Gerardo Caballero

Keiko No Va, No a Keiko, Fujimori Nunca Más. Los colectivos que unen el nombre de la candidata presidencial de Fuerza Popular a adverbios negativos son varios. La lectura de las encuestas de intención de voto arroja luces al respecto: el electorado se concentra entre quienes afirman que votarán por Keiko Fujimori sí o sí, y quienes aseguran que de ninguna manera lo harán.

En la última encuesta de Ipsos, por ejemplo, los primeros representan el 35% de entrevistados, mientras que los segundos son el 43%. Este último porcentaje, que aparece en todas las encuestas desde hace un par de años, es el llamado antivoto, y se obtiene al preguntar a los entrevistados cuál es su actitud hacia determinado candidato.

(Elaboración: El Comercio-Ipsos)

Da clic a la imagen para ver la infografía completa.

“Descubrimos que esto ayudaba a decir cuál sería el voto en segunda vuelta”, explica Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos. La lógica, explica, es sencilla: Sumar las respuestas “definitivamente votaré por él” con las “podría votar por él” nos da una idea del potencial electoral del candidato.

Pero las respuestas que más llaman la atención, y aun más en el caso de Keiko Fujimori, es el “definitivamente no votaré por ella”. El antivoto.

—Otros ‘antis’—
Entre marzo y mayo del 2011, el antivoto de Keiko Fujimori fluctuó entre 46% y 34%. Pero en ese mismo lapso del 2016, estuvo entre 49% y 43% (ver infografía). Es decir, a pesar del paso de un lustro, el antivoto no disminuyó, sino todo lo contrario.

Alfredo Torres advierte que, en efecto, en la sociedad civil hay un crecimiento real del rechazo al gobierno de su padre, Alberto Fujimori, debido a los casos de corrupción y de violación de derechos humanos

El 5 de abril, la plataforma Keiko No Va, que agrupa a otros colectivos antifujimoristas, organizó una multitudinaria marcha (15 mil asistentes, para unos; 60 mil, dicen los organizadores) en Lima. El 31 de mayo organizarán otra.

La mayoría de activistas antifujimoristas son jóvenes en edad universitaria. Para Torres, tiene sentido que sean los jóvenes quienes se movilicen. “Los aspectos negativos del gobierno de Alberto Fujimori, vistos con los ojos de hoy día, generan un tremendo rechazo: Los ‘vladivideos’, los abusos, hoy son inverosímiles”, indica. “En cambio, no tienen tan fresco el recuerdo de la crisis de fines de los 80 y comienzos de los 90”, dijo.

Echando una mirada paciente a las encuestas, el sociólogo Jorge Nieto sostiene que no necesariamente ha habido un aumento del antivoto.

Las cifras sustentan su análisis: en la primera encuesta que Ipsos realizó en mayo del 2011, los que afirmaban que “nunca votarían por” Keiko Fujimori eran el 34%, pero quienes decían que “probablemente no votarían por ella” eran 12%. Es decir, un 48% tenían una actitud negativa. Pero en la última encuesta de Ipsos, el 47% tiene esta actitud: Si bien el 43% dice que definitivamente no votaría por ella, solo el 4% señala que probablemente no lo haría.

“El antivoto global no se ha movido. Pero su intensidad es mucho mayor”, refiere Nieto.

La razón de este aumento en la intensidad, sostiene, radica en que el fujimorismo ha ganado en el Congreso 73 de los 130 escaños, bastante más que los 34 que ganó en el 2011. “El sentimiento de riesgo y de peligro se ha incrementado, porque hay más posibilidades de peligro autoritario”, dijo.

Alfredo Torres cree que hay otro motivo para que el antivoto fujimorista sea mayor ahora que en el 2011. “Hace cinco años había otros ‘antis’, el antihumalismo, el temor a que el Perú se volviera una Venezuela chavista”.

—El sólido sur—
Pero si el antivoto fujimorista tiene una característica es que está concentrado en el centro y sur del país. De acuerdo con la última medición de Ipsos, en los departamentos del centro el 48% dice que definitivamente no votará por Keiko Fujimori. En el sur llega al 50% (ver infografía).

El sociólogo Romeo Grompone, investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), ensaya una razón.

“El sur, aunque también el centro, es una zona profundamente desconfiada del centralismo político limeño. No es un voto radical, pero es un sector más contestatario con las fuerzas políticas principales”, afirma.

Si este rechazo es manejable o no, depende, dice Grompone, de la estrategia de campaña de la candidata de Fuerza Popular.

Keiko Fujimori ha tenido durante mucho tiempo trabajo sostenido en las provincias. La gente evoca el estilo de Alberto Fujimori de recorrer el país con un política de pequeños ofrecimiento, como escuelas, trochas”, refiere.

Y precisamente, en eso se encuentra la candidata fujimorista. Desde el martes, Keiko Fujimori inició un recorrido por el centro y sur del país, ahí donde es más resistida. Su comando de campaña ha bautizado esta gira como la Ruta Perú.

El viaje, que abarca nueve departamentos, debe prolongarse por más de ocho días. La particularidad de la gira es que se realiza íntegramente por tierra.

Si esta estrategia para reducir el antivoto resulta efectiva o no  se verá, probablemente, en la encuesta de Ipsos que publicaremos mañana.

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