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Enseñanza y el Centro Histórico, por Angus Laurie

"Por siglos, los centros de enseñanza y en particular las universidades han jugado importante rol en el centro histórico"

Enseñanza y el Centro Histórico, por Angus Laurie

El otro día asistí a un evento en el Colegio Real de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La edificación colonial data de 1591 y cuenta con tres patios típicos con su galería de columnas. A pesar de seguir siendo una sede para eventos culturales, la casona está en ruinas, aparentemente sin restauraciones desde que sufrió un incendio el 11 de marzo del 2015.

A pesar de su mal estado, sus patios aún evocan la memoria cultural de un gran centro educativo, similar a lo que uno siente en los patios de la Universidad Nacional San Agustín, en Arequipa; en la Casa Central de la Pontifica Universidad Católica de Chile, en Santiago; o en la universidad medieval de Salamanca, en España.

Por siglos, los centros de enseñanza y en particular las universidades han jugado un rol importante en el mejoramiento de los centros históricos. Estas han atraído a personas capacitadas, innovación y cultura. Estudiantes y profesores habitan los centros históricos, apoyan negocios y servicios que son necesarios para atraer residentes a vivir en estos barrios. Pueden dar una vida verdadera a una zona que, si no fuera por ellos, podría convertirse en un barrio-museo, sin ninguna actividad.

La Ordenanza 893 de la Municipalidad Metropolitana de Lima, publicada en diciembre del 2005, establece los usos de suelos permitidos dentro del Cercado de Lima, incluyendo el área denominada como el Centro Histórico. Dentro de lo permitido está especificada la enseñanza primaria, secundaria, técnica y universitaria. Curiosamente, en noviembre del 2013 la Municipalidad Metropolitana de Lima aprobó la Ordenanza 1740. Esta actualiza los usos de suelos permitidos, estableciendo que “no es permisible la actividad de enseñanza” dentro del Centro Histórico con la excepción de “tipos de enseñanza relacionadas a pintura, escultura, teatro y danza”.

Seguramente que tal normativa tendrá alguna lógica. Puede ser que, con la reducción en el número de residentes que viven dentro del Centro Histórico en los últimos años, haya una sobre oferta de colegios. Sin embargo, es una acción drástica que también elimina el gran potencial de los centros de enseñanza en contribuir con la regeneración del Centro Histórico.

La Ordenanza 1740, por otro lado, sigue permitiendo talleres y almacenes dentro de la zona de Barrios Altos. La conversión de grandes áreas del Centro Histórico en almacenes es, probablemente, una de las razones principales de la constante pérdida del patrimonio histórico y de la reducción en el número de habitantes en esta parte de la ciudad.

La asociación entre las universidades con los gobiernos municipales, por ejemplo, puede ser un catalizador para la regeneración del Centro Histórico. En lugar de prohibir los centros de educación, estos deben formar parte de una estrategia para recuperar y habitar otra vez la zona monumental de la capital.

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El mapa del #estrés de Lima: problemas urbanos y sus efectos ► https://t.co/LvrGWJ2t4Y pic.twitter.com/y7NzL4484o— Sociedad El Comercio (@sociedad_ECpe) 23 de abril de 2017

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