“UPP + PP = PPK”, por José Carlos Requena
“UPP + PP = PPK”, por José Carlos Requena
José Carlos Requena

En el balance preventivo de sus cien primeros días de gestión, el presidente Pedro Pablo Kuczynski no ha considerado a un actor que debiera ser su principal sustento: su semihomónimo Peruanos por el Kambio (PPK), el partido oficialista. Una mirada a su alcance regional y su liderazgo permite compararlo con otros partidos de tiempos recientes.

Debido a los plazos electorales, PPK es el único partido con representación parlamentaria actual que no participó en elecciones subnacionales del 2014: su inscripción fue anunciada recién el 14 de octubre, más de cuatro meses después de que se hubiera cerrado el plazo para poder participar. Por ello carece de gobiernos regionales y municipales, más allá de frágiles y pragmáticas alianzas electorales.

Para saldar estos déficits, PPK intentó reeditar lo que hizo Perú Posible (PP) en el 2001: labró alianzas con líderes regionales. De haber sido elegidos Javier Atkins (Piura) o Mauricio Rodríguez (Puno), pudieron haber representado lo que fueron en su momento Luis Guerrero (Cajamarca) o Edgar Villanueva (Apurímac).

Entre los partidos que han llegado al poder desde el 2001 (Perú Posible, Apra y el Partido Nacionalista), PPK es el que tiene lazos parlamentarios más débiles con las regiones. No solo tiene una reducida representación congresal no capitalina en su ya menor bloque parlamentario (7 de 18 curules), sino que sus miembros presentan una trayectoria que puede mostrar mayores redes con sectores productivos o grupos organizados que con grupo político alguno.

Además, las principales controversias en torno a las contribuciones para la campaña han provenido de las regiones. Desde muy temprano, en los corrillos políticos se escuchaban extendidos rumores sobre el particular. Los parlamentarios no capitalinos de PPK, muy activos en denunciar presuntas marginaciones, se han mostrado menos interesados en aclarar estas acusaciones.

Todo ello bajo el apático liderazgo presidencial, que recuerda el desinterés de Javier Pérez de Cuéllar en 1995 –durante la campaña electoral y tras los adversos resultados–, en torno al partido que lideró, Unión por el Perú (UPP), un ecléctico grupo de breve solidez. Pérez de Cuéllar parecía estar ya en la parte final de su carrera, sin mucho interés por trascender. Una actitud similar puede verse en Kuczynski, que parece haber abdicado de liderar el grupo político que fundó, quizá honrando otro de sus famosos dislates del 2011: “Los partidos apestan”.

PPK se presenta pues como la suma de las experiencias y debilidades de dos partidos que tendrán un limitado espacio en la historia. Así las cosas, lo más probable es que, en unos años, veamos a alguien cumpliendo las funciones que hoy despliega José Vega Antonio en torno a la UPP.

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