“Creo que el venezolano es el único que no se alegra cuando le suben el sueldo”, dice Gustavo Ferrabus, y explica que con este aumento también subirá el precio de la canasta familiar. El hombre lleva cinco días viajando desde Maracaibo, en Venezuela, y busca llegar a Lima, para reunirse con su esposa. Sin embargo, está atrapado con sus dos pequeños hijos, su mamá y su hermano, en el puesto fronterizo de Zarumilla, en Tumbes, sin poder ingresar a nuestro país.

Tanto Ecuador como Colombia vienen exigiendo pasaporte a los ciudadanos venezolanos. Ferrabus y su familia ingresaron a Ecuador, justo cuando en ese país entró en vigencia esta medida, y ellos carecen de este documento que –a su juicio– “es un lujo conseguirlo en Venezuela”. 

Antes, ellos presentaban su cédula de identidad (DNI) y les daban la tarjeta andina, para entrar y salir de ambos países hacia Perú. Pero desde el último sábado, Colombia y Ecuador solo sellan pasaportes.

En el Centro Binacional de Atención Fronteriza (Cebaf) de Zarumilla, personal de Migraciones no les ha sellado su ingreso a nuestro país, ya que para esto les piden necesariamente la tarjeta andina, y ahora ellos buscan una excepción del gobierno peruano para continuar su viaje.

Como el caso de Ferrabus, Defensoría del Pueblo de Tumbes detectó ayer 13 casos que involucraban a niños y adolescentes sin pasaporte. Además, hubo 90 casos de venezolanos adultos que no cuentan con pasaporte y están a la espera de la implementación de medidas de excepción en nuestro país.

-Larga espera-

El Comercio fue testigo la noche del domingo del drama que afecta a cientos de venezolanos que, sin pasaporte –documento obligatorio para su ingreso a Ecuador– buscan entrar a nuestro país, o avanzar hacia Chile. Migraciones de Perú no permite la entrada de venezolanos que no cuenten con los sellos de ingreso y salida de Venezuela, Colombia y Ecuador.

Por ese motivo, cientos de venezolanos pasaron la noche en el Cebaf Tumbes. Allí estaba Anaís Alfonsi Zambrano y sus dos menores hijas, sin poder avanzar hacia Chile, donde radica su esposo desde hace un año; o Luis Ferrel con su cónyuge e hijo, frenados también por la carencia de pasaporte. Se acomodaron como pudieron en el piso del paso fronterizo, con algunas sábanas.

Defensoría del Pueblo de Tumbes dispuso 40 colchones para los venezolanos, pero –como la demanda era mayor– muchos improvisaron un sitio para pernoctar. Horas antes, ciudadanos ecuatorianos –como el abogado Michelle García– llegaron hasta el Cebaf Tumbes a regalar cenas a los ciudadanos extranjeros.

Ferrabus recibió de García un coche, comida y ropa para su bebé de apenas 10 meses. La esposa de García no aguantó el llanto, mientras cargaba en brazos a su niño de la misma edad. Veía el reflejo de su bebé del otro lado. En la otra acera, donde todo es un duro andar, en ese camino que marca el éxodo venezolano en nuestra tierra.

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