Un laboratorio estadounidense de inteligencia artificial se aventuró a las caóticas calles del Perú para un ambicioso proyecto: poner a prueba la capacidad de los vehículos autónomos (sin chofer) en condiciones del mundo real. La misión no solo reveló los desafíos que enfrentan estos sistemas en un entorno urbano caótico como el peruano, sino también destacó cómo la adversidad del transporte podría mejorar la conducción con esta tecnología.