“Le dije a Paniagua que no valía la pena que hiciera una CVR”
Sebastian Ortiz Martínez

En las paredes de la oficina del congresista están colgadas todas las caricaturas que la prensa le ha dedicado en los últimos años. El acciopopulista –elegido dos veces diputado (1985 y 1990) y dos veces congresista (2006 y 2011)– aspira por segunda vez a la presidencia. Antes, debe vencer

— Cuando usted postuló a la presidencia en el 2000, solamente obtuvo el 1% de los votos. ¿Por qué será diferente en esta oportunidad? 
Gané habiendo perdido, porque mi primer vicepresidente y cabeza de lista al Congreso era . Él entró al Parlamento e hizo la gran transformación del Perú, la gran transición que hasta ahora todos admiramos. Así que yo fui el carro que llevó a Paniagua al Congreso y luego él, por sus propios méritos, llegó a la presidencia. 

— Hace 15 años que Acción Popular no va solo a una elección presidencial. ¿No teme que vayan a perder su inscripción como partido?
Es un riesgo. Desgraciadamente, por haber ido en alianza en los últimos años [perdimos presencia]. Sectores importantes del partido quieren que Acción Popular recupere su símbolo y su relevancia como partido emblemático. 

— ¿Cómo toma a ser candidato? ¿Era la última esperanza de AP para recuperar su relevancia política? 
Sí, evidentemente Gastón Acurio hubiese sido un candidato natural e ideal, pero son decisiones personales. Aparentemente, él está decepcionado de la política, la ha vivido tan de cerca que al final se ha hastiado de ella, la ha rechazado y hasta parece que es alérgico. Está en su derecho […] Con él nuestras posibilidades hubiesen mejorado, pero el partido no puede peder ni identidad ni objetivo ni presencia. El partido tiene 192 mil militantes activos y se debe a ellos más que a especulaciones. 

— ¿Usted renunciaría a su precandidatura si ve que tiene mayores posibilidades? 
En Acción Popular practicamos la ley de la hermandad, que es una de las grandes lecciones y ejemplos que nos dejó Belaunde. Personalmente, si veo que Villanueva, Barrenechea o Lescano, que son algunos de los que se han presentado a estas primarias, tienen mejores posibilidades que las mías, seré el primero en apoyarlos. 

— Habiendo sido su familia víctima del terrorismo, ¿por qué rechaza el informe de la Comisión de la Verdad? 
Por eso, porque mi familia fue víctima del , conozco muy bien cómo sucedieron las cosas. Ahora, no es que rechace exactamente el informe, lo cuestiono porque costó mucho dinero, que desgraciadamente no fue a parar a las víctimas, sino a la burocracia y a la propia comisión. Y en segundo lugar, porque las comisiones de la verdad establecidas en todo el mundo han sido comisiones para saber la verdad que estaba oculta en tiempos de dictadura militar. En el Perú, se estableció una comisión de la verdad para averiguar verdades que conocíamos en épocas de democracia. 

— ¿Y el gobierno de Fujimori no fue autoritario acaso? 
[El informe de la comisión] es básicamente de la década de 1980, no de un gobierno militar. Y hay que tener en cuenta que es a partir de 1992 que Fujimori se vuelve autoritario, no antes, pero ese mismo año cae Abimael Guzmán y el terrorismo disminuyó. La comisión debió establecer los casos de violaciones de derechos humanos desde 1992 o 1990, eso lo hubiese entendido, pero por qué la década de 1980. 

— La mayoría de los desaparecidos, de acuerdo al informe, corresponde a la década de 1980. 
Hablan de 69 mil muertos, ¿dónde están las partidas de defunción de esas personas? 

— ¿No cree que esa sea la cifra? 
Imposible. Perdón, yo creo que hubo muertes y son todas lamentables, una o 69 mil es igualmente trágico, pero lo que quiero decir es que han especulado en demasía, han especulado y han creado verdades totales en base a medias verdades. 

