En el marco del día central de su mes jubilar, la ciudad del Cusco celebró ayer la fiesta del Inti Raymi. Un grupo de actores escenificó el encuentro entre el Inca y el dios Sol en la ceremonia “Onqoy Mit’a” ( tiempos de enfermedad). Allí, el gobernante inca le pidió interceder ante la Pachamama por el fin de la pandemia. La actividad no contó con la presencia del público, debido al coronavirus (COVID-19), por lo que fue trasmitida de manera virtual.

Desde tempranas horas del día, las autoridades del municipio provincial y un grupo reducido de bomberos, militares y policías participaron del izamiento del Pabellón Nacional y la bandera del Cusco.

Durante la actividad, el Sinchi (jefe del Ejército inca) llegó a la Plaza Mayor sin su séquito de soldados. Allí, ataviado en su traje de guerrero, ofrendó de manera solemne la chicha de jora al Sol y le rogó para que acabe el COVID-19. El Sinchi fue interpretado por el técnico del Ejército, Casimiro Quispe Sisaya.

A continuación, este personaje inca se reunió con el sacerdote andino cusqueño, el ciudadano César Salazar Chávez. Ambos compartieron hojas de coca, luego se las ofrendaron al dios Sol y a los Apus tutelares, para reforzar el pedido para que la crisis y la enfermedad pasen.

Mirando los colores y las formas de las hojas de la coca, el sacerdote dijo: “Falta poco para que [la pandemia] pase”. Luego, le pidió a la hoja sagrada por la fortaleza del agricultor cusqueño.

La Policía tampoco fue ajena al homenaje al Cusco. Los agentes del orden se organizaron en caravanas y desfilaron en sus camionetas por las calles principales de la ciudad imperial, ataviados en los trajes que representan las danzas cusqueñas.