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Un Perú llamado Venezuela [INFORME]

Miles de venezolanos radican hoy en Lima y en diferentes regiones debido a la crisis social y política de su país. Algunos se dedican al comercio ambulatorio y otros ya trabajan en empresas formales

Un Perú llamado Venezuela [INFORME]

Los venezolanos residentes en Perú realizaron anoche una multitudinaria marcha en la plaza San Martín en contra del régimen político de su país (Foto: Jorge Malpartida)

Jorge Malpartida

Amarillo, rojo y azul. Los colores característicos de la bandera de Venezuela son hoy parte del paisaje urbano de Lima y otras importantes ciudades del Perú. Se aprecian en las calles principales, donde algunos migrantes –con gorras o casacas tricolores– ofrecen sus tradicionales arepas, bombas y tizanas; y en las puertas de los negocios que han emprendido.

También en las pancartas que decenas de venezolanos alzan –cada cierto tiempo– para protestar en contra del gobierno de Nicolás Maduro, responsable de la grave crisis social y política que vive su nación.

A la fecha, la Superintendencia Nacional de Migraciones ha calculado que hay unos 190 mil venezolanos en el Perú, de los cuales más de 35 mil han recibido ya su permiso temporal de permanencia (PTP), el documento que formaliza su situación migratoria. El resto está en calidad de turista, por lo que tienen 183 días para permanecer en el país. [Ver nota vinculada]

Óscar Pérez, ex diputado venezolano asilado en el Perú, dijo a El Comercio que la llegada masiva de sus compatriotas responde a que estos “huyen de una Venezuela sumida en la pandemia, la inseguridad y la violación de derechos humanos”. “Nuestro objetivo siempre será regresar a casa; este es solo un viaje temporal”, agregó.

—En la capital—
Lima es el principal destino de la migración venezolana en el Perú, donde cerca del 90% de estos ciudadanos tramita su PTP.

En San Juan de Lurigancho, se han abierto albergues gratuitos para aquellos que han invertido todo su dinero en el viaje de entre 6 y 7 días que les toma llegar desde Venezuela.

Aunque la solidaridad no siempre es la regla: de acuerdo con el informe de la OIM, un 24% de venezolanos que viven en Lima dijo haberse sentido discriminado alguna vez. De ellos, el 89% consideró que esto se debió a su nacionalidad.

—En Arequipa—
La ola migratoria ha llegado también a distintas regiones del país. En la segunda ciudad más importante del Perú, Arequipa, la mayoría de venezolanos se dedicó inicialmente al comercio ambulatorio en la calle más popular del Centro Histórico, Mercaderes. Sin embargo, debido a una ordenanza municipal que prohíbe este tipo de actividades en la zona, la afluencia de migrantes ha disminuido en las principales vías arequipeñas.

Lo que sí han aumentado en la región son las solicitudes de trabajo formal. De acuerdo con la Gerencia Regional de Trabajo de Arequipa (GRTA), el año pasado se registraron 419 contratos de extranjeros; de ellos, el 85% fueron suscritos con ciudadanos de Venezuela.

—En el norte—
En Tumbes, puerta de entrada al Perú desde el norte, unos 2 mil venezolanos cruzan la frontera diariamente, según cifras oficiales.

La mayoría arriba a nuestro territorio después de haber recorrido Colombia (4,9% de migrantes que llegan al Perú hacen escala en este país, de acuerdo con la OIM) y Ecuador (4,8%). Algunos se quedan trabajando en la ciudad de Tumbes; otros avanzan hacia el sur.

La ruta continúa en Piura. Según la jefatura zonal de Migraciones, desde el 2016 a la fecha han ingresado un total de 583 venezolanos de manera formal a la región, a través de los puestos de control de El Alamor, La Tina y Paita. No obstante, el jefe de esta oficina regional, Gerardo Novillo, explicó que una buena parte de ellos ha ingresado de manera ilegal.

En la ciudad de Piura, muchos venezolanos también se han dedicado al comercio ambulatorio, aunque algunos ya trabajan en empresas de agroexportación e industrias afines. Es el caso de Steven Farías, de 26 años, quien llegó a Piura hace seis meses y rápidamente obtuvo un puesto en una fábrica de productos hidrobiológicos, y luego en una compañía exportadora de mango.

La Libertad también ha acogido a los migrantes. Una de ellas es Ruth Mendoza, de 30 años, quien hoy vende gelatina en las calles de Trujillo. En su país, ella era aeromoza y maestra de educación inicial. Aunque el comercio ambulatorio es difícil, refiere, lo más complicado es lidiar con otra dura realidad: “De 10 hombres que me compran una gelatina, 8 me acosan”.

Su compatriota Zaidvict Rojas, natural de Barinas, vive también en la capital liberteña. Allí labora como supervisora comercial en una empresa privada. “Hasta el 2017, solo en Trujillo éramos casi 800 venezolanos empadronados, pero imagino que a la fecha la cifra se ha duplicado”, dijo.

—En Áncash—
Camino a Lima, algunos venezolanos optan por quedarse en Áncash. Hoy, más de 500 migrantes residen en las ciudades de Chimbote, Nuevo Chimbote, Moro y Nepeña; y en menor cantidad, en Casma y Huarmey. En estas localidades se dedican a la venta ambulatoria, o trabajan en restaurantes y gimnasios.

Génesis Acosta, miembro del grupo Venezolanos en Perú, explicó que sus compatriotas arriban inicialmente a la ciudad de Chimbote desde Piura o Chiclayo. La mitad de ellos, agregó, ya se ha afiliado al Seguro Integral de Salud (SIS), que brinda el Ministerio de Salud (Minsa).

Con la colaboración de Ralph Zapata, Johnny Aurazo, Laura Urbina y Zenaida Condori


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