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Peruano que luchó en Segunda Guerra Mundial: El miedo no existe

Jorge Sanjinez recibió la Legión de Honor, máxima distinción que otorga Francia. El año pasado conversó con El Comercio

Una delegación de Francia le entregó hoy la Legión de Honor en grado de caballero, máxima distinción en ese país, a Jorge Sanjinez, un peruano que participó del Desembarco en Normandía, momento clave en la resolución de la Segunda Guerra Mundial

Sanjinez, moqueguano que este año celebró su cumpleaños 100, recibió la condecoración en Pucallpa en una ceremonia que contó con la presencia del Embajador de Francia en Perú, Fabrice Mauries, y el Comandante General del Ejército, general Luis Ramos Hume. 


La condecoración de Francia se sumará a otras medallas recibidas por Jorge Sanjinez tras su participación en la Segunda Guerra Mundial. (Foto: Juan Ponce)

La condecoración de Francia se sumará a otras medallas recibidas por Jorge Sanjinez tras su participación en la Segunda Guerra Mundial. (Juan Ponce)

En enero del 2016, Sanjinez conversó con El Comercio para contar detalles sobre su participación en la Segunda Guerra Mundial. Su memoria, impecable al momento de la entrevista, nos permitió conocer a detalle la preparación que siguió la brigada Pirón, en la que estuvo acompañado de otros peruanos, y el momento en el que participó del Desembarco de Normandia, episodio que marcó el final de la guerra. 

Enrolado en lo que parecía el capricho de un joven que buscaba llenar su vida de aventuras, Sanjinez partió del Perú en 1943 con destino a Estados Unidos. "Al momento de viajar nos dieron dos pasaportes, uno peruano y otro belga, en el camino habían naves nazis y la idea de llevar ambos pasaportes era evitar represalias si nos capturaban durante el viaje", nos dijo en aquella oportunidad. 

A bordo del barco viajaban cuatro argentinos, tres chilenos y siete peruanos además de Sanjinez. Tras recorrer el río Misisipi, visitar Miami y Nueva York un tren los llevó a Montreal, Canadá, donde fueron entrenados por seis meses. Una mañana, el grupo fue informado de que partían para cruzar el Atlántico Norte con dirección al Reino Unido. 

"Viajamos en el Queen Mary, un barco acondicionado para llevar tropas. Durante ese viaje nos bombardearon al menos en dos ocasiones, pero teníamos tan buenas defensas que no tuvimos pérdidas pese a eso. Finalmente llegamos a Irlanda, éramos 10 mil soldados. Teníamos un hotel preparado en Londres para todos. Recuerdo que ese día salí a dar una vuelta con un amigo cuando comenzaron a sonar las alarmas, estaban bombardeando", contó Sanjinez durante la entrevista. 

— ¿Qué sintió en ese momento?
Nos tiramos al suelo, nos escondimos bajo las bancas del parque en el que estábamos. No nos iban a proteger mucho evidentemente [risas]. Con el tiempo nos acostumbramos, ver que los ingleses eran tan diferentes nos ayudó.

— ¿Cuándo salieron de Inglaterra?
Entrenábamos todos los días y todos preguntaban cuándo iríamos a la guerra. Todos hablaban de que se había abierto el segundo frente porque una derrota en Italia los había obligado a planificar otra estrategia. Nadie sabía cuándo saldríamos hacia Francia, era el secreto más grande en Inglaterra. Hasta que el día llegó. Entró un comandante y nos dijo que saldríamos a hacer un entrenamiento de playa. “Vamos a demorar cuatro días, así que lleven todas sus cosas”, nos dijo. En el barco llamaron a reunión: “Señores, esto no es entrenamiento, esto es Normandía”. Todos estábamos pálidos. Al día siguiente ya estábamos en el Canal de la Mancha. Desembarcamos 17 días después del Día D [6 de junio de 1944].

— ¿Qué sintió cuando le tocó desembarcar?
Todos hablan de miedo, pero para mí el miedo no existe. En un momento así no hay tiempo para el miedo, ahí matas o te matan. Un día nos informaron que debíamos ir a la playa Arromanches, ahí perdimos al primer compañero del 4° pelotón [suspira]. Que pena, era un gran amigo. Logramos avanzar. Delante nuestro iba un grupo de polacos, se la dieron de valientes y avanzaron más que nosotros. En una guerra no puedes avanzar un metro más de lo que te ordenan. Entraron en una zona de bombardeo  y murieron todos, eran cerca de 10 mil polacos.

— ¿Ustedes siguieron?
Sí, debíamos hacer la limpieza de toda la costa francesa hasta Bélgica. Un día morían dos, otro cinco, otro diez. Pero todos comprendíamos que así era la guerra, no podíamos evitarlo.

— ¿Los peruanos seguían vivos? 
Solo fuimos tres peruanos en Normandía: Carlos Pérez Barreto, Carlos Oyanguren y yo. Según me dijeron, Oyanguren se ahogó a la bajada de la playa. Pérez Barreto estuvo conmigo siempre, éramos amigos desde el Perú. Llegamos a la frontera con Bélgica, tuvimos  cinco o seis batallas tremendas. Nadie se quejaba, habíamos ido a eso. Ahí fue cuando construí la pasarela, los nazis estaban a un lado y nosotros en el otro. Pedí voluntarios y lo hicimos, nos tomó 16 horas. Pero estaba decidido, había ido a la guerra para morir.


La condecoración más especial para Jorge Sanjinez fue la medalla de valor que recibió tras construir una pasarela que les permitió llegar a Bélgica. (Foto: Juan Ponce) 

La condecoración más especial para Jorge Sanjinez fue la medalla de valor que recibió tras construir una pasarela que les permitió llegar a Bélgica. (Foto: Juan Ponce)

— Pero no murió. ¿Cómo se sintió cuando le informaron que había acabado la guerra?
Todos celebraban, tiraban sus gorras. Yo era el único que no lo hacía, para mí no era el fin de la guerra. Debía pensar en cómo sobrevivir cuando volviera al Perú. Sin embargo, la vida me tenía preparadas más sorpresas

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