En la celebración, hermanos, por Fernando Rospigliosi
En la celebración, hermanos, por Fernando Rospigliosi

La conmemoración del rescate de los rehenes de la residencia del embajador de Japón, hace 20 años, ha servido para varios acomodos y reacomodos políticos.

El gobierno ha logrado, por lo menos durante un momento, limar su áspera relación con el fujimorismo. El presidente no perdió la oportunidad de elogiar superlativamente y sin ambages a : “El gobierno para el cual trabajaron en ese momento, se portó de manera eximia al organizar esta operación”. 

Y envió no una flor sino un ramo entero a , que por primera vez acudía a una ceremonia del gobierno: “Y quiero saludar a la hija de don Alberto Fujimori que está aquí con nosotros”, para finalizar con un llamado a la paz y la concordia, “tenemos que voltear la página”. 

Pero no solo se trata de mover las piezas en el tablero de la partida entre el gobierno y la oposición, sino también dentro del gobierno y la oposición.

En el último tiempo se había desmarcado de su hermana, entre otras cosas, con una postura moderada y conciliadora hacia el gobierno, graficada en la foto con la primera dama Nancy Lange, profusamente difundida, o su participación en un video gubernamental.

Ante esas movidas, Keiko estaba quedando como estérilmente intransigente e intolerante. La ceremonia del jueves le ha posibilitado diluir en algo esa imagen. Ella también es capaz de comportarse razonablemente, es el mensaje.

En el gobierno, el ministro de Defensa, Jorge Nieto, ha hecho, ya desde hace tiempo, todo lo posible por mostrarse como apaciguador con el fujimorismo. Y esta vez tuvo la oportunidad adecuada. Se deshizo en elogios a los comandos Chavín de Huántar y saludó efusivamente a Keiko en la ceremonia, a partir de lo cual posiblemente tratará de establecer una relación personal con ella.

No todos aprecian esos gestos. Por ejemplo, Augusto Álvarez Rodrich (AAR) calificó como “lamentable la declaración reciente del ministro de Defensa, Jorge Nieto, cuando le preguntaron sobre este proyecto [de control de medios de comunicación] y, a diferencia de la oposición que ya habían planteado el presidente Pedro Pablo Kuczynski y el premier , respondió que ‘no he seguido el debate’ por haber estado ocupado en las emergencias por los huaicos. Hay proyectos cuya intención está a flor de piel, y ni un acomodo para mejorar una relación personal con el fujimorismo justifica el dejar de tomar posición sobre asuntos que son fundamentales para la democracia” (“La República”, 15/4/17).

Las intenciones a los cuales se refiere AAR han sido mencionadas por varios observadores que sugieren que pretende sustituir a Fernando Zavala en el premierato, y para eso necesita el beneplácito de los fujimoristas que tendrían que aprobarlo en el Congreso.

Naturalmente, Nieto podría justificarse con el argumento de que hay que actuar realistamente en política, considerando la mayoría parlamentaria con que cuenta la oposición. Es decir, que está haciendo un servicio al gobierno y al país lubricando las difíciles relaciones existentes hasta ahora.

Fue notoria la ausencia de Zavala en el evento del jueves, aunque no difícil de entender, después de los ataques que recibió hace algunos días del vocero fujimorista Luis Galarreta que lo llamó, con desparpajo, “Montesinito”.

Igualmente dentro del fujimorismo cada quien trató de llevar agua para su molino. Kenji fue el encargado de publicar en su cuenta de Twitter una de su padre –para que no quede duda alguna de quién es su vocero autorizado–, donde el ex presidente se atribuye directamente el mérito de la operación Chavín de Huántar. Y ofrece acabar con la delincuencia como lo hizo con los terroristas.

Y luego Alberto lanzó una rama de olivo al gobierno en la línea de lo que ha venido haciendo Kenji: “El presidente Kuczynski propuso hoy voltear la página. Tiene razón! Los peruanos debemos de construir una agenda común con apoyo de TODOS”, dijo en Twitter.

¿Durará esta armonía entre el gobierno y el fujimorismo? Poco probable, teniendo en cuenta las dificultades que se avecinan en el contexto de enfriamiento de la economía y las urgencias de la reconstrucción. Difícilmente el fujimorismo, más precisamente el keikismo, dejará pasar la oportunidad de obtener ventajas políticas atacando al gobierno.

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