Juan Carlos Gonzáles (Foto: El comercio).
Juan Carlos Gonzáles (Foto: El comercio).
Josefina Miró Quesada

Periodista y abogada

El congresista  (Fuerza Popular) presentó un proyecto de ley para sancionar como delito el hasta con una pena de siete años de cárcel.

Junto con otros proyectos de ley este ha sido incluido en el predictamen de la Comisión de Constitución. Los grupos de trabajo de Justicia y Mujer también están debatiendo el tema.

—¿Qué es el acoso político?
El “acoso político” es el acoso al que es sometida cualquier persona que está trabajando, postulando, sea como candidata o electa popularmente en una contienda política o en un trabajo político.

—¿Y qué es el acoso político contra la mujer?
Lo que por cualquier medio dañe la imagen política, ridiculice o limite la participación política de las mujeres. No solo por sus creencias, sino por su raza o etnia.

—¿El “ridiculizar” podría colisionar con la libertad de expresión como mecanismo de crítica?
Sí. Aunque te pongo un ejemplo. Cuando nosotros decimos que debe respetarse el debido proceso o la presunción de inocencia, ustedes los medios dicen: “Ah, no pidieron la cabeza de Mamani ni López Vilela”. Pero si Rafo León u otro medio saca algo contra Keiko Fujimori, ¿no es acoso político?

—El diagnóstico del que parten, para legislar, entonces es que hay un trato distinto cuando la víctima de la agresión es fujimorista.
Sí. Nosotros consideramos que es así.

—Tal como lo plantea, ¿cómo diferenciamos la crítica del acoso contra una mujer política?
Depende. Ustedes siempre tienen mucha ojeriza contra Fuerza Popular. Cualquier comentario que hacemos siempre está mal. Pero cualquier cosa que hacen los medios contra una mujer, no es un acoso político o no es una burla, simplemente es parte de la democracia.

—¿Un ejemplo?
Primero, la foto entre Rosa Bartra con Mauricio Mulder y la otro es cuando ella sale golpeada supuestamente por el señor Salaverry. 

—Eso sí se ha dicho que es reprochable.
​Mira, hoy me preguntaron sobre Lescano y dije que no iba a hablar mal de una persona. Lo que quise decir es que jamás voy a juzgar a una persona si no se le ha dado el debido proceso. Así sea Mamani o Vilela. No los estoy defendiendo.

—Nadie le pide condenarlos, solo emitir un juicio de valor sobre hechos que son públicos.
Eh… No obstante que yo soy amigo de Paloma Noceda, de hecho, soy más que su amigo; me tiene mucho respeto, yo pongo el ejemplo de mi esposa e hija. Si alguien que se le va a insinuar no tiene la debida confianza, mi esposa le tira un cachetadón y lo cuadra, porque tiene carácter y no va a esperar un año después, ¿no?

—No todas las mujeres somos iguales.
Pero al revés, no todos los hombres somos iguales. Yo digo porque yo conozco a Lucho López. A mí no me gustan algunos gestos de él. Yo siendo hombre no lo haría.

—¿Le parece bien masajear a una congresista?
En cualquier persona no me gustaría. Pero no sé hasta qué grado ella le ha podido dar la confianza.

—¿A usted, acaso, le gustaría?
No creo. No lo justifico. No sé si ha sido manoseo porque, así fuera un masaje, él ya está sancionado.

—Regresando al acoso político. ¿Por qué sancionar como delito el acoso político contra la mujer y no contra el hombre?
En una sociedad como la nuestra, siempre es más vulnerable la mujer, lamentablemente. A pesar de que personas como yo siempre hemos pensado que, no porque esté en política, el hombre y la mujer tienen los mismos derechos. Eso es evidente. Para mí este tema de la ideología de género o el enfoque de género son cosas ridículas.

—¿Y qué es para usted la ideología de género?
Es una ideología que quiere pretender hacer creer que hay un tercer sexo cuando solo hay dos sexos.

—¿Qué sería una persona intersexual? ¿Dónde encaja?
​No existe eso. En la Biblia dice que es hombre y mujer. No existe el tercer sexo, tiene usted que demostrármelo. 

—Las personas intersexuales existen.
Si usted me demuestra que hay un tercer sexo, yo renuncio ahorita a la política y cambio mi ideología. Me lo tiene que demostrar, ojo, no darme 200 libros. No existe señorita. Es mi punto de vista.

Quiero disculparme con usted, pero quiero decirle que estos temas no son nada contra usted. Es mi punto de vista. Lo que quiero decir es que yo soy una persona que, decido por mi culturalidad, que yo decido ser, a partir de ahora, mujer, me opero, logro que el JNE y la Reniec me permitan a mí ser un tercer sexo, o bueno, ya mujer. Tengo todo de mujer hasta mi DNI. Hasta puedo adoptar niños. Agarro y me saco un cabello -por no decir sangre- y me hacen el ADN: ¿qué sería mujer o hombre?

—El cabello no lo hace a uno ni mujer ni hombre. Pero no quiero entrar en ese terreno. Regresando al acoso político, ¿decirle “bruja” a una congresista encaja como tal?
No, tampoco vamos a ir al extremo.

—En su opinión, ¿el acoso político debe tener connotación sexual?
Yo creo que sí. Va a marcar un precedente. La otra vez estuvo en la mesa de mujeres parlamentarias y una de las cosas que dijeron fue: “No puedes decirle a una mujer qué guapa estás, qué bonita estás”. Y yo dije: “¿En qué momento se perdió eso?” O sea, ¿yo no le puedo regalar a mi asesora una caja de chocolates?

—¿Usted le dice a su asesora "qué guapa estás"?
Eh… [A su asesora] ¿Te digo eso? Mmm, nunca le he dicho qué guapa estás, a pesar de que ella es guapa para mí. Es la primera vez que te lo digo, ¿no? [risas]. Es que depende cómo se lo dices.

—¿Por ejemplo?
Yo siempre le digo a mi esposa: qué guapa eres y a mi hija: qué linda eres. Puse ese ejemplo en la mesa parlamentaria y casi me pegan. ¿Quién le va a decir eso a mi mujer y a mi hija? Yo.

—¿A usted le dicen “qué guapo está”?
A mí, por fregarme, políticamente. Pero por sorna.

—¿Cuál es la diferencia entre el cortejo y acoso sexual?
El cortejo es para mí cuando me dicen: “Oye Juan Carlos, qué lindo tu saco”, pero me están fastidiando. El acoso sexual es cómo sucede. A mí me ha ocurrido, siendo yo un señor.

—¿Se puede saber de esa experiencia?
Bueno, hay personas que se te acercan que han sido despedidas y quieren entrar a trabajar y te dicen y coquetean: “Congresista, mira, tengo mis papeles, quisiera trabajar en el congreso, mira me han despedido”.

—¿Eso es acoso sexual?
Para mí sí. Si en el caso de este político [Lescano], si ella hubiera dicho: “Sí mi amor, tú también estás lindo”, inmediatamente ya no es acoso. Una sola frase de ella, una sola, no más, y ¿sabes qué? Le abre la puerta. Si a mí me dice: “Oye Alfredo, qué lindo eres”. ¿Sabes lo que yo hago? Si fuera inmaduro, me le tiro con todo porque ella ya me abrió la puerta. Ahí ya la figura cambia.

—Entonces, ¿su proyecto debería decir “acoso político sexual”? 
Sí, podría ser. Buen punto.

—Usted ha dicho que las mujeres estamos en una situación más vulnerable. En su exposición de motivos, dice que las cuotas y la paridad no sirven.
No, quizás ha sido una mala revisión. En benchmarking se hace un análisis de mercado. Nosotros escogimos 13 países y nos quedamos con 10. Y de esos, hablo de dos: Finlandia y Francia. ¿Sabes cuánto es el porcentaje de las mujeres, no obstante, que hubiera 50% de paridad? 27% en Francia. 

¿Si en la cuna de la democracia les dan a las mujeres 50%, quiere decir que los franceses son tontos? Así pongan 128 mujeres, y a mí me da la gana votar por un hombre, yo votaré por quien quiera, la persona elige porque es un tema de libertad. Yo trabajo mucho con personas con política, por ejemplo. Yo les digo: ¿por qué no postulas? Y me dicen: mucha responsabilidad, prefiero estar con mi esposo y mis hijos. Si esta chica, que le veo un perfil tremendo, no quiere, ¿entonces?

—¿Y por qué cree que es eso? ¿Por qué las mujeres rehuyen de la política?
Te pongo el ejemplo de Francia.

—Mejor de Perú. No somos ni Francia ni Finlandia.
Ya, okey. Hablemos de Perú. Lo primero es que somos una sociedad netamente machista. Por años me he negado eso, pero he comprobado que es verdad. Tenemos patrones culturales que no han cambiado en los últimos 50 años. El segundo factor es cultural.

—El machismo es cultural.
Sí. Es un tema que hemos ido construyendo y dejando que el hombre tome liderazgo en todo.

—Usted plantea también más financiamiento público para los partidos que tienen más mujeres.
Eso me parece chévere. Actualmente es 40 soles por voto. La propuesta sería, al ser 1.5% más por cada mujer en el partido, serían 60 soles por voto. Yo como partido, si veo solo el tema económico, tendría el incentivo de poner más políticas mujeres.

—¿Así no le importe al partido la mujer, lo hace por plata?
Claro, hasta por la plata. El otro incentivo es darle 10 días de licencia a las mujeres, con goce de haber durante la época electoral. Estos no tienen nada que ver con los temas previos y post natal.

—¿Eso no contravendría la meritocracia? “Quiero tener más mujeres para tener más plata”, sin tener en cuenta sus méritos.
Es una alternativa. Es polémico. Se abre el debate. Mis asesores lo han observado, pero está para generar el debate.

—¿Pero está convencido de la propuesta?
Yo estoy convencido de que sí debe haber. Que se debe mejorar, sí. No creo que esto sea el final. Pero es un aporte mío. Pero como no había ningún aporte de hombres, es un aporte mío.