Los en la Amazonía y en acelerarán el proceso de derretimiento de los en la Cordillera Blanca, así lo han advertido especialistas de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem).

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El jefe de la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos de la ANA, Rolando Cruz, afirmó que las partículas de carbono negro, que emiten las quemas en la desde hace tres semanas, son arrastradas por el viento hasta la Cordillera Blanca, que alberga más de 660 glaciares.

“Los incendios forestales que se vienen registrando en la Amazonía tendrán repercusiones negativas en el planeta y la Cordillera Blanca no será la excepción. La zona de la Cordillera Blanca se alimenta de las precipitaciones que vienen de la Amazonía. Los vientos arrastran toda la humedad de la Amazonía y, de todas maneras, los nevados son afectados. Se necesitarían realizar estudios para conocer su impacto”, declaró el funcionario.

El ingeniero ambiental explicó que las partículas oscuras, como el humo derivado de los incendios forestales, se depositan en las superficies de los nevados como si fueran sábanas, permitiendo que estas absorban en mayor medida la luz, para luego generar un efecto de calentamiento y derretir más rápido los glaciares.

“Las partículas oscuras reducen el albedo, es decir la capacidad de reflejar hacia el espacio la radiación solar que llega sobre su superficie, haciendo que estas partículas absorban la radiación y trasmitan calor al glaciar”, expuso.

El albedo es el porcentaje de radiación solar reflejada por cualquier superficie y/o cuerpo terrestre. Los colores claros poseen un mayor albedo al reflejar en mayor proporción la energía solar, lo que genera un efecto de enfriamiento en aquella superficie, mientras que los colores oscuros tienen un menor albedo y por ende absorben en mayor medida la luz generando calor.

Esto se puede evidenciar en un estudio que realizó la ANA en alianza con la Universidad de Zurich y Meteodat GmbH, en el nevado Artesonraju, ubicado en Huaylas, en el 2016.

Durante cuatro meses se analizaron las consecuencias de los aerosoles (partículas de humo y polvo) en una capa de hielo de 15 centímetros de espesor en un metro cuadrado y se compararon con las ventajas de mantener limpio un espacio similar.

Al final del experimento, notaron que en el área libre de partículas oscuras se había preservado 2.10 metros de altura glaciar, mientras que la zona sucia se derritió -3.64 metros. “Este análisis dio muestra que los aerosoles son indicadores a considerar en la aceleración de la fusión glaciar por la absorción de la radiación solar directa y, por ende, en el estado futuro de los glaciares del Perú”, concluyó el estudio.

En consecuencia, para el ingeniero ambiental a mayores incendios se incrementará el proceso de desaceleración de los glaciares y por ende la reserva hídrica que contienen estos.

Según estudios de la ANA, anualmente en la lengua glaciar del nevado Artesonraju se pierde 8 metros, mientras que en la Cordillera Blanca se ha registrado un retroceso glaciar de 20 metros.

En tanto, el director de la Unidad de Investigación de Glaciares del Inaigem, Jesús Gómez, sostuvo que las quemas si tienen un gran impacto en los nevados de Áncash.

“Cuando se producen las quemas cerca a los nevados, las cenizas son arrastradas y depositadas en la superficie de un glaciar. Estas cenizas se convierten en un cuerpo negro para el hielo y lo que hace es almacenar la energía del sol y un momento que baja la temperatura la energía es liberada produciendo la fusión de la nieve o el hielo”, comentó.

Ambos profesionales han exhortado a la población a evitar la quema de los pastos y fuegos artificiales a fin de preservar los nevados y el medio ambiente.

“Sabemos que nuestros campesinos en las zonas rurales queman los restrojos para preparar un nuevo terreno y sembrar, pero deben tomar las previsiones del caso para que no se les escape de las manos. Debemos evitar jugar con fuego en época seca porque los vientos pueden magnificarlo. Si queremos conservar nuestros glaciares debemos ser conscientes y evitar provocar incendios que pueden magnificarse, ya que las cenizas son arrastradas por el viento y depositadas en los glaciares produciendo que el deshielo sea mucho mayor”, aconsejó

El Centro de Operaciones de Emergencia de Áncash ha reportado más de 50 quemas en lo que va del año. Algunos de estos incendios se han registrado en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Huascarán.

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