Desde el último lunes, 200 alumnos del caserío Pedregal Chico, en Catacaos, () estudian en aulas prefabricadas en malas condiciones. Ahí, el piso es de arena, no hay ventanas, puertas ni pizarras. El triplay sirve de pared y también de improvisada pizarra.  

Los alumnos del caserío asisten a clases cargando sus sillas de plástico. La construcción prefabricada, que sirve como colegio por ahora, tiene dos grados en cada aula, debido a la falta de salones de clase.

“Estamos en estas condiciones, pero qué vamos a hacer. Tenemos que avanzar”, reflexiona la directora del plantel, María Cerro Timaná. Los niños se alborotan ante las cámaras y sus maestros dicen que aún no han recibido apoyo socioemocional.

“Aquí lo que necesitamos urgentemente son pizarras acrílicas y mobiliario. No es posible que los niños sigan estudiando en estas condiciones. Está bien que estemos en emergencia, pero estas no son las condiciones mínimas. No podemos regresar al colegio, porque está inundado y en alto riesgo”, explicó Nancy Vilela Elías, profesora del tercer grado de primaria.

Los niños, todos perjudicados por el desborde del río Piura del 27 de marzo, no reciben tampoco desayunos de Qali Warma. “Nos enviaron en marzo un lote de alimentos, pero se perdieron por la inundación. Esperemos que pronto nos envíen las raciones, porque los niños a veces vienen sin desayunar”, dijo Vilela. Mientras tanto, ellos intentan sonreír en medio de la tragedia, que todavía no termina.

Cabe destacar que el lunes 2 de mayo, 4.500 escolares de Catacaos comenzaron el año escolar, luego del desborde del río Piura que hizo colapsar sus colegios. Sin embargo, aún hay 1.500 estudiantes de Pedregal Grande que iniciarán sus clases recién el próximo lunes, pues su colegio aún tiene barro en su interior.

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