Por Ricardo León

El albergue San Pablo es un amplio arenal que se extiende en las afueras de Piura. Allí fueron reubicadas 600 familias de El Pedregal y Catacaos, luego de que perdieran sus casas con las lluvias y las inundaciones de El Niño costero del 2017. A pesar de que ocupan viviendas apenas de triplay y calamina, y aunque no tienen servicios básicos como agua y desagüe, los moradores se las han ingeniado para mantener cierto orden. En la pandemia del COVID-19, por ejemplo, colocaron una tranquera vigilada para evitar que ingresaran extraños, y así hubo pocos contagios. La distancia que separa esta zona del resto de la ciudad fue, digamos, una ventaja.