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La tradición de los candados del amor se traslada a Machu Picchu

Las parejas que pasan por el puente Sinchi Roca, en Machu Picchu Pueblo, dejan constancia de su romance con candados de metal

Una tradición –romántica para algunos y perniciosa para otros- florece en el Cusco. En un puente del distrito de Machu Picchu, varias parejas dejan constancia de su amor colgando candados de metal. Estos artefactos penden del enmallado del puente peatonal Sinchi Roca, que cruza el río Aguas Calientes. En el lugar hay candados de todas las marcas, tamaños y colores. El Comercio contó al menos 500 de estos cerrojos a fines de setiembre.

Por lo general, las parejas escribieron sus iniciales en cada candado con plumones indelebles o líquido corrector. Algunos también dibujaron corazones o consignaron fechas. Los vecinos de Machu Picchu –distrito que es paso obligado para ir al santuario histórico del mismo nombre- difieren acerca de cuándo empezó esta tradición. Unos dicen que los candados fueron puestos ahí en los últimos cinco años, otros aseguran que desde hace dos. Lo cierto es que en julio del 2016 la página web “portaldeturismo.pe” ya daba cuenta de esta tradición similar a la que se realizaba en el Puente de las Artes, en París.

-Polémicos-
La tradición de los candados del amor se ha expandido en varios países luego de que estos fueran retirados del Puente de las Artes, en el 2015. Tiempo atrás, una de las barandas de ese puente había cedido debido al peso de los cerrojos y puso en peligro a quienes navegaban en barcos por el río Sena. Las autoridades de la ciudad decretaron entonces que los candados eran un riesgo y ordenaron su retiro, lo que se realizó el 1 de junio del 2015.

En el caso del puente Sinchi Roca, en Machu Picchu, si se tiene en cuenta que cada candado pesa al menos 200 gramos, los más de 500 que hay colgados ahí implican un peso continuo de 100 kilos sobre la estructura metálica.

Asimismo, una costumbre asociada a la de los candados del amor es arrojar las llaves del cerrojo al río, lo que contamina las fuentes de agua. El Comercio no observó llaves arrojadas en el río Aguas Calientes –que desemboca unos metros más allá en el río Vilcanota- pero hay que tener en cuenta que el lugar está cerca de un santuario protegido por las autoridades ambientales.

En conversación con este Diario, la Oficina de Prensa de la Municipalidad de Machu Picchu señaló que los candados no son vistos como una amenaza ecológica o un atentado al ornato público. 

Al contrario, la comuna informó que está en proceso la construcción de un nuevo puente para reforzar la seguridad y “que continúe la tradición de colgar candados”. Eso sí, la municipalidad no precisó si la construcción de la nueva estructura implicará el retiro de los artefactos que ya han sido colgados ahí en los últimos meses.

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