La mafia de las lentejas, por Cecilia Valenzuela
La mafia de las lentejas, por Cecilia Valenzuela

En los últimos días, la Fiscalía contra el Crimen Organizado de Arequipa, a cargo de la fiscal Alejandra Cárdenas, ha acusado, de manera preliminar, a los integrantes del Frente Amplio de Defensa del Valle de Tambo, de configurar una organización criminal que, usando como pretexto la legítima protesta social, financió y alentó la violencia y el crimen para extorsionar y enriquecerse ilícitamente.

El informe fiscal describe, uno a uno, los sucesos ocurridos en la provincia de Islay, durante las protestas contra el proyecto minero , la situación de las víctimas y las circunstancias de las muertes acaecidas. 

La sustentación es rigurosa y exhaustiva: acusa a los dirigentes del frente de extorsionar al Estado, a los arequipeños y a la empresa minera Southern, y sostiene que se organizaron, con la complicidad de las ONG  Red Muqui y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

Las mismas que, según la acusación fiscal, entregaron el dinero que los dirigentes usaron para pagar, S/.30 diarios, como jornal, a los huaraqueros que en Cocachacra se hicieron llamar ‘espartambos’.

La investigación fiscal establece como nexo para la extorsión al abogado –inicialmente antiminero y luego asesor para asuntos ambientales de la Southern en Arequipa– Jesús Gómez Urquizo, y se pregunta por qué tipo de servicios la empresa le pagó S/.1’600.000; y por qué razón este afortunado abogado le transfirió S/.170.000 al presidente del Frente Amplio de Defensa y dirigente de las violentas protestas, Pepe Julio Gutiérrez.

Sin embargo, lo que la fiscal Cárdenas no anota en su texto es que todos los integrantes de esta mafia extorsionadora, y sus colaboradores, integran los dos partidos políticos aliados en la oposición al desarrollo y a la lucha contra la pobreza en nuestro país. Y que son los mismos que hoy actúan contra en Apurímac.

Pepe Julio Gutiérrez, presidente del Frente Amplio de Defensa y protagonista del , y Jesús Cornejo, vicepresidente del Frente Amplio y presidente de la Junta de Regantes del Valle, son dirigentes de Tierra y Libertad que lidera el ex cura Marco Arana; y Jaime de la Cruz, alcalde de Deán Valdivia, es un alto cabecilla etnocacerista en la zona.

Además, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos está presidida por Rocío Silva Santisteban, la novia de Arana; y peor, la Red Muqui, que finge ser una genuina ONG ambientalista, está integrada por Cooperacción, dirigida por José de Echave –alto dirigente de Tierra y Libertad en Lima– y por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. ¡Sí! La misma ONG que preside la novia de Arana.

¿Sabrán los contribuyentes extranjeros de esas ONG que con su dinero se pagaron los jornales de los subversivos que, a huaraca limpia, obligaron a la población arequipeña a someterse?

Quemaron cultivos y casas; destruyeron el canal de agua que alimenta la ciudad de Mollendo, las dos compuertas de la bocatoma de agua con la que se riegan los campos de La Punta de Bombón, el local de los Bomberos de Cocachacra. ¿Sabrán que con sus aportes se condujo a la muerte a tres pobladores humildes y se asesinó, a golpes y pedradas, a un policía. ¿Lo sabrán?

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