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Tacna: la dureza de la vida de una familia a más de 4 mil metros de altura

Los Espinoza han perdido 32 camélidos y su techo colapsó hace poco por la nieve. Vecinos de Tarata piden que no se les olvide

“Allá, en la nube, vivo”, dice Bella Luz, de 4 años. Con el índice señala Alto Barroso, un caserío a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar. Sus abuelos Teodora Ticona Flores, de 46 años, y Marcelino Espinoza Tapia, de 55, la han llevado a la inauguración del cementerio de Estique-Talabaya, en la provincia de Tarata (Tacna). Ha habido fiesta. Han repartido picante y vino en vasitos de plástico. Han bailado jala-jala mientras caía aguanieve. Ahora, para volver a Alto Barroso, la familia debe caminar dos horas. Lo hacen chacchando coca.

Teodora y Marcelino cargan a su nieta por tramos para que no se resbale en la nieve. Este mismo viaje lo hacen dos días después para llevar a Bella Luz al colegio y para abastecerse de víveres. Luego, emprenden otras dos horas a pie para volver a su choza, ya que no hay pista que comunique un lugar con el otro.

El valle de Talabaya, es cálido a comparación de Alto Barroso. A las 10 a.m. la temperatura es de 1°C. No solo crece pasto. El lugar está lleno de eucaliptos. Los pobladores crían ovejas, cabras, llamas y vacas. En Alto Barroso, en cambio, no hay nada más que el rumor de la montaña. Los encendedores fallan a esa altura, las memorias digitales de las cámaras fotográficas también.

La choza de la familia se ubica en una pampa cubierta de nieve donde –por la época– el ichu es escaso y amarillento. “Somos los olvidados”, suspira el hombre. Solo doce familias habitan la zona, y las casas están bastante alejadas las unas de las otras. Viven exclusivamente de la crianza de camélidos y entre todos tienen 720 cabezas.

Antes de este invierno, la casita de los Espinoza Ticona tenía dos ambientes, la habitación (con un único colchón donde duermen los esposos, su hija y su nieta) y la cocina. Hace unas semanas se vino abajo el techo de paja de la cocina. Por esos días, la familia vio morir a veinte de sus llamas y doce alpacas.

Fuera de la casa quedan dos cadáveres incompletos de camélidos. Por la pampa hay más esqueletos desperdigados. “Los animales no tienen qué comer y el forraje que trae el gobierno regional se queda casi siempre en el valle”, reclama Marcelino. Y añade: “A otro señor de la asociación se le han muerto quince animales. Queremos que el gobierno regional venga a verificar nuestra situación”.

Según el gobierno regional, la cifra de muertes de camélidos por las nevadas ha sido bastante baja en lo que va del 2018. “En años anteriores veíamos fetos muertos. Esta vez no hemos encontrado porque se ha vacunado a todos los animales”, dice Omar Jiménez. Sus funcionarios informan que, en junio pasado, se repartió 27 toneladas de ayuda consistente en alimentos y golpes vitamínicos para 2.500 cabezas de ganado.

Más datos
-Hasta el viernes pasado, 32 mil cabezas de ganado habían muerto en el país debido al frío extremo.
-Del 18 al 21 de julio hubo nuevas nevadas, granizadas y precipitaciones de aguanieve en Arequipa, Moquegua, Tacna y Puno.
-Solo en la región Puno han muerto más de 12 mil animales esta temporada.

-De acuerdo con Agro Rural, el gobierno central ha destinado S/ 5’294.036 para la entrega de 10.624 kits veterinarios (antibióticos reconstituyentes y vitaminas para los animales) y 75.244 pacas de heno de avena de 20 kilos cada uno a los criadores de camélidos de los distritos declarados en emergencia en Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, Moquegua, Pasco, Puno y Tacna. “Con esto se busca salvar a 1’624.000 cabezas de ganado”, dicen.

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