Cusco: Luego de la nieve llega la sequía
Cusco: Luego de la nieve llega la sequía
Pamela Sandoval Del Águila

En la penumbra de su habitación de adobe, mientras el incienso que perfuma el ambiente termina de consumirse, Magaly (15) desdobla las siete frazadas con las que debe dormir para soportar el frío. La tarea no la agobia. En junio, recuerda, se cubría con 10, dos de ellas tejidas a mano con gruesa lana de oveja. Para entonces, afuera, en el descampado donde sus alpacas dormitan, la temperatura bajaba a -15°C y la nieve dejaba una capa blanca de hasta 10 cm de espesor.

“Dormía acompañada por mi hermano. Si dormíamos separados nos enfermábamos. Nos daba fiebre”, recuerda la adolescente, quien vive junto a sus padres cultivando papas y criando ganado a 4,059 msmn, en la comunidad campesina de Llallapara, distrito de Yanaoca, provincia de Canas ().

Canas es una de las 10 provincias declaradas en emergencia desde el 19 de julio pasado debido a las . Sin embargo, ni la alerta ni los paliativos adoptados por las autoridades evitaron que el frío apagara la vida de 17 cusqueños, la mayoría menores de 5 años. Tampoco, como admite Víctor Baca Ramos, director regional de Agricultura, se pudo evitar daños en más de 13 mil hectáreas de sembríos (17% del área cultivable del Cusco), y la pérdida de 45 mil cabezas de ganado, entre alpacas, vicuñas y ovejas, por la falta de comida.

“El frío ha golpeado fuerte porque tenemos al 48% de la población viviendo de la agricultura, pero no ha sido tan grave como en otros años. La entrega de forraje y antibióticos para los animales funcionó. Además, está en curso la entrega del seguro agrario, que pagará S/.550 por ha a los agricultores afectados”, precisó Baca.

El último reporte de Defensa Civil sobre la helada en el Cusco, emitido el 6 de julio, dio cuenta de que la necesidad de los agricultores aún era apremiante en Acomayo, Anta, Calca, Canas, Canchis, Chumbivilcas, Espinar, La Convención, Paucartambo y Quispicanchis.

OMISIONES RECURRENTES
En su casa en Llallapara, la mamá de Magaly, quien nació y se crió en el pueblo, desafía los vientos helados usando ojotas sobre sus pies desnudos y quemados por el hielo. El frío, como la cocina, dice, no tiene sorpresas para ella. “Todos los años es igual. Lo único que espero es que haya medicinas para la fiebre de mis hijos”, comenta. 

A hora y media de camino, en la posta de salud de Chaupibanda, asignada para la atención de la familia de Magaly y otros 1.508 comuneros, el médico Andrés Cervantes lamenta contradecirla. Según el doctor, pese a la abultada carga de pacientes, en los botiquines solo cuentan con paracetamol, ibuprofeno y amoxicilina para la cuarta parte de ellos. Por si fuera poco, el único medio de transporte es una moto, que había estado descompuesta durante un mes y medio.

“Aunque somos un centro de atención tipo 1, con una labor netamente preventiva, nos han llegado casos graves de infecciones respiratorias y cuadros diarréicos, y no hemos tenido cómo ayudar. Hay que pedir ambulancia a la posta de Quehue o de Yanaoca, a más de una hora de distancia. Si hay suerte estarán libres, si no, el paciente es el que sufrirá”, precisa.

Consultado por El Comercio, José Bernable, director regional de Salud, coincide con Baca en que el frío ha sido abrumador, pero menos mortal que temporadas pasadas. Ello se debe, agrega, a que funcionaron las campañas de información sobre síntomas que denotan una fulminante neumonía. No obstante, reconoce que la falta de medicamentos en postas alejadas, así como la deficiente infraestructura para socorrer a los pacientes, no han sido atendidas.

“En nuestras cinco redes de salud, distribuidas en 13 provincias y donde el 86% de la población cuenta con SIS, fallecieron 17 personas y se atendieron a 566 pacientes con infecciones respiratorias agudas (IRAs). El 2014 tuvimos 19 muertos para esta época del año, y 540 pacientes con IRAs”, asegura.

ESCASEZ DE AGUA
Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la helada en Cusco perdió intensidad hacia fines de julio. Sin embargo, no se puede pensar que lo peor ya ha pasado, pues debido al Fenómeno de El Niño se espera que una gran afecte esta parte de los Andes. 

Everardo Teherán, gerente general de la Municipalidad Provincial de Canas, asegura que las autoridades locales pidieron partidas económicas extraordinarias a los gobiernos regional y central para afrontar este último problema. En su caso, explica, ello se debe a que los S/.2’400,000 dejados por la gestión anterior serán insuficientes para la compra de forraje y granos (comida para ganado) y las obras de cosecha de agua previstas.

“Mientras esperamos respuesta, desde setiembre repartiremos S/.100 mil en comida para los animales y construiremos canales para recolectar la poca agua que tendremos a mano en los ocho distritos de la provincia”, afirma.

En la Ciudad Imperial, las autoridades regionales también ahondan en los planes que iniciarán en las próximas semanas por la ausencia de lluvias de El Niño: campaña de vacunación contra el dengue (S/.800 mil en inversión), atención de enfermedades respiratorias (S/.1’200,000), difusión del riego tecnificado para ahorrar agua (en estudio) y la construcción de 20 mil corrales dormideros (a la fecha no se ha levantado ninguno). A cuatro meses del anunciado inicio de la sequía, tanto Baca como Bernable aseguran que hay tiempo para trabajar.

Silvestre Callohuilca, gobernador del distrito de Quehue, próximo a Yanaoca, espera que, para la nueva emergencia climatológica, esta vez sí estén en lo cierto. Ello porque, al menos durante la helada, su localidad no recibió ni forraje ni medicinas.

“El 70% de nuestra población está compuesta por niños. Con mucho frío, o sin agua, los principales afectados son ellos”, afirma.