. Y aunque los donativos representan un alivio para muchos, ni los damnificados ni los muertos disminuyen significativamente: a julio de este año, 117 menores de 5 años murieron en Cusco, Junín, Huancavelica, Ayacucho y Puno. Esta última región tuvo, además, la mortandad más grande de alpacas y vicuñas de los últimos años (170.000). 

¿Cómo hacen otros países, con climas más adversos, para proteger a las personas? Consultados por este Diario, representantes de organizaciones privadas y centros de estudios con planes vigentes contra las bajas temperaturas [ver infografía] concluyen que la solución radica en viviendas y servicios pensados para sus localidades. 

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