Fútbol mundialEl bicentenario del 28 de julio del 2021 se nos pasó por las narices y por el hígado. Lo arruinó la campaña. Los perdedores nos tuvieron en ascuas gritando ¡fraude!; y el ganador Pedro Castillo ni siquiera tenía su gabinete listo el 28 cuando le pusieron la banda. ¿Qué bicentenario podíamos celebrar en esa circunstancia? Sin embargo, la historia nos había dado un back up, una fecha alternativa. La batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824 provocó la capitulación definitiva del ejército español que resistía fuera de Lima. Dina ya cogió ese back up. Antes de esa fecha, en noviembre del 2024, seremos anfitriones por tercera vez de la cumbre de APEC, las economías del Pacífico. En el medio, ya se verá cómo sobrevive el gobierno que aprueba solo 1 de cada 10 peruanos.
Al 2024 la hago
En su discurso de fiestas patrias del 28 de julio último, Boluarte dijo que el “gobierno anterior minimizó la celebración del bicentenario de nuestra independencia por su miopía histórica”. Que ese gobierno haya sido también el suyo, dejémoslo para la anécdota. Lo importante es que prometió esto: “En aras de reivindicar a nuestra patria, mi gobierno conmemorará el Bicentenario de la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre del próximo año con una gran dimensión latinoamericana”. La promesa de juntar presidentes y estrellas regionales es temeraria para un gobierno con diplomacia de capa caída; pero algo se puede hacer para que la fiesta sea o parezca grande. En esas está una comisión coordinadora en el Ministerio de Cultura.
LEE TAMBIÉN | Vladimir Cerrón: ONPE no transferirá fondos a Perú Libre mientras no cambie de representante legal
Conversé con la ministra de Cultura, Leslie Urteaga y me contó en qué iban los planes para el PEB (Proyecto Especial Bicentenario), creado en el 2018 y que no se disolvió tras tanto tumbo político de 5 presidentes de mandato recortado y la renuncia de su presidenta, la historiadora Carmen McEvoy. En los últimos días de noviembre -me dijo la ministra- se presentará la agenda del PEB, con nuevo logo, propuesta para llamar al año en alusión a Ayacucho, y cronología de eventos hasta el primer hito del bicentenario de la batalla de Junín, el 6 de agosto, antesala de Ayacucho.

Es difícil predecir qué personalidades, de la academia y de la región, acudirán al llamado de un gobierno de poca reputación; y qué impacto puede tener, en una nación donde nos miramos el ombligo en tiempo presente, una efemérides de dos centurias. Urteaga concluyó que sería bruno celebrar “una batalla que se ganó entre todos los peruanos y fue una definición latinoamericana”. En verdad, mucho más impacto podría tener un evento muy próximo, entre el 4 y el 9 de diciembre, en Botswana. Allí se reunirá el comité de Unesco que inscribe los nuevos ingresos a la lista de patrimonio inmaterial de la humanidad y hay una alta posibilidad de que se sume a la lista el ceviche, sus técnicas de preparación y la cadena de valores culturales en torno a él.
Cuando llegue el Bicentenario ya habremos pasado, si algún combo de desgracias imprevisibles no arrasa con el festejo como en el 2021, la cumbre de APEC 2024. Se ha reconfirmado en San Francisco que la sede será el Perú y que la contraparte de Dina en el sector privado –es un evento de ‘economías’, no de políticas públicas en general- será Fernando Zavala. No se confundan, el ex primer ministro de PPK no vuelve a la lid política, sino que presidirá la cumbre empresarial como CEO del Grupo Intercorp.
Mientras Dina daba la mano a ejecutivos de transnacionales en San Francisco (Google, Visa, Organon), Otárola y medio gabinete explicaban medidas reactivas al auditorio del CADE 61 en Urubamba. La idea de que el Congreso y el empresariado pueden llenar el vacío de confianza y aprobación del Ejecutivo es muy ilusa como para sostenerse. El Congreso estará concentrado en mantener su mayoría de dos tercios para aprobar la bicameralidad y la reelección en segunda legislatura en el 2024. El empresariado necesita un gobierno que inspira más confianza no solo a ellos sino a los ciudadanos consumidores. Para esto no hay cumbres a la vista, sino planes continuamente replanteados.
Chancay de a mil
La cumbre de APEC 2024 no tiene definidos todos sus detalles. Se sabe que habrá eventos en Lima, Arequipa, Cusco, Trujillo y Pucallpa; pero estamos muy lejos de predecir qué presidentes vendrán y quiénes mandarán a sus cancilleres. En las dos cumbres previas, las del 2018 y 2016, vinieron los presidentes de Estados Unidos y China. En el 2016 se sumó Vladímir Putin, el presidente de Rusia. Sin embargo esta cumbre para la que falta un año ya tiene una narrativa: que el presidente chino Xi Jinping estará presente en la inauguración del puerto de Chancay que nos convertirá en el hub portuario más importante del Pacífico sudamericano.

Para explorar esta narrativa, conversé con Carlos Tejada Mera, gerente general adjunto de Cosco Shipping Ports, la empresa estatal china que lidera el consorcio portuario. Tejada me confirmó que el puerto estará listo para noviembre del 2024 y que tienen la expectativa de que Xi Jinping esté presente, pero es muy temprano para darlo por sentado. Boluarte invitó al presidente chino, en su reunión bilateral con él, y se espera que venga como lo hizo en el 2016. Pero el traslado a Chancay de Xi o de otros invitados, está por verse. Que Cosco sea una empresa estatal china es un argumento que abona a esa narrativa.
El destino top de nuestras exportaciones es China. En el 2022 el comercio bilateral superó los S/. 30 mil millones. Se espera que de Chancay parta a China el cobre y hierro que encabeza nuestras exportaciones y es materia prima de su sostenido boom industrial. Lo extraen otras empresas chinas como MMG Las Bambas, Chinalco o Shougang. Esta última explota el hierro de Marcona y tiene su propio puerto. Es decir, Chancay no será el primer puerto manejado por una empresa china en el Perú, aunque el de Shougang es de uso privado. El de Chancay será un puerto privado de uso público.
La intensa presencia china no tiene una narrativa en contra como sí, desde el siglo pasado, la de Estados Unidos. El comunismo chino deja inerme a la izquierda peruana, le es indiferente a la derecha pro inversión y solo genera paranoia en la diplomacia estadounidense que lo expresó, off the record, en un artículo del Finantial Times. También la expresó, presumiblemente, en los motivos tras la convocatoria a la primera cumbre de la APEP en Washington, una semana antes de la APEC.
En la bilateral en San Francisco, según mis fuentes, Xi, en el imponente salón que reservó su delegación para reunirse con los peruanos, habló de las bondades de la ruta de la seda, su plan de hacer fluir el comercio con inversiones en transporte e infraestructura. En nuestro país de la desconfianza se fortalece la narrativa de abrirse comercialmente al mundo, pero sin someterse a la injerencia multilateral sobre las broncas internas. Tenemos una cumbre y un evento fijo a fines del próximo año. Está por verse cómo atravesaremos las honduras previas, con qué recursos, con qué plan, con qué confianza.
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.











