“Me da gusto verlo en carrera [a César Acuña], pero ahí no hay ninguna alianza”. (Foto: Hugo Pérez / GEC)
“Me da gusto verlo en carrera [a César Acuña], pero ahí no hay ninguna alianza”. (Foto: Hugo Pérez / GEC)
Ana Bazo Reisman

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se había mantenido en silencio desde . El economista de 79 años ha superado dos tachas contra su candidatura ante el JNE y, así, la plancha de Avanza País quedó definitivamente inscrita para los comicios de abril. En entrevista con El Comercio, descarta que haya problemas dentro de su organización y refiere que estuvo afinando los ejes de su campaña para volver con fuerza a la contienda.

— En su mitin virtual, señaló que ya había terminado de escribir su plan de gobierno. ¿Por qué lo ha publicado recién después de tres semanas?

Lo que ocurrió es que yo puedo decir que tengo el plan aquí absolutamente listo, pero luego lo leo de nuevo y sentía que todavía no estaba tan listo. Agarro el papel, me deprimo, lo tiro a la basura… Y me digo: “No lo logré y creo que nunca voy a terminar de ponerlo todo en un dedal”. Y, de repente, ya lo logré. Ahora ya está ahí. Está redondo para los propósitos que yo estoy buscando.

—¿No experimentó en algún momento una pérdida del norte? Porque, con su larga ausencia, también se tenía la percepción de que su campaña se desinflaba o que usted declinaría.

Rumores, se refiere. Yo soy consciente de esas percepciones. Pero, como le digo, es cuestión de estrategia. Me he pegado la gran encerrona para asegurarme, no solamente del plan de gobierno, sino de todo lo que va a ser el debate de aquí hasta junio o abril o cuanto dure.

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— ¿Por esa razón rechazó escribir un artículo sobre su visión del país en El Comercio?

Está muy bien la invitación. Yo respeto mucho a El Comercio, pero no es la Iglesia Católica. En este momento, yo no siento que estoy listo para poner mis ideas en una columna y quiero esperar a que una periodista me llame, como está haciendo usted ahora. Cualquiera se lo puede decir: yo escribo muy mal y muy lento. Entonces, el hecho es que, en este momento, tener una columna al lado de 15 candidatos es casi una promesa para no ser leído.

—El miércoles, . Era un jale importante para su lista al Parlamento y también integraba su equipo de gobernabilidad. ¿Usted ya conocía de antemano que renunciaría o le cayó de sorpresa?

Yo supe el mismo día. Para mí, fue una muy triste noticia porque Julia es muy querida. De hecho, ella pidió estar en la lista, así que no fue necesariamente un jale. Tiene problemas de salud, y no le puedo especificar porque no soy su médico, pero ella estaba muy afligida y muy dolida por tomar la decisión. Yo estoy alegre de que no sea COVID-19, por lo que ella me ha dicho, pero evidentemente algo la ha afectado. Nosotros vamos a seguir con los brazos abiertos para ella.

—¿Pensaba darle el puesto de ministra de Justicia en un eventual gobierno suyo? ¿Todavía lo considera?

Definitivamente. Estaba y está en mis pensamientos. Si no he ido más allá, es porque la ambición de Julia era ser congresista. Esperemos que recupere su salud pronto. Por el momento, hemos aceptado con alegría su propuesta de que su equipo de campaña y de trabajo anticorrupción se integren al mío.

—¿Cómo reformularán la campaña congresal sin Príncipe?

Julia es insustituible. Julia es Julia. Pero hay una serie de personas que están con el tema anticorrupción, incluyendo al general Marco Miyashiro [en el equipo de gobernabilidad], al general José Williams Zapata [candidato al Congreso], incluyendo yo. Por supuesto, vamos a encontrar la manera, si es que hay la manera, de suplir la ausencia de Julia.

—Un portal digital sacó a relucir una supuesta división en Avanza País. Señalaba que un sector liderado por Fanny Palomino, quien voluntariamente apoyaba en la campaña, se estaba desmarcando. ¿Qué pasó realmente?

En Avanza País estamos compuestos de mucha gente. Por supuesto, en el interior del partido tenemos varias facciones, pero son parte de nuestra riqueza. En lo que se refiere a doña Fanny, a quien he tenido el gusto de conocer pero hace ya algunos meses, entiendo que ella ya está en una fase separada, pero era una de las tantas personas que trabajaban ahí adentro. Nosotros seguimos adelante y con gente muy preparada.

—En algún momento se pensó que usted mantendría una alianza a futuro con César Acuña. De todos sus contendores, ¿él sería su opción de adherencia en caso de quedar en mayor desventaja en las elecciones?

César es una persona que conozco hace tiempo y me da mucho gusto verlo en carrera. Pero ahí no hay ninguna alianza, no hay nada. Sencillamente, yo creo que todas las personas que estamos en política tenemos que mantener una relación civilizada con los rivales. Y eso es lo que ocurre con César, a quien aprecio.

—¿Pero no es que, en un próximo Congreso, Avanza País piense o haya prometido alinearse con APP?

