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Mediante un comunicado, Palacio de Gobierno había anunciado el domingo 22 de febrero que el economista Hernando de Soto asumiría como primer ministro en la gestión del presidente José María Balcázar (Perú Libre). Incluso, este martes 24 de febrero, el propio excandidato confirmó su juramentación, en RPP, ante las versiones de su alejamiento.
Sin embargo, cuando se acercaba la hora de la ceremonia -martes 24 a las 6 de la tarde- los rumores crecieron poco a poco hasta confirmarse: la exministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, juró como jefa del Gabinete.
Por la noche, Palacio de Gobierno emitió un comunicado en el que agradecía la colaboración de Hernando de Soto, pero señaló que “no fue posible alcanzar consensos”.
🔴 #Comunicado | La Presidencia de la República del Perú informa a la ciudadanía lo siguiente: pic.twitter.com/WITKpvqsyD
— Presidencia del Perú 🇵🇪 (@presidenciaperu) February 25, 2026
Este es el perfil de Hernando de Soto que se publicó la mañana de este martes 24 cuando se esperaba que jurara como primer ministro de Balcázar:
Hernando de Soto proyectaba la figura del guardián de la estabilidad macroeconómica en un escenario político marcado por la incertidumbre.
El economista se iba a sumar a un gobierno de transición que apenas se extenderá por cinco meses. Llega con una biografía intelectual reconocida y una trayectoria política intermitente que, cuando fue sometida al escrutinio electoral, exhibió flancos.
De Soto nació en Arequipa en 1941. Estudió en la Universidad de Ginebra y en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales, en Suiza. Fue director del Banco Central de Reserva del Perú, asesor de diversos gobiernos y organismos internacionales, y fundó el Instituto Libertad y Democracia (ILD), su principal plataforma intelectual y política.
Fue asesor del expresidente Alberto Fujimori en la primera parte de su gobierno.
Además, es autor de dos libros reconocidos: “El otro sendero”, escrito con el abogado Enrique Ghersi y el analista político Mario Ghibellini, y “El misterio del capital”. El primero colocó la informalidad en el centro del debate peruano de los años ochenta y propuso una “respuesta económica al terrorismo”. El segundo llevó la discusión a escala internacional con la noción de “capital muerto”: activos que existen, pero no pueden convertirse en capital porque no están formalizados.
En la campaña del 2021, su propuesta se sintetizó en la consigna de “capitalismo popular”. Planteó una formalización masiva, la simplificación de trámites, la reducción de barreras legales y la defensa del capítulo económico de la Constitución Política del Perú de 1993 con un enfoque inclusivo.
Cuando ascendió en las encuestas, enfrentó algunos tropiezos, como sus declaraciones a favor de la privatización de la vacunación contra la COVID-19, luego rectificadas; y el episodio de su propia inmunización en Estados Unidos. Además, en el debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), sus frases autorreferenciales le valieron críticas por “vanidad”.
Durante la segunda vuelta entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Pedro Castillo (Perú Libre), se reunió con este último, aunque negó que el encuentro implicara un respaldo político.

Luego, mediante una carta abierta, le pidió que, de ser proclamado ganador, desistiera de su intención de impulsar una Asamblea Constituyente.
De Soto también planeaba postular a la presidencia en las elecciones de este 2026. Con ese objetivo, se afilió en julio del 2024 al partido Progresemos, pero renunció un año después alegando “motivos éticos y morales”.
Luego, en un comunicado, explicó que en el 2024 había suscrito un acuerdo político con el líder de Progresemos y que, 10 meses después, no se había avanzado en la implementación de lo pactado.
Años atrás, durante las elecciones presidenciales del 2016, De Soto respaldó a Fuerza Popular en la segunda vuelta.

El flamante primer ministro nunca construyó una carrera partidaria. Su relación con la política ha estado marcada por acuerdos electorales antes que por militancia sostenida.
Expectativa
El ex primer ministro Luis Solari destaca en diálogo con El Comercio la relevancia del mensaje que envía al exterior: “Lo más importante es su posición en el mundo internacional. Su reconocimiento y su presencia en escenarios como China y otros lugares deben haber dado mucha tranquilidad. Su postura a favor de la economía de mercado y de la economía social de mercado es sumamente clara”.
Solari fue miembro del equipo técnico de De Soto en las elecciones del 2021, cuando este postuló a la presidencia con Avanza País. En esos comicios quedó en cuarto lugar, por detrás de Pedro Castillo (Perú Libre), Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular).
El ex primer ministro añade una salvedad: “Él es muy bueno constituyendo equipos de trabajo y llevando sus objetivos y decisiones a la meta. [...] Creo que esa es una virtud que será puesta a prueba, porque una cosa son los equipos para el sector privado y otra muy distinta para el sector público, donde la normatividad y otros factores, en lugar de agilizar los procesos, a veces tienden a frenarlos”.
El empresario y exsenador Miguel Vega Alvear, amigo de De Soto, estima cuál sería su motivación para asumir el cargo.
“Entre 1970 y el 2020, China ha tenido un proceso evolutivo tan dinámico que hoy el Asia-Pacífico concentra el 70% de la demanda comercial. El presente y el futuro del mundo, entre el 2020 y el 2050, giran en torno a la conexión de los 22 países del Asia-Pacífico y América”, explica.
“Y en este escenario, el Perú tiene una posición privilegiada: posee el puerto de mayor calado del planeta: el puerto de Chancay, cuya convocatoria exitosa convierte al Perú en un país con un futuro que no hemos tenido en los últimos 200 años. Esa oportunidad es la que puede haber impulsado a Hernando de Soto a asumir esta responsabilidad, buscando darle un envión al país y elevar el nivel de vida de nuestro pueblo”, señala.
Consultado por el breve plazo que tendrá De Soto en el cargo —como máximo, cinco meses—, Vega sostiene que, aunque en ese lapso no se construyen megaproyectos, sí se adoptan decisiones clave.
“En los pocos meses que tiene por delante se pueden tomar medidas y decisiones fundamentales. Aunque las inversiones suelen tomar décadas, no se inician sin las autorizaciones correspondientes”, dice.
Vega añade que “existen proyectos bien redactados y estudios de factibilidad elaborados que necesitan aprobación; sin ella, no hay bancos que financien ni infraestructura por construir”.
“Lo importante es que, en estos pocos meses, podamos decidir un futuro que nos brinde un escenario sólido para los próximos 20 años. Veremos si este Gabinete lo puede lograr”, agrega.
Con De Soto al frente del Consejo de Ministros, Balcázar afirma que el objetivo es “garantizar el modelo económico” y dejarle al próximo presidente “líneas maestras, y no sobresaltos económicos”.
“No nos queda para ensayar ningún modelo socialista ni nada por el estilo. Aquí no hay ningún tipo de orientación ideológica”, agregó en entrevista con Exitosa. En cinco meses, el margen de maniobra será estrecho.












