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"La sorpresa de esta elección es que seguro no habrá sorpresas"

El analista político Alfredo Torres cree que Luis Castañeda se ha fortalecido tras desestimarse la tacha en su contra

La sorpresa de esta elección es que seguro no habrá sorpresas

La sorpresa de esta elección es que seguro no habrá sorpresas

El JNE le dio pase libre a la postulación de Luis Castañeda e invalidó la tacha. ¿Esto lo fortalece más aun?
Sí, claro, porque lo presenta como víctima de un complot contra su candidatura y ha salido airoso. Era difícil que el JNE lo tachara, habría sido visto como una sanción extremadamente desproporcionada porque efectivamente estudió Derecho y tiene un título.

Según la última encuesta de Ipsos sobre las elecciones municipales en Lima, que se difundió el viernes, Luis Castañeda ha tenido una disminución de 57% de intención de voto a 49%, ocho puntos. ¿Es significativa o es una pequeñez?
Es significativa en el sentido de que no es un margen de error y es también una caída previsible. Hasta hace una semana la campaña era entre dos candidatos: Luis Castañeda y Susana Villarán. Conforme nos acercamos a la votación, la gente empieza a mirar otras opciones. El crecimiento de los chiquitos tiene que ser a costa de Castañeda.

¿Castañeda es el cuero de donde salen las correas?
No hay de dónde más.

De cualquier forma, ¿49% es olor a multitud?
Por supuesto. La sorpresa de esta elección es que probablemente no habrá sorpresas y que probablemente también ganará Castañeda. La diferencia es demasiado grande. Tendría que haber un terremoto para que sea sobrepasado. Es posible que en las últimas semanas veamos el avance de varios candidatos chicos. El gran problema que tienen es que la gente no los conoce y recién a partir de este incidente de la tacha han comenzado a mirarlos.

La tacha, ya superada, ha movilizado el letargo electoral.
Así es. Parecía una elección decantada donde había un rechazo muy grande a la alcaldesa actual y una solución muy fácil: volver a lo conocido…

Al buen recuerdo conocido…
La mayoría tiene un recuerdo positivo de la gestión anterior de Castañeda.

¿Es bastante claro que Castañeda se lleva la elección?
Digamos que sea mudo, que lo vinculen a Comunicore son hechos que ya se conocen y, a pesar de ello, sus electores siguen respaldándolo. Tendría que aparecer algo tremendo o un candidato muy potente que aún no se ve para que pueda voltear ese partido. Es muy difícil.

Se ha buscado la dicotomía corrupción versus honestidad. ¿No ha funcionado?
No, porque la gente tiene la sensación de que corrupción hay en todos los lados, incluida la gestión de la actual alcaldesa.

¿Dónde está la fortaleza de Castañeda?
Básicamente en los sectores populares, no en el A y B, sino en el C, D y E. Transmite la sensación de hacer obra y que no va a “perder el tiempo” en politiquería, que es un técnico y es lo que la ciudad necesita.

¿Qué más quiere la gente? ¿Vota analizando programas o solo por simpatías?
Quiere que el candidato entienda los problemas de cada uno y los resuelva. Castañeda fue muy hábil cuando empezó con las escaleras, comprendió la dificultad de quienes viven en los cerros. También con los hospitales de la Solidaridad, en una ciudad donde no se tiene seguro.

Todos los candidatos buscan atender a la gente, pero no logran credibilidad.
Porque no llegan a entender las demandas. Ejemplo, cuando Susana Villarán decide arreglar La Herradura, es una playa que para la mayoría de la población no significa nada y encima le vino el ‘olón’, que indicó que lo hizo mal. Es entender lo que preocupa a la gente y entender su lenguaje.