No hay ningún pacto, lo cual no quiere decir tampoco que una cosa así sea imposible. No hay nada [pactado] con ningún partido en especial, exceptuando una muy cordial relación, que es mi intención mantener.

—El JEE Lima Centro 1 inscribió su plancha presidencial, luego de cerrado el capítulo sobre tachas en su contra por información académica. ¿Se siente aliviado?

Eran acusaciones absurdas. Lo que ha pasado es que son los enemigos que, como no encuentran un lugar para ponerme un alfiler encima, ya no les queda otra cosa que decir todo eso que dicen: que “soy Soto y no De Soto”; que “tengo pasaporte americano” (y no tengo pasaporte americano); que “no soy bachiller” (y sí soy bachiller dos veces).

Yo tengo 15 doctorados. Nunca he tenido un trabajo donde me hayan preguntado por cartones. Todo eso he tenido que hacerlo ahora por las tachas y me ha tomado una cantidad de tiempo tremenda. Tuve que lidiar en tres idiomas para encontrar cartones archivados hace más de 50 años. Así que, sí… Qué alivio. Estoy muy contento.

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—Durante una entrevista en televisión, usted mostró una encuesta que lo colocaba en el primer lugar de intención de voto. Tal resultado no se ha visto reflejado en ningún otro sondeo. ¿Sigue reafirmándose en que esa encuesta no era falsa?

Por supuesto que no era falsa. Usted puede mirar mi trayectoria. Yo, hasta ahora, no tengo ni un juicio por mentir. Soy conocido como una persona honrada. Tenemos la evidencia de que esa encuesta es real. El Gobierno, continuamente, a través de sus tenientes gobernadores, sigue esas encuestas. La diferencia es que son secretas y son dedicadas a la presidencia. Mi objetivo era combatir a mis rivales, que tratan de decir que “De Soto sería un voto perdido”. Esas encuestas existen y, si tengo el permiso de la persona dentro del Gobierno que me compartió la información, se las puedo pasar con mucho gusto.

—En su plan de gobierno, usted remarca la “conciliación de los intereses de las clases sociales en conflicto”. ¿Cómo sostendría esa meta?

Los dos sectores del Perú, el A y B –por llamarlo tal– y el C, D y E –por llamarlo tal–, tienen en sus grandes diferencias su capacidad de formar capital. ¿Dónde se forma el capital? No se monetiza si de una forma u otra no está documentado. Yo nunca he visto a alguien que entra al banco con un libro o con la llave de su casa y, a cambio de eso, monetiza.

Lo que entra a un banco, desde que se formó el capitalismo, es un legajo de documentos que es prueba de que una serie de activos están en posesión de uno. Esos activos, una vez que entran por una ventanilla, son evaluados y pueden subir de valor. Yo estoy hablando de capitalizar a los pobres. De todo lo que los C, D y E en el Perú hoy día poseen, yo puedo darles –a través de la documentación apropiada– la posibilidad de incrementar el valor de sus cosas, ponerlo en el mercado y aumentar su capacidad de compra. De esa manera, puedo acercar a las dos clases.

—¿Y cómo reduciría la informalidad?

Siempre he dicho que es la formalidad –y no la informalidad– el problema del país. Todo lo que los informales piden es formalizarse. La forma en la que vamos a resolver el problema no es formalizando a los informales, sino en convertir a la formalidad peruana en el tipo de sociedad que todo mundo quiere, que sea accesible para todos.

¿Quién quiere tener un hijo para decirle: muchacho, ahora vamos a tener nuestros dos mototaxis o nuestro telar y vamos a operar coimeando a los municipios, agremiándonos para luchar contra la Policía, vamos a bloquear carreteras y contratar venezolanos para pegarle a todo el mundo? Nadie quiere eso. Todo el mundo quiere una formalidad, pero no una formalidad mala.

—Pero, en concreto, ¿cuál sería el camino para una formalización así de accesible?

Lo concreto es que yo voy a destrabar el Perú. Un Estado que no sabe comprar vacunas y que no puede salir de ese meollo, yo lo voy a destrabar. Le aseguro que, en los primeros cien días [de mi gobierno], sí va a ser fácil comprar vacunas. No es un problema médico. El problema es que no logran tener un sistema en el cual sea fácil firmar.

En el momento en que yo logro tener un sistema en el cual es fácil firmar para comprar una vacuna, yo le aseguro que lo puedo hacer para los pobres. No es solo una medida en específico. Yo sé hacer el costo-beneficio de las normas, yo voy a aprovechar los primeros seis meses de gobierno para, básicamente, tirarme todo ese mal sistema abajo.

Confía en su experiencia

—¿Cómo lograr tanto y revertir la pobreza en solo cinco años?

Si hay alguien que hizo eso en algún momento, entre 1990 y 1992, fuimos nosotros [tras elaborar y sugerir el ‘fujishock’]. Nosotros logramos vencer 7.000% de inflación y, para 1992, había 360 mil nuevas empresas en el Perú. Sé hacerlo. Pero permítame decirle también que ‘siete años de medicina’ no se los puedo transmitir en una sola entrevista. Le agradezco el reto, pero me es difícil.

