Inmueble donde reside Luciana León fue allanado por la fiscalía en medio de la investigación que se le sigue por sus presuntos nexos con la organización criminal “Los Intocables Ediles”.
Inmueble donde reside Luciana León fue allanado por la fiscalía en medio de la investigación que se le sigue por sus presuntos nexos con la organización criminal “Los Intocables Ediles”.
Martin Hidalgo Bustamante

Subeditor de la Unidad de Análisis Político

martin.hidalgo@comercio.com.pe

acaba su tercer período congresal consecutivo en medio de una investigación en la que se le imputa haber recibido entre S/15 mil y S/20 mil mensuales por “el apoyo” con la gestión de obras públicas “y la adquisición de servicios” a favor de la organización criminal en La Victoria. Sin embargo, esta no es la primera vez que las finanzas de la representante del Apra son cuestionadas.

Según la resolución del juez supremo Hugo Núñez Julca, que autorizó el allanamiento del despacho y del inmueble donde Luciana León reside, al menos seis postulantes a colaboradores eficaces han declarado que la integrante del Partido Aprista coordinó con Alexander Peña Quispe, sindicado como uno de los cabecillas de la referida red criminal, la designación de parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de obras para la Municipalidad de La Victoria.

“A fines del mes de junio de 2017 se aprobó [el proyecto], asegurándole a Luciana León que de todas maneras iba a salir y cuando salió la congresista le informó a Betsy [Matos, asesora de la aprista] para que, a su vez, ella le comunique a Alexander Peña y por esa gestión el citado Peña habría tenido que pagar entre S/80 mil y S/100 mil a la legisladora”, refiere el aspirante a colaborador eficaz 05-2019-3D2FPSEDCFL.

Otro aspirante a colaborador eficaz, identificado con el código 02-2018-3D2FPSEDCFL, relató que “tiene conocimiento” que el empresario le entregó dinero en efectivo a la congresista y a su asesora, a quienes pagó entre S/15 mil y S/20 mil mensuales durante el tiempo en que lo apoyaron con la “gestión” de obras públicas "y la adquisición de servicios”.

—El origen de las sospechas—

Los claroscuros en las finanzas de Luciana León empezaron a mediados del 2013, cuando la entonces legisladora adquirió dos inmuebles en el distrito de Barranco. Fueron dos departamentos y cuatro plazas de garajes por los que se pagó S/1′554.179. León acordó pagar el monto en 300 meses a través de dos hipotecas, que ascendían a S/1′814.371, pero en solo 17 meses canceló S/1′120.934 –la mayor parte de la deuda–, con lo que solo restaba un monto de S/693.437.

En su defensa, Luciana León publicó un descargo sobre sus ingresos y egresos. Con documentos que adjuntó, sostuvo que desde que ejercía el cargo tuvo ingresos por S/1′467,526. Según el cuadro, la entonces congresista recibió por el alquiler de uno de sus inmuebles –en el período comprendido entre marzo de 2013 y febrero de 2014– S/55.315; y por el otro, S/50.920 –entre mayo del 2013 y mayo del 2014–.

En sus descargos dados en entrevistas, otra fue la historia, pues Luciana León cayó en contradicciones que la llevaron a la Comisión de Ética donde, si bien se iniciaron indagaciones preliminares, el caso terminó en el archivo. En el informe preliminar se señaló que “una primera inconsistencia que se advierte en los descargos presentados radica en el hecho de que ella justifica el superávit de sus ingresos en relación a sus gastos [...]. Sin embargo, en la entrevista que le realizó el periodista Beto Ortiz, cuando este le preguntó por qué no efectuó mayores pagos como cuotas iniciales de los departamentos que adquirió, la congresista respondió que no lo hizo porque no tenía posibilidades de hacer mayores [montos] de pago. Desprendiéndose de esta afirmación que aparentemente la congresista no tenía mayores ahorros en ese momento, con lo cual sus anteriores ingresos quedarían excluidos como medio de justificación”.

El mismo informe añadió: “Respecto de la amortización del mes de agosto del 2013, ascendente a S/87.294, la congresista refiere que usó un fondo mutuo ascendente a S/60.058; sin embargo, dicho ahorro no figuraría en la declaración jurada correspondiente al período del 27 de julio del 2012 al 26 de julio del 2013”. En el 2016, el entonces fiscal de la Nación Pablo Sánchez Velarde también archivó la investigación preliminar que se seguía a Luciana León por el delito de enriquecimiento ilícito.

En las últimas declaraciones juradas presentadas ante el Congreso, Luciana León redujo a la mitad el valor de sus propiedades. En los Registros Públicos no se consigna ningún movimiento –ni títulos pendientes– respecto a una venta de los departamentos en cuestión.

La noche del martes, Luciana León declaró a la prensa luego de que la fiscalía culminara el allanamiento de su vivienda en San Isidro. (Foto: Hugo Pérez)
La noche del martes, Luciana León declaró a la prensa luego de que la fiscalía culminara el allanamiento de su vivienda en San Isidro. (Foto: Hugo Pérez)

—El departamento oculto—

Pero esos no son los dos únicos departamentos que la legisladora aprista tenía. En 1998, cuando tenía 20 años y cursaba estudios universitarios, Luciana León adquirió su primer departamento, solo que no lo registró a su nombre, sino al de una empresa.

Este Diario reveló en el 2015 cómo la hija de Rómulo León Alegría constituyó una compañía con diez mil soles y terminó comprando un departamento y dos estacionamientos por 176 mil dólares. La historia data de inicios de 1998, cuando la entonces veinteañera Luciana León constituyó una empresa junto a María Luisa Zavala Falcón. La compañía fue inscrita con el nombre de Inversiones Inmobiliarias Suedat S.A.C.

Tres meses después de su inscripción, Inversiones Inmobiliarias Suedat adquirió un departamento y dos estacionamientos en la avenida Nicolás de Ribera 610, cruce con la calle Los Cedros 496. El departamento y estacionamientos fueron vendidos por Luz Alina del Pozo Rincón en noviembre de 1998 por US$176.000. El monto fue pagado al contado, según consta en los Registros Públicos.

Una revisión actualizada en los Registros Públicos permite conocer que María Luis Zavala dejó de ser socia de Luciana León en Inversiones Inmobiliarias Suedat oficialmente desde el 2016. En el 2015, este Diario entrevistó a Zavala, quien aseguró que se retiró de la empresa al poco tiempo de que se compró el inmueble en el cual, acotó, no puso nada de dinero. “El dinero [para el inmueble] no era mío, era un dinero que, no sé, ella [Luciana] lo tenía. Me parece que le prestaron, de allí no sé más”, sostuvo.

Cuando se le consultó a la propia Luciana León por la empresa y el inmueble, aseguró que ambos habían sido transferidos a Carlos Calagua Alcalá, un amigo de su padre Rómulo León Alegría y cuyo hijo trabajó en el despacho de la legisladora aprista. Carlos Calagua padre ya falleció. Su hijo aseguró haberse quedado con la empresa y el inmueble, aunque esto nunca se inscribió oficialmente en los Registros Públicos.

Cuatro años después, dicha versión sigue siendo inconsistente. Además de no registrarse nada a nombre de Carlos Calagua hijo, en el 2017 se otorgó poderes y se ratificó facultades de representación a Rómulo León Alegría para alquilar el inmueble y los dos estacionamientos de propiedad de Inversiones Inmobiliarias Suedat.

Sumado a esto, en el 2018 la empresa Inversiones Inmobiliarias Suedat nombró como gerente general a Cecilia León Romero, hermana de Luciana León Romero. En los registros de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), la empresa figura con baja de oficio desde el 2016.

Otros gastos que no cuadraron en el historial de finanzas de Luciana León fueron sus viajes y sus aportes partidarios. Entre agosto del 2006 y julio del 2014, la congresista registraba cerca de 50 viajes al exterior. Además, entre el 2006 y 2017 desembolsó S/ 143.000 en aportes periódicos al Apra, según consta en los registros de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).



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