Enrique Vera

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A una semana del desborde del río , gran parte de la ciudad homónima continúa con sus actividades detenidas. De los comercios e instituciones ubicadas en las inmediaciones de la plaza de armas aún se sigue retirando agua empozada y gran cantidad de material dañado por la inundación.

Los bancos no atienden, lo mismo que restaurantes y tiendas. En las fachadas de estos, obreros han iniciado la construcción de muros de contención ante el riesgo de una nueva crecida y desborde del río.

La ciudad, además, sigue registrando cortes de energía eléctrica y agua. En algunos sectores, los negocios y hoteles funcionan con grupos electrógenos.    

Uno de los puntos más afectados a la fecha sigue siendo la municipalidad. Allí se trabaja hasta con 4 bombas para extraer el agua empozada sobre todo en el parqueo.

El último lunes, el río Piura alcanzó un caudal de 3600 m3/s, lo que causó el desborde del río en la ciudad, y en localidades del Bajo Piura. En Catacaos, por ejemplo, el agua alcanzó 1,80 metros de altura.

Aún sin reponerse, los pueblos del Bajo Piura volvieron a sufrir una segunda inundación, luego de un desborde ocurrido el viernes.