—Otro objetivo de su plan es involucrar a la ciudadanía en las decisiones del Gobierno. Con gran parte de la ciudadanía que desaprueba a casi todas las instituciones de poder, ¿cómo se lograría ese nivel de intercambio e interés?

Yo he formado un equipo de personas que se llama Pacto Social, donde tenemos inscritos a líderes de 500 gremios del Perú, que representan, prácticamente, a ocho millones de personas. Este grupo se va a ir ampliando. Son gremios que han venido uno por uno, sin que nadie los empuje ni los jale. Esto quiere decir que hay una estructura de contrato social en el Perú que está ahí y que lo único que necesita es aflorar. En segundo lugar, muchos de los elementos que son necesarios para que haya este ejercicio de opinión están en la Constitución peruana.

De Soto asesoró a Alberto Fujimori en materia económica durante un tramo de su primer gobierno. Para mediados de 1992, ya se había distanciado del entonces presidente. De Soto fue, junto a Carlos Rodríguez Pastor, autor del 'fujishock'. (Foto: Archivo Hernando de Soto)
De Soto asesoró a Alberto Fujimori en materia económica durante un tramo de su primer gobierno. Para mediados de 1992, ya se había distanciado del entonces presidente. De Soto fue, junto a Carlos Rodríguez Pastor, autor del 'fujishock'. (Foto: Archivo Hernando de Soto)

—Impulsaría referéndums, entonces.

Nunca hemos tenido referéndums en el Perú. Hemos tenido plebiscitos, como hizo Vizcarra, donde el Gobierno pregunta al pueblo si quiere esto o quiere lo otro. En un referéndum, la iniciativa viene de abajo, y las iniciativas populares vienen de abajo todo el tiempo.

Lo que yo quiero crear en el Perú es una vía para que a todos aquellos que no han podido entrar al Parlamento se les escuche su voz. La idea de tener un defensor del Pueblo, por ejemplo, era tener un vehículo para que el contrato social pase. Pero se ha convertido solo en un ombudsman [un modelo más relacionado a la supervisión del Estado]. Yo sí estoy comprometido con el contrato social para que el Perú profundo esté conectado con el Perú del mundo.

—¿ Y cómo acercará los detalles de su plan a todos los votantes del país a menos de tres meses de las elecciones?

Hay dos formas. Primero, yo ya tengo un equipo de personas cuya especialidad es, justamente, simplificar los mensajes. Dicho sea de paso, durante el curso de la próxima semana, lanzaremos una serie de spots. Probablemente, haya un spot diario antes del 11 de abril y cada concepto que está en el plan de gobierno va a salir en 60 pedacitos; en 60 spots. La segunda parte es que los líderes de los 500 gremios que nos acompañan están llevando nuestro mensaje, nuestro plan, a cada uno de sus gremios y defenderán las ideas en el lenguaje que ellos conocen.

No todos los sectores de la economía peruana tienen el mismo lenguaje. Los mineros están en una realidad completamente distinta de la de los bodegueros del Perú. Entonces, nosotros creemos que, en los próximos dos meses, el mensaje ya se habrá entendido. La tercera cosa que puedo decir es que creo que, en general, los peruanos subestiman la capacidad de los sectores de entender a un economista complicado.

—Además del económico, ¿qué otros enfoques tiene?

Si creamos el derecho de consulta y una democracia participativa, gobernaré con base en información que viene de abajo. La realidad va a venir desde abajo y la democracia no significa que yo he nacido con una mente planificadora. Ese es el grave error de muchos: pensar que la planificación se hace de arriba. En lo que yo insisto es que el orden, en todas las demás materias, va a venir desde abajo. Los peruanos saben mucho mejor lo que necesitan que alguien con un PhD afuera.

— De eso se podría inferir que no tienen la imagen completa de las demandas del país, sino que esperan tenerla con referéndums.

Al contrario. A 60 días de la elección, cualquier pobre le dirá lo que le importa y es que se está muriendo de hambre. Y ese es un problema netamente económico. Con respecto al resto, yo le puedo recitar qué ha hecho Israel para que solo un 1% de su población tenga COVID-19; qué ha hecho Taiwán, que lo conozco muy bien. Sé manejar estrategias y sé de lo que hablo. Eso lo voy a demostrar, si es que no lo estoy demostrando ya.

— ¿Qué le diría a un contrincante si insinuara que usted solo ve al Perú desde un podio de intelectual?

Le diría que no sabe lo que está hablando. Estaría encantado de que mis contrincantes dijeran eso para abrumarlos. En mi primer trabajo, a los 16 años, fui cuartelero en una pensión del Cusco y supe cómo se sentía un peruano pobre que tenía que lavar excusados, tender camas y abrirles la puerta a los borrachos.

Luego, trabajé en un aserradero en Madre de Dios, cortando madera en una hacienda. He ganado premios por estar asociado con organizaciones que luchaban contra Sendero Luminoso desde el Vraem hasta el Alto Huallaga. Todo ese territorio lo conozco perfectamente.

Conozco a este país requetebien. No solamente he escrito libros y lo he estudiado. Si hay algo que no soy es profesor universitario, pero sería fantástico que un contrincante me rete sobre conocimientos sobre el Perú.

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