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Encuentran restos de tercer asháninka asesinado en Ucayali

Fiscal señaló que los indígenas en la frontera con Brasil habrían sido asesinados con perdigones

PAMELA SANDOVAL DEL ÁGUILA @padmejones

A 18 días del crimen del líder asháninka Edwin Chota Valera y tres miembros de la comunidad nativa de Saweto, en el distrito de Masisea, Ucayali, la búsqueda de sus restos avanza lentamente. Sin embargo, según el análisis del Ministerio Público, todo apunta a que los comuneros fueron asesinados con disparos de perdigones y que los principales sospechosos de estas muertes son los madereros ilegales.

Luis Jara Ramírez, de la Fiscalía Provincial Penal Corporativa 3 de Coronel Portillo, dijo a El Comercio que ayer se realizó la tercera incursión aérea en Saweto y los agentes de la Policía y del Ejército hallaron un fémur y un peroné. De acuerdo con el fiscal, estos son los restos de un tercer indígena asháninka.

El primer hallazgo fue hace una semana, cuando se encontró un cuerpo completo, excepto por las manos. El equipo forense que viajó de Lima a Pucallpa concluyó que la víctima murió de un disparo en la base de la nuca.

“Por la ropa, se trataría de Leoncio Quinticima, pero todas las muestras de sangre que se tomaron para identificar el ADN fueron enviadas a Lima. Aún no hay resultados”, dijo.

En el segundo hallazgo, en la misma semana, fue una bota lo que permitió a Julia Pérez Gonzales reconocer que la pierna y el tórax eran de su esposo, Edwin Chota. 

Hasta el cierre de esta edición, las viudas de los dirigentes no pudieron ver los restos recién hallados ya que estaban reunidas desde las 4 p.m. con la comisión que evalúa su caso. Trascendió que una bota aún estaba sujeta al pie, por lo que se espera que se pueda precisar a quién pertenecería. 

Viudas de saweto. (De izq. a der.): Ergilda Rengifo, Julia Pérez y Lita Rojas esperan justicia por los crímenes y seguridad para su comunidad. (Foto: Lino Chipana / Enviado Especial de El Comercio)

DESINTERÉS POR LAS PROMESAS
Rodil García, de la Asociación de Comunidades Nativas Asháninka de Masisea y Callería (Aconamac), aseveró que ninguna entidad del Estado les ha informado sobre su pedido de garantías para proteger Saweto.

“Chota vino a Pucallpa denunciando el riesgo. Son 200 familias que siguen expuestas”, dijo García, quien junto a la profesora bilingüe María Paredes acompañan a las viudas y sus siete niños.

Según Paredes, en la reunión con el comité se les reiteró que los deudos tendrán comida y hospedaje hasta que se identifique a las víctimas. Para ellas no basta, pues quieren hallar a los culpables y conseguir que se titulen las 80 mil hectáreas que pertenecerían a Saweto.

Fuentes de la Dirección Forestal y de Fauna Silvestre y de la Dirección Regional Agraria de Ucayali revelaron que dicho trámite está estancado desde marzo cuando se emitió una resolución en la que negaban la titulación a Chota. “[En Saweto] hay concesiones madereras previas al registro de la comunidad”, dijo Celia Prieto, directora regional agraria.

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