Carlos Fernández

colaborador de El Comercio

Dcarlosfb@gmail.com

Cuando en junio de este año, Rudecindo García Gárate, como presidente de la Cooperativa Agraria Cafetalera San Isidro, en , recibió el registro sanitario que le permite embolsar café tostado y molido, su deseo más grande era celebrar en grande junto a sus socios. El estado de emergencia imperante en nuestro país por la pandemia del frenó esa idea.

No era para menos, con este registro sanitario al fin podríamos vender nuestro café con valor agregado y mejorar nuestros ingresos económicos en más del 100%, era para celebrar. Pero somos respetuosos de lo que ordena nuestro gobierno ante la pandemia y no lo hicimos”, refirió don Rudecindo.

En cambio, Rudecindo García y sus socios decidieron dedicarse con mayor empeño a la producción del café y así aprovechar el aislamiento social para evitar la propagación del coronavirus.

La Cooperativa San Isidro congrega a unos 90 socios cafetaleros ubicados en el distrito de Yanahuaya, provincia de Sandia, en la región Puno. En conjunto, en la campaña del 2019 acopiaron 1.500 quintales de café. Para este año esperan superar los 2.000.

Tenemos nuevos socios que están sumándose a nuestra cooperativa, con ellos tal vez alcancemos hasta los 2.500 quintales. Con esta pandemia nuestros compañeros están poniendo más empeño a la cosecha del café”, explicó don Rudecindo.

Plantas procesadoras

Otra noticia alentadora que los impulsa a mejorar su producción es haber logrado gestionar con resultados positivos una planta procesadora de café, que deberá implementarse antes de fin de año en beneficio de todos los socios.

La Cooperativa San Isidro y otras dos similares de la zona contarán con una línea completa de transformación del grano de café pergamino, consiste en pilado, clasificado, tostado, molienda y finalmente embolsado en empaques de 250 gramos. Es decir, de un quintal de café producirán unas 120 bolsas.

Estamos muy animados con este nuevo proyecto que esperamos se haga realidad antes de fin de año, con esta planta nuestra meta es ser una cooperativa piloto en la producción y transformación del café”, expresó García Gárate.

Las otras dos cooperativas agrarias beneficiarias serán la Cooperativa San Jorge, ubicada en San Pedro de Putina Punco, donde es socio Raúl Mamani, cafetalero ganador de premios internacionales.

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Además, la Cooperativa Tupac Amaru, situada en el distrito de Alto Inambari, donde Vicentina Phocco, es ganadora del Premio Mundial al Mejor Café de Calidad, en la categoría de pequeños productores, de la Global Specialty Coffee EXPO Seattle 2018 en Estados Unidos.

Estas tres plantas deberán llegar en los próximos meses y está financiado íntegramente por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), con un costo aproximado a S/337.500 y beneficiará a unas 420 familias de las tres cooperativas.

Crece producción

Américo Tinta Condori, presidente de la Cooperativa Agraria Cafetalera San Jorge, señaló que la producción de café este año tendrá un incremento del 35%. La razón la atribuye a la entrega de los cafetaleros aprovechando el aislamiento social.

En los años anteriores no cosechábamos mucho, por ciertos problemas como la roya amarilla que diezmó el café, la presencia de cultivos ilegales. Este año estamos apostando por el café”, manifestó Tinta Condori.

Sin embargo, pide más de apoyo a las entidades estatales, para seguir combatiendo la roya que sigue presente en la zona. “Un gran apoyo nos dará Devida, entregándonos las plantas procesadoras de café. Antes esa entidad trabajaba con los municipios, este año por primera vez lo hará directamente a las cooperativas”, agregó Tinta Condori.

En efecto, Devida proporcionó diversos presupuestos a las municipalidades distritales de Alto Inambari, Yanahuaya, San Juan del Oro y San Pedro de Putina Punco que usaron principalmente para promover proyectos cafetaleros o cacao y abrir nuevas carreteras. En tres de esos municipios sus autoridades implementaron pequeñas plantas procesadoras de café.

Este año, al igual que la cooperativa presidida por Rudecindo García, serán beneficiarios de una planta procesadora de café. Tinta Condori aseguró optimista que les permitirá duplicar sus ingresos económicos ya que comercializarán su café con valor agregado.

Hasta ahora al entregar un saco de café a Cecovasa (Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sandia) recibimos unos S/300.00 por saco o quintal, cuando lo procesemos con la planta que nos entregaran recibiremos el doble y ese ingreso nos motivará a que nos dediquemos más al café”, calculó Américo Tinta.

Reactivación económica

El productor Efrén Machaca Checa, socio de la cooperativa San Isidro, también se mostró entusiasmado con lo que se viene para las siguientes campañas de producción de café en los valles de Sandia. Pero reclamó créditos agrarios como complemento necesario para impulsar mucho más la producción del café.

No hemos logrado sacar provecho aun al registro sanitario que Devida nos ayudó a gestionar y con el que ahora contamos. La pandemia está frenando un poco nuestras ansias, pero le estamos poniendo ganas a la cosecha y ahora tendremos mayor producción. Pero requerimos algo más”, sostiene Machaca Checa a El Comercio.

Con la reactivación económica anunciada por el Gobierno central para superar la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus, ese ‘algo más’ que plantea Machaca Checa, es tener acceso a créditos mediante Agrobanco.

No queremos que nos regalen dinero, los préstamos lo garantizaríamos con nuestras chacras y la producción de café. Además, podrían ayudarnos, canalizando la venta de nuestra producción, que ya tendría valor agregado. Esa sería la forma como podríamos reactivar nuestra economía tras esta pandemia”, sostuvo el cafetalero.

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