¿Que se haya dicho que Castañeda está enfermo no se cree?
Lo hemos preguntado y no lo creen, pensaron que mantenerse en silencio unas semanas era parte de una estrategia. La tacha, que no prosperó, lo obligó a salir de esa estrategia. Ahora va a ser más difícil que no dé entrevistas y que no declare. En su momento fue buena la estrategia, es lo que más le convenía. No tenía para qué arriesgarse, contaba con la mitad de la ciudad. Además, aparecía en las redes sociales, con la gente. Fue ingeniosa y eficaz.

¿Los jóvenes decidirán la elección en Lima?
Los votos en el Perú son más socioeconómicos que generacionales, por edades. No hemos encontrado diferencias en la encuesta. En este caso, los sectores populares votan por Castañeda. Los sectores medios tienen una gama más grande de opciones.

Al no haber prosperado la tacha, los candidatos ‘chiquilines’ tendrán que continuar nomás.
Sí. En la simulación que hicimos se vio que Patricia Juárez, su segunda en la lista, no heredaba los votos si lo tachaban, pero tampoco Susana Villarán porque tiene un voto de rechazo muy grande, es más del 50%. Por eso Salvador Heresi subía.

Villarán subió dos puntos en la encuesta de Ipsos.
El rechazo es fuerte, hay una decepción muy grande por su gestión y, por lo tanto, quieren que se vaya. No quieren repetir el plato. Creo que ella busca ser la candidata de la centroizquierda en el 2016, hoy ese sector no tiene candidato. Le conviene quedar en segundo lugar para ello. Su espacio va entre el 10% y el 15%.

¿Es una equivocación atacar al ganador?
Ella apuesta a la reforma del transporte y que a fin de mes tengamos un corredor fluido. No será fácil lograrlo. En realidad fue un pésimo momento para lanzar el corredor azul, debió ser hace meses. El que sea gratis es mal visto. Es probable que en la siguiente medición le cobre la factura. En los medios y en carne propia vemos que no está funcionando.

Salvador Heresi tiene 6%, no levanta.
No levanta vuelo. Ha apostado por cantar y bailar, veremos si eso lo ayuda entre los jóvenes. Parece que la población espera un líder fuerte, enérgico para enfrentar los problemas que preocupan a la población, y no perciben eso en Heresi.

Fernán Altuve, Enrique Cornejo, ¿están perdidos en la nada?
En el grupo de los otros quienes sacan la cabeza un poquito son ellos, con 3%, bastante atrás. Claro, la campaña recién está calentando pueden remontar algo.


COMICIOS EN LOS DEPARTAMENTOS
Si las municipales son descafeinadas, las regionales parecen anémicas. ¿Por qué?

En el interior del país hay más indefinición y desconocimiento, salvo algunos líderes regionales fuertes como César Acuña en La Libertad, por ejemplo, hay una gran dispersión y muchos candidatos y mucha gente que aún no decide su voto, será al final. El electorado está más confundido en las regionales. Acá están definidos con Castañeda ya…

Caso cerrado…
Sí [ríe]. Pero en el interior del país hay una sensación de desconfianza de los candidatos y de duda no resuelta aún para regionales y municipales. Se piensa que los candidatos están a la caza de un botín. Con seis presidentes regionales procesados se refuerza esa percepción.

¿En el interior, hay algún partido que destaque?
No. En La Libertad el de Acuña. El resto de partidos no tiene impacto nacional, ni siquiera en Lima. El fujimorismo y el PPC no tienen peso. Cada vez más surgen movimientos regionales, locales. Es bastante grave, nos lleva a una fragmentación del país y los partidos nacionales están extremadamente débiles. Es perjudicial para la unidad nacional. Además, la economía ilegal está perforando el país y la política, el Caso Orellana nos orienta a lo que es tráfico de terrenos, junto con el narcotráfico y otros.

El partido de gobierno y Perú Posible no participan en estos comicios.
El nacionalismo es consciente de que sus opciones eran cero. Aprovechará que en estos meses electorales los reflectores están a otro lado para proseguir con su gestión. Perú Posible apostó por Villarán en Lima, anticipando una alianza futura y por el interés de tener sectores que defiendan a Toledo en el Caso Ecoteva.

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