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Alerta, alerta, Roberto Vieira, un perfil de Fernando Vivas

Un barco que no navega, un frente de defensa que no existe y un congresista que quiso estar en todas partes y se quedó sin grupo

Roberto Vieira

“Vende a las autoridades la idea de que tiene influencias con los pescadores artesanales”. (Ilustración: Giovanni Tazza / El Comercio)

El Comercio

Tiene 11 m de eslora y 3,5 m de manga. Eso dice la licencia de construcción expedida por la Capitanía del Callao en el 2007. Pero a la fecha no tiene matrícula, o sea no navega, no pesca.
La Alerta 1, que así se llama el barquito, sería el vínculo más sensible de Roberto Vieira con la actividad a la que proclama estar consagrado.

Pero no lo es. Su mayor hazaña –ser el primero en hacer flamear la bandera peruana en el ‘triángulo interno’ ganado a Chile– la cometió en una nave prestada, la Aleta Azul.

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El 5 de febrero del 2014, si creemos a su brújula y compás, llegó a esas aguas en medio de la nada. Ya había sido dirigente de juventudes fujimoristas y se puede presumir que a sus 43 años buscaba hacerse de una pequeña épica que lo ubicara en la campaña del 2016. Mucho en este armador pesquero es ‘armani’ y ello podría relativizar los cargos por los que ya el Ministerio Público le abrió investigación pero no borrarlos.

“Panorama” grabó a su primo Guillermo Venegas Vieira, mientras conversaba por teléfono con él, y no quedaban dudas de que intentaba cobrarle al menos US$15 mil por librarlo de una sanción del Produce.

Alguien que conoce bien el sector me dice que muy difícilmente Vieira podría revertir una decisión a nivel viceministerial. Pero la tentativa de cobro es suficiente escándalo: se esboza la figura de tráfico de influencias, corrupción pura y dura que mantiene callado a un congresista usualmente tan locuaz.

Lo llamé para que colaborase con esta crónica, pero no me contestó. Le envié preguntas puntuales, tampoco respondió. Le pedí, por ejemplo, que me sacara de una duda biográfica: se jacta de haber presidido el Frente Nacional de la Pesca, pero no encuentro evidencia de que el FNP existiera orgánicamente más allá de recurrentes declaraciones suyas, a nombre del ente, sobre barcos chinos depredando nuestra pota en el mar de Grau.

Tampoco encuentro evidencias de la afrenta china, con excepción de un sitio chimbotano, perupesquero.org, que en octubre del 2018 habla de la captura de un buque chino. El celular de la directora de ese sitio, Rocío Vásquez, tampoco contesta. Tanto el Produce como la Marina desmintieron las declaraciones de Vieira sobre los chinos. El contralmirante (r) Héctor Soldi, ex viceministro de Pesquería, lo enfrentó varias veces. Hablé con Soldi, que no oculta su antipatía por el personaje, pero muy discreto me dijo: “Que sea ocasión para investigar cuál es su verdadera relación con el sector pesquero”.

En efecto, más allá del barco que no navega, del frente que no opera y el oficio de armador de su padre Antonio Vieira y de otros familiares; la relación de Vieira con el mar es muy pero muy turbia. Un personaje de la pesca me trazó este perfil: vende a las autoridades la idea de que tiene influencias con los pescadores artesanales, y a estos les vende la idea de que tiene influencias con las autoridades. De ahí su ubicuidad para estar en la foto con cada cabeza del Produce: la flamante ministra Rocío Barrios tuiteó apenas se supo de la denuncia de “Panorama” y se la vio en foto con el susodicho: “Niego tajantemente haberme reunido en privado con el congresista Vieira”.

—Ppkausa naranja—
En plena campaña del 2016, Cayetana Aljovín se retiró del número 3 de la lista de PPK y en lugar de que subiera Salvador Heresi del 4 al 3, y así sucesivamente, ingresó el entonces desconocido Vieira a ese puesto top. La explicación de que era accesitario fue una forzada figura preelectoral, que no convenció ni entonces ni ahora.

Se despertó la sospecha de que había hecho un importante aporte representando intereses oscuros de la pesca de anchoveta, por ejemplo, los del prófugo empresario Óscar Peña, quien pescaba sin licencia gracias a medidas cautelares que conseguía a través de la mafia judicial chalaca encabezada por el juez Walter Ríos.

Vieira admite que conoce a Peña y a Félix Moreno, pues con ambos tiene fotos; pero no hay evidencias de que esté coludido con ellos. Fuentes ppkausas deslizan que es probable que Vieira los embaucó con el aporte. Luego, lo vimos enredado en líos internos, con sospechas de filtración de chats. La bancada lo expulsó en noviembre del 2016.

‘Fujimorista de corazón’, como se declaraba en tantas entrevistas (productores de programas noticiosos dan fe de que solía hacerse invitar), se enredó en un operativo que trascendió al Congreso: propuso, con la venia de PPK y de parte del oficialismo, una ley de arresto domiciliario pro Alberto Fujimori. Fuerza Popular no aceptó su intromisión.

Sin grupo ni bandera, apoyó a PPK ante su primera amenaza de vacancia en diciembre del 2017, y en marzo hinchó por Vizcarra. Visitó al flamante ministro del Produce, Daniel Córdova, justo antes de que este se viera forzado a renunciar tras un video en el que, de gruesa manera, ofreció la cabeza de su ‘vice’ Soldi para resolver una huelga de pescadores artesanales.

Por entonces, corrió el rumor de que Vieira grabó a Córdova, diciendo algunas ligerezas que, de difundirse, hubieran comprometido la imagen del gobierno y su relación con FP. En más de una ocasión, Córdova me ha confirmado que habló con Vieira y que presume que pudo ser grabado con fines de intriga política.

Menudo personaje que mañana está citado por el fiscal Luzgardo González para oír audios contundentes y pergeñar enojosas explicaciones.

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