— ¿Cómo interpreta el discurso de Keiko Fujimori en la Universidad de Harvard, donde dijo que la labor de la CVR fue positiva? 
Antes de entrar a ese punto, le voy a contar algo. [] atentó contra la vida de mi padre [Domingo García Rada], lo dejaron muy mal herido, pasamos momentos muy tristes y frustrantes. ¿Dónde estaban los señores que integraron la comisión de la verdad? ¿Por qué no se preocuparon por la atención que debía tener mi padre? ¿Dónde estaba la izquierda en ese momento? El único que fue al hospital a ver cómo estaba fue Javier Diez Canseco. Muchos de los que formaron parte de la comisión fueron alumnos de mi padre. Aquí veo una pose política. 

— ¿A qué o quiénes se refiere con pose política? ¿A los defensores de los DD.HH.? 
Algunos defensores de los derechos humanos tienen más que sentimientos auténticos, poses políticas, no todos, pero sí algunos. 

— Y qué piensa sobre el viraje de Keiko Fujimori, quien antes criticaba a la CVR, pero
Yo no he cambiado mi posición sobre la comisión de la verdad, yo hablé con Paniagua y le dije: “No vale la pena que hagas una comisión de la verdad, porque hay un sesgo político”. […] Ahora, en el caso de Keiko Fujimori, me extraña su postura, porque ella ha sido primera dama del fujimorismo y la comisión afecta mucho más a su gobierno que a otros, ha sido muy dura con su padre y su entorno. Así que estoy impresionado por los cambios de Keiko. 

— Usted es precandidato presidencial al igual que Alan García. ¿No es un conflicto de intereses que pueda sugerir la inhabilitación del ex presidente, cuando puede ser su rival en las elecciones [García Belaunde es presidente de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso]? 
Eso lo han insinuado algunos apristas. Yo he sido presentado solamente como precandidato, si yo voy a ser candidato evidentemente tendría que tomar una decisión de abstención.

— En una eventual segunda vuelta entre Fujimori y García, ¿a quién respaldaría? 
Realmente, espero que ese escenario no se dé.

— ¿Y si se da? 
Le respondo con un refrán chino: “No voy a pensar en cruzar el puente si antes no he llegado a este”.  

— El PPC considera una alianza con Pedro Pablo Kuczynski . ¿Para Acción Popular también lo sería?
Kuczynski ha sido ministro durante dos años y medio del presidente Belaunde, ambos se guardaban respeto y aprecio, pero nosotros no somos un partido de derecha, siempre hemos sido un partido de centro o de centro izquierda. No creemos que el mercado sea la solución de todo. Ideológicamente, no estamos cerca de Kuczynski, por lo que la alianza no sería, en este caso, natural.

— Usted dice que Acción Popular es un partido de centro izquierda, ¿qué opina de la candidatura de ?
Yo creo que es estupenda, es una mujer que refresca el ambiente político en el amplio sentido de la palabra, es una mujer que no está contaminada, por lo tanto tiene un gran futuro político.

— Mendoza es joven, está a punto de cumplir los 35 años. ¿Está preparada para gobernar?
Recuerdo que le conté a mi padre, cuando estaba en su lecho de muerte, que Alan García había asumido el cargo de presidente y él susurrando me dijo al oído: “Es muy joven para gobernar”. Esa frase me quedó grabada y, efectivamente, fue muy joven y no tenía a buenos consejeros. Yo creo que eso puede pasar.

— Usted fue parte de la alianza Perú Posible. ¿Fue un error ser los garantes del gobierno de ?
Ellos lo garantizaron, nosotros no. Porque cuando ellos garantizan al gobierno lo hicieron sin nuestro conocimiento, de tal manera que la garantía no fue de la alianza que formamos, sino del ex presidente Toledo y el escritor Vargas Llosa hacia la figura de Humala. Aunque yo creo que ellos apoyaron y no garantizaron. Ser garante es asumir todo lo que ellos hagan, básicamente el pasivo más que el activo.

— ¿Cree que Nadine Heredia ha sido un factor desequilibrante para el gobierno?
Nosotros lo dijimos, al principio Nadine Heredia podía ayudar, pero luego iba a estorbar y eso es lo que ha pasado. Hubo un agotamiento de su figura, ha habido un exceso de protagonismo y eso le hace daño a las figuras presidenciales. Les hace daños el protagonismo de sus vicepresidentes, de su esposa, hijos, padres, hermanos, sobrinos y hasta de sus amigos. Nadine es un poco lo que Churchill solía decir: Hay gente que te ayuda a llegar, pero no necesariamente te ayuda a gobernar”. Y eso es lo que ha pasado, Nadine Heredia ayudó a Humala a llegar, lo ayudó a establecerse como presidente, pero después ya no lo ha ayudado a gobernar sino lo ha perjudicado.

EL CASO ORELLANA

— A usted se le asocia como un congresista cercano al Gobierno. ¿Fue un error suyo reunirse con el presidente Ollanta Humala ni bien fue nombrado como titular de la Comisión López Meneses? 
Esa etiqueta [de ser un congresista cercano al humalismo] me la pusieron los apristas, que son mis grandes adversarios, los combatí mucho cuando fueron gobierno y hoy devuelven los dardos, pero con veneno. La reunión que tuve con Humala fue evidentemente un error y lo dije en su momento. Debí haberla comunicado a la comisión. Sin embargo, en el terreno personal fue interesante la entrevista, porque pude saber exactamente el grado de conocimiento que tenía el Gobierno sobre la red Orellana. Yo tenía mucha preocupación, porque había gente metida en el Gobierno colaborando con esa mafia. 

— ¿Quiénes?
El presidente de la Fundación por los Niños del Perú que le entregó el wawa wasi a Orellana para que sea su casa de recreo era asesor del ministro de Economía [Luis Miguel Castilla]. La hermana de ese ministro era socia de una empresa que le compró terrenos a Orellana, terrenos arrebatados a los trabajadores de la Compañía Telefónica del Perú. En Indecopi también había infiltrados. Yo quería advertir, saber y conocer la posición de Humala en ese caso.

¿Por qué no informó en ese momento que habló con Humala sobre Orellana?
No, no podía hacerlo. ¿Cómo iba a decirlo si Orellana estaba siendo investigado todavía? Pero había una conexión entre Orellana y a través del alquiler, compra y venta de un departamento u oficina en San Isidro. Había una conexión y por eso quería tener alguna respuesta del Estado. Yo quería saber si había o no el interés de combatir a Orellana. 

¿Y encontró ese interés?
El Gobierno formó una comisión de 20 especialistas en lavado de dinero y crimen organizado para que le hagan seguimiento a Orellana. Yo quiero pensar que esa comisión dio resultado. Ese grupo se formó en diciembre y Orellana empieza a caer en mayo.

Pero Orellana cae porque la red de César Álvarez en Áncash se desploma. Cae por el efecto domino.
Orellana cae por muchos motivos. Orellana cae por las investigaciones a los que yo lo había sometido, también por la firmeza y la actitud valiente de la procuradora Julia Príncipe, a quien ahora pretenden censurar. Cae también porque se juntaron los periodistas enjuiciados por Orellana, que eran 28. Y cae también por el Caso Áncash. Yo supongo que esa comisión también contribuyó. 

— Usted ha comparado a la red Orellana con la organización de narcos de Pablo Escobar. ¿No es un poco exagerado ese símil? 
No, cada cual en su dimensión. Colombia es un país más grande que el Perú, más poblado, y con mayor violencia y narcotráfico, así que se puede comparar perfectamente guardando las distancias y las dimensiones. 

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