WUFCuatro candidatos al Senado exponen sus lineamientos de trabajo para el nuevo Congreso bicameral. Todos ellos coinciden en la importancia de la reflexión y la fiscalización desde la nueva cámara que se encargará de revisar las leyes enviadas por los diputados.
El Perú necesita que el Estado se ordene. La bicameralidad no es un retroceso: es una oportunidad para corregir la improvisación y la mirada de corto plazo, así como para mejorar la calidad de las leyes. Un Senado no debe trabar ni demorar; sino poner orden donde hoy hay apuro y limitada visión de futuro.
El Senado debe ser la cámara del rigor y la perspectiva. Su función es complementar la labor de los Diputados, mediante una revisión que permita optimizar en lo posible la norma, para evitar que se puedan generar costos económicos, conflictos sociales o inseguridad jurídica. No se trata de duplicar debates sino de prevenir errores. También debe representar mejor a los territorios y ejercer un control político más ponderado; además de cumplir tareas clave para la institucionalidad democrática: la designación o ratificación de altas autoridades, la revisión de decretos de urgencia y decretos legislativos, así como la aprobación de tratados internacionales.
Dos cámaras no implican más burocracia; sino la elaboración de buenas normas que beneficien a los ciudadanos y si mejora la calidad de las leyes se fortalecerá la estabilidad jurídica, se generará más predictibilidad y más confianza para vivir, emprender, invertir y trabajar. Al contribuir el Senado al perfeccionamiento de las normas, se constituye en un factor de orden para legislar mejor, para anticipar errores y para darle al país reglas más claras y estables.

El próximo Congreso bicameral será decisivo para el futuro del Perú. Combatir la inseguridad exige algo más que discursos: requiere legislar para lograr crecimiento económico, inversión privada y empleo formal. Sin desarrollo, no hay seguridad sostenible.
Desde el Congreso, Avanza País, con la fuerza de la ley y la Constitución de 1993, promoverá la inversión privada, destrabará los proyectos mineros hoy paralizados por la burocracia y el avance de la minería ilegal, y defenderá la estabilidad macroeconómica. En esa línea, ratificaremos a Julio Velarde en la Presidencia del BCR y coordinaremos con él la elección de su directorio. Es necesario defender su legado: su estilo meritocrático y eficiente, así como su compromiso de anteponer los intereses del Perú a cualquier interés particular.
Asimismo, el general Williams, que lidera nuestra propuesta, ha sido claro en señalarnos que el país necesita un Estado eficiente y austero. Eso implica enfrentar con decisión y claridad el fracaso de empresas estatales como Petroperú y Sedapal, hoy convertidas en una carga para los contribuyentes, y avanzar hacia su privatización con criterios técnicos y transparentes.
Desde el Congreso, Avanza País, con la fuerza de la ley y la Constitución Política de 1993.

El próximo Congreso —y en especial el Senado— debe dejar de ser parte del problema y convertirse en parte de la solución. El país ya no tolera improvisación ni complacencia. Son 4 los ejes de mis propuestas:
1. Erradicar la corrupción en el sector salud. No es retórica: la enfermedad no es lo único que mata, también mata la corrupción. Durante la pandemia, mientras miles de peruanos morían esperando atención, la corrupción contaminó las adquisiciones de insumos médicos y medicinas.
2. Reforma del sistema de justicia. Hoy el ciudadano se siente desprotegido y el delincuente amparado por el Estado. Las investigaciones y procesos eternos son la principal causa. Delitos graves como corrupción, sicariato, extorsión o lavado de activos duran entre 5 y 20 años sin sentencia. El fracaso del equipo especial Lava Jato lo demuestra: casi diez años, cerca de 100 personas, un presupuesto aprox. de 100 millones y más del 80% de casos sin sentencia. Urge reducir drásticamente los plazos de investigación fiscal.
3. Simplificación administrativa. La excesiva burocracia fomenta informalidad y corrupción. Sin eliminar barreras burocráticas no habrá formalización ni crecimiento.
4. Fiscalizar a la Contraloría. No queremos más cifras de lo perdido, sino prevención efectiva para evitar obras sobrevaloradas e inconclusas.

Quiero ayudar a construir una nación con visión de futuro, en democracia y libertad, con desarrollo social y económico para todos. Promover como política de Estado la alimentación saludable, con sistemas de producción sostenible, apoyando a la pequeña agricultura, para enfrentar los problemas de la malnutrición. Fiscalización eficiente para asegurar que todos los alimentos que ingresan al mercado sean libres de agroquímicos altamente tóxicos.
Promover la salud como un derecho de todos, con acceso a servicios médicos de calidad y oportunos, sin discriminación alguna. Privilegiar la promoción de la salud y la prevención para evitar que la gente se enferme. Fortalecer el primer nivel de atención en todas las poblaciones del país, dotada de los mejores servicios profesionales.
Fortalecer el sistema de protección del consumidor, que no sea solo una plataforma de atención de reclamos individuales y se convierta en un mecanismo de prevención y solución de los problemas que afectan al ciudadano, para evitar precisamente que los daños y perjuicios ocurran.
Fortalecer la defensa de los intereses colectivos frente a las prácticas ilícitas como los carteles, que se forman para no competir y afectar la economía de las personas, tal como sucedió recientemente con las industrias farmacéuticas. Les pusieron una multa, pero nunca indemnizaron a los afectados.

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