Redacción EC

, ex titular del INPE, asumió hace menos de dos semanas el Ministerio del Interior. Entre los temas pendientes más importantes de su cartera, se encuentran la remodelación y el equipamiento de las 1.444 comisarías en el ámbito nacional. Esta promesa de larga data se arrastra desde la gestión de Wilfredo Pedraza. ¿Por qué es urgente que el ministro Pérez Guadalupe atienda esta situación?

CÉLULAS BÁSICAS

Ante el creciente escenario de inseguridad ciudadana en nuestro país, las comisarías constituyen la primera línea de combate contra la delincuencia común, el pandillaje y el crimen organizado. La ley de la Policía Nacional las define como las células básicas de la organización policial, ya que desarrollan labores de prevención, seguridad e investigación de los hechos delictivos. Reciben las denuncias de la ciudadanía y son las responsables de atender casos de trata de personas, violencia familiar o personas desaparecidas. Para Fernando Castañeda, encargado de la adjuntía constitucional de la Defensoría del Pueblo, las comisarías son, además, la única cara visible del Estado en muchas partes del Perú, por lo que deben formar parte fundamental de las políticas públicas en materia de seguridad ciudadana. 

REALIDAD

Luego de que en el 2012 la defensoría alertara en un informe sobre la preocupante situación de la infraestructura y del equipamiento de gran parte de las comisarías en el ámbito nacional, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) realizó en el 2013 un censo a las 1.444 existentes en el país. Los resultados confirmaron las pésimas condiciones en las que se encontraban. El censo reveló, por ejemplo, que existían comisarías sin adecuados servicios básicos: 170 no contaban con agua, 18 no disponían de luz y 129 no tenían acceso a desagüe. Asimismo, evidenció la falta de equipamiento en la mayoría de estas: 970 no contaban con radios interconectadas, 829 carecían de un teléfono propio y 61 no tenían al menos una computadora operativa. Al día de hoy esta realidad no ha cambiado mucho.

(El Comercio)

LAS CAUSAS

A pesar de que se encuentra vigente el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana 2013-2018, en el cual se establecen objetivos concretos a corto y mediano plazo para contar con comisarías en un estado óptimo, este no se ha seguido al pie de la letra y las metas están lejos de lograrse. Para Ricardo Valdés, ex viceministro del Interior, los motivos son la falta de voluntad política y una inadecuada gestión de los diversos ministros, ya que el sector Interior cuenta con un presupuesto nunca antes visto. Esta situación quedaría evidenciada con lo sucedido con el presupuesto asignado para las comisarías en el 2014. El general en retiro y congresista de la República Octavio Salazar manifestó que, de los S/.109 millones destinados a las comisarías en ese año, el Ministerio del Interior, sin razón aparente, modificó el presupuesto a tan solo S/.15 millones, de los cuales ejecutó solo S/.9,6 millones para las 1.444 comisarías.

Castañeda es de la misma opinión e incide en afirmar que la falta de una adecuada gestión es el principal motivo: “El ministerio no tiene una evaluación propia de su situación. No sabe a dónde ir, está a ciegas [...]  los constantes cambios de ministros y del personal administrativo hacen que se pierda tiempo y eficiencia”.

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