El próximo domingo se cumplirán cinco meses del desborde del río Piura, que afectó gran parte de la ciudad y del distrito de Catacaos. El Comercio realizó un sobrevuelo por las localidades de Castilla, Piura y el Bajo Piura y constató que los estragos del desastre aún son visibles desde el aire. Campos de cultivos áridos, carreteras destrozadas y el río que cruza la ciudad todavía no ha sido intervenido para evitar otra tragedia. 

Los daños causados por el Niño costero en esta región son conocidos: 91.835 damnificados, 310.570 afectados, 17 fallecidos, 39 heridos, 4 desaparecidos, 5.724 viviendas colapsadas, 8.469 viviendas inhabitables, 71.008 viviendas afectadas; así como 711 instituciones educativas y 195 centros de salud también afectados, según el reporte oficial del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (Coen).

Lo más grave, sin embargo es que, pese a que la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) presentó hace unos días el plan de reconstrucción (que destinará S/. 6 mil millones de inversiones en la región), aún no se ha licitado ninguna obra de rehabilitación post Niño Costero.

De acuerdo con el portal del Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado (Osce),  el Gobierno Regional de Piura entregará entre el 25 y 28 de agosto la buena pro de las cuatro primeras obras de rehabilitación convocadas desde el 20 de julio, hace casi un mes. Estas obras son: rehabilitación y elaboración de los expediente técnicos del dique derecho e izquierdo del río Piura, cuyo monto de inversión es más de S/. 35 millones

Las otras dos obras son: la descolmatación y elaboración del expediente técnico de los drenes y el dren Sechura. En ambas obras se invertirá más de S/. 11 millones. “Estas cuatro obras han sufrido variaciones en su cronograma, como en tres oportunidades. Acá no se ha licitado ni una sola obra, ya se han postergado varias veces. Estamos muy preocupados por estos retrasos”, dijo Jaime Távara, funcionario de la Veeduría Especializada en el Proceso de Reconstrucción en Piura.

Cuestionan demora
Las otras obras que ya se han convocado son la rehabilitación de tres vías (de las 6 que ha aprobado la ARCC) y la construcción de una defensa ribereña de las ciudades de Piura y Castilla. Esta última obra será ejecutada por un monto de más de S/. 41 millones; mientras que en las tres pistas se invertirá S/. 2.5 millones.

Al respecto, Távara alertó que la Gerencia de Infraestructura (a cargo de los procesos de rehabilitación)  les alcanzó hace dos días la información de estos procesos. “¿De qué nos sirve que nos entreguen el mismo día que ellos cuelgan en Seace los procesos? No vamos a tener tiempo de hacer observaciones con el Colegio de Ingenieros”, se quejó al tiempo que denunció falta de transparencia en estos procesos.

En una reciente entrevista con El Comercio, el gerente de Infraestructura del Gobierno Regional de Piura, Martín Saavedra, dijo que los retrasos en la licitación de las obras de rehabilitación respondían al pedido de información de la Veeduría Especializada y a los cuestionamientos por parte de los postores y de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco).

Este último gremio denunció que los procesos de rehabilitación post Niño Costero estaban siendo direccionados para que determinadas empresas los ganen. Juan Chávez, de Capeco, dijo que había direccionamiento en los términos de referencia y en los requisitos técnicos mínimos.

Otra de las preocupaciones de los expertos es que el Colegio de Ingenieros de Piura (entidad técnica que fiscalizaría la ejecución de obras de rehabilitación y reconstrucción) acaba de dejar sin efecto el convenio que firmó que con el Ministerio de Agricultura (Minagri) por falta de transparencia en la licitación y ejecución de obras de rehabilitación por parte del Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI).

En un comunicado, el colegio de Ingenieros denunció presuntos malos manejos en la licitación y ejecución de obras por parte del Minagri y Gobierno Regional de Piura. Ahora la población se pregunta quién fiscalizará las obras que –como es conocido– en 2015-2016 se ejecutaron sin ningún tipo de control, y al final no evitaron que Piura se inundara.