Módulos Temas Día
Módulos Tomas de Canal

Más en Piura

Cientos de damnificados pasaron últimas noches a la intemperie

Luego de rescatar a personas aisladas en el Bajo Piura, la tarea principal es ahora entregar ayuda humanitaria

Cientos de damnificados pasaron últimas noches a la intemperie

Cientos de damnificados pasaron últimas noches a la intemperie

Para Carito, de 4 años, solo los escenarios cambian, pero las penurias continúan. Ahora ya no flota metida en una olla de aluminio encabezando un éxodo de damnificados de Pedregal Grande, en Catacaos, esta vez corretea descalza a un lado de la Panamericana Norte, en el kilómetro 983. La misma niña que el miércoles ilustró la portada de El Comercio, hoy permanece en esta zona junto con otros damnificados del Bajo Piura.

Su abuela, Eudalia Ipanaqué, cuenta que se refugiaron en el techo de una casa de Pedregal Grande. “Veíamos cómo los pavos, pollos y chanchos eran arrastrados por la corriente. Al día siguiente nos rescataron”, recuerda entre lágrimas. “No hemos comido; pasan los carros, pero no nos dejan nada”, dice. Sus familiares enseñan las quemaduras y cortes que han sufrido al intentar salvarse.

Anoche durmieron en la arena, entre espinas, en campamentos improvisados con palos. “Hay harto zancudo, queremos mosquiteros, agua y medicinas”, dice Flor Ramos, otra mujer que supli-ca ayuda. Las carpas instaladas están repletas de personas. Por eso, cientos de damnificados del Bajo Piura duermen a la intemperie, como Carito. 

El general EP Carlos Escudero, quien comandó los rescates, confirmó que ayer terminó la eva-cuación y que desde hoy se abocarán a entregar ayuda humanitaria. “Hemos realizado más de 5 mil rescates. Ya hemos entregado 30 toneladas, pero necesitamos llevar más alimentos y agua”, dijo.

Ciudad de barro

Mientras en el Bajo Piura no hay agua ni servicio eléctrico hasta el momento, en la ciudad de Piura hay servicios, pero con restricciones. Aquí continúa la tortuosa tarea de dejar las calles del centro sin los enormes lodazales que trajo el desborde del lunes. También, de los comercios e institucio-nes ubicados en el perímetro de la Plaza de Armas, así como de las casas de los jirones circundantes.

Aunque ya se ha reducido el nivel que alcanzó el agua, bancos, restaurantes, farmacias y la municipalidad todavía están empozados. Ahora se ha sumado la acumulación de basura. El tránsi-to peatonal y vehicular, de a pocos, se normaliza. Algunos restaurantes, aún con sus pisos emba-rrados, han comenzado a atender.

Una situación similar se vive en el centro de Castilla. Allí los montículos de basura son más no-torios. En el colegio Miguel Cortés, que alberga a unas 100 familias cuyas viviendas quedaron inhabitables en Cura Mori y Catacaos, se empieza a sentir la crudeza del hambre. Recién nacidos, embarazadas, ancianos y niños permanecen en carpas de no más de dos metros cuadrados. La misma realidad se ve en las instituciones educativas José Carlos Mariátegui y San Ignacio de Loyola.

Además de alimentos y vestido, el clamor de los refugiados es también por repelentes. Tales concentraciones humanas y la cercanía de aguas empozadas han generado la presencia masiva de zancudos. Personal del Ministerio de Salud informó que todavía no se puede hablar de plagas, pero se teme ese riesgo.

Tags Relacionados:

Piura

Fenómeno de El Niño

Leer comentarios ()

SubirIr aúltimas noticiasIr a Somos
Ir